El Mercado de Las Ventas: la vida frente a la crisis

Puesto de frutas en un mercado. (Photo: agrobacter via Getty Images/iStockphoto)
Puesto de frutas en un mercado. (Photo: agrobacter via Getty Images/iStockphoto)

Puesto de frutas en un mercado. (Photo: agrobacter via Getty Images/iStockphoto)

Tenía que renovar mi carnet de identidad y me cité, un sábado por la mañana en la Comisaría de Ciudad -Lineal. Tras renovar el DNI crucé la calle y me topé con el Mercado de las Ventas.

Un bullicio de ir y venir de familias, padres con niños pequeños, abuelos jubilados... Impresionantes la pollería de Pedro, a la entrada del mercado. Encontré gallinas para sopa , “de las de verdad, eh?, que en este puesto tenemos la mejor calidad y somos respetuosos con los animales y la cadena alimenticia”. Pedro vende muslos de pollo y contramuslos sin parar. “También tenemos cachopo que hacemos nosotros, pruébalo mujer”.

″¿Qué pasa con la inflación”, le pregunto. “Pasa que aunque no perdemos clientes, perdemos facturación. Ganamos mucho menos y somos cinco de familia. No solo ganamos menos, también nuestros clientes de toda la vida, del barrio, lo están pasando mal, y hacemos la vista gorda con el peso, porque sabemos de su situación. No se trata de hacerles sentir mal, pero donde antes compraban 10, ahora piden la mitad, y yo sé que la mitad en esa casa no da”.

Eduardo es frutero. “Mi hijo lo intentó con los aparcamientos de discotecas, pero la noche confunde mucho. ‘Vuelve a la frutería que es lo que sabemos hacer’, le dije. Y aquí estoy enseñando al hijo y al nieto los fines de semana”. La fruta que venden en su puesto se huele desde la entrada. Ese olor a fruta y verdura fresca, esos colores vivos. “Prueba las uvas rojas, están buenísimas”, me dice. Lo estaban

″¿Y cómo va la crisis?”, pregunto. “Complicada. Vienen tiempos complicados. Nosotros tenemos muchos clientes mayores, porque en este barrio ya vamos siendo mayores. A los jóvenes les va cambiando la cara, no es lo de antes del verano. Hay preocupación”, me explica. ”¿Y, a usted, le preocupa?”, me intereso. Eduardo alza las cejas: “La luz cuesta el doble y nuestros clientes de siempre también lo sufren... ”¡Pero si hay cola en su frutería!”, le replico. “Si, pero antes se compraba la fruta por kilos, ahora te piden dos piezas y a correr.”

El Mercado de la Ventas está inmaculado de limpio. En sus puestos de pescaderías saltan las gambas y huele a pan recién hecho. Ojalá la crisis que todos vemos sea rápida: nuestros tenderos necesitan seguir vendiendo el mejor género posible mucho tiempo.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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