Merkel convoca una conferencia sobre Libia el domingo con Hafter y Al Serraj

EFE/EPA/FILIP SINGER

Berlín, 14 ene (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, ha convocado una conferencia internacional sobre Libia para el próximo domingo en Berlín, a la que han sido invitados el jefe del Gobierno de Libia reconocido por la ONU, Fayed al Serraj, y el del Ejército Nacional Libio (LNA), el mariscal Jalifa Hafter.

La conferencia ha sido convocada de acuerdo con el secretario general de la ONU, António Guterres, según un comunicado difundido por la Cancillería.

En ella participarán representantes de EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Turquía, la Liga Árabe, la Unión Africana, Argelia, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, entre otros países y organizaciones.

La convocatoria se produce después de las negociaciones entabladas ayer lunes en Moscú, con asistencia de Hafter y Al Sarraj, y que se cerraron sin acuerdo. El mariscal y hombre fuerte del país abandonó la capital rusa de madrugada sin firmar el documento de cese al fuego permanente que sí había suscrito el Gobierno de Acuerdo Nacional libio (GNA).

El Ejecutivo alemán lleva semanas preparando esta reunión, pero estaba pendiente del resultado de esas negociaciones. La propia Merkel mostró su disposición a acoger la conferencia internacional el pasado sábado, en una comparecencia junto con el presidente ruso, Vladímir Putin, durante su visita a Moscú, con el objetivo de impedir que el conflicto libio derive "en una nueva Siria".

Las negociaciones entre los rebeldes que lidera Hafter y el gobierno reconocido por la ONU para un alto el fuego permanente fueron impulsadas la pasada semana por Putin y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

En los contactos del lunes en la capital rusa no se produjo el esperado cara a cara o negociación directa entre Hafter y Al Serraj.

Según fuentes moscovitas, Hafter valoró positivamente el proyecto de declaración, pero pidió dos días más discutir sus contenidos con sus aliados

En el proyecto de documento final ambas partes debían comprometerse a garantizar un "respeto incondicional" del cese de las hostilidades que entró en vigor el pasado 12 de enero.

Erdogan reaccionó con indignación al abandono de las reuniones, sin firmar el acuerdo, de Hafter acusando al mariscal de querer perpetrar una "limpieza étnica" y advirtiendo de que Turquía "le dará la lección que se merece".