Mentir en el currículum, la gran afición de los políticos

EFE

Puestos a deconstruir la puesta de largo de Susana Díaz como candidata oficial a la secretaría general del PSOE, basta con acudir al principio de todo encontrar el primer punto negativo.

Estela Goikoetxea, la joven que ejerció de telonera de Díaz, ha tenido que presentar su dimisión como directora del Observatorio de la Salud Pública de Cantabria al conocerse que mintió en su currículum. Concretamente en el punto en el que decía que era licenciada en Biotecnología por la Universidad de León. Pues resulta que Goikoetxea no llegó a finalizar sus estudios. Lo normal sería criticar a la cántabra por su mentira, pero viendo la tradición española de mentir y escurrir el bulto, lo que hay que hacer es aplaudirla y reconocer que, por una vez, un político español ha sido consecuente con sus errores. Apenas tardó 24 horas después de que Hipertextual publicara la noticia.


Esto no es habitual ni en España, ni tan siquiera en Cantabria. Y como no lo es, los partidos no se critican los unos a los otros afeando la conducta de los mentirosos. Porque tienen mucho que callar. Aquí va una prueba.

Tras lo sucedido con la directora del Observatorio de Salud Pública del Gobierno autonómico, diversos medios de comunicación han buceado en el organigrama cántabro y se han topado con que Gema Igual (PP), la alcaldesa de Santander, también ha falseado su titulación.

Según recoge Eldiario.es, tanto en su biografía oficial, colgada en la web del Ayuntamiento, como en el perfil que a lo largo de su carrera han remitido el gabinete de prensa municipal y el PP, Igual siempre ha figurado como “Diplomada en Magisterio”. Pero esto es mentira. Igual ha mandado modificar el currículum y donde ponía ‘diplomada’ ahora pone que la alcaldesa tiene “estudios de Magisterio” .

Cada año nos enteramos de varios casos de este tipo. Pero como nadie, salvo Goikoetxea, dimite, todo el mundo prefiere tirar con la mentira por si resulta que no les pillan. Que les pillan, cambian el curriculum y todos tan contentos. No hay más castigo que un poco de escarnio público. Sus cargos, y sueldos, siguen intactos.

Así ha ocurrido recientemente con Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía. En sus distintas biografías en el Congreso de los Diputados figuraba en el año 2000 como licenciado en Dirección y Administración de Empresas (ADE), en 2004 pasó de licenciado a tener estudios en la misma materia y en 2008 figuró como máster en ADE y un Programa para el Liderazgo.

Unos años antes Elena Valenciano fue la protagonista. La eurodiputada del PSOE contó que era “licenciada en Derecho y Ciencias Políticas”. Pero resulta que no terminó ninguna de las dos carreras. ¿La excusa esgrimida? Fue un error de traducción.

Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social con el PP a finales de los noventa y principios de los 2000, aseguró que era “licenciado en Medicina”. A la hora de acreditarlo, no fue capaz. Porque en realidad no es médico, simplemente tiene “formación universitaria en Medicina”.

Algo similar le ocurrió a Joana Ortega. La vicepresidenta del Gobierno catalán (Unió Democràtica), pidió disculpas públicas por haber incluido en la página oficial de su departamento que era licenciada en Psicología pese a que le faltaban dos asignaturas para acabar la carrera.

Todos son igual de mentirosos. La única diferencia de Goikoetxea con respecto de los demás es su honestidad. Con retraso y tras haber sido pillada, pero ha dimitido. El resto no lo hizo.

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines