Menores tutelados, más vulnerables y aislados que nunca

Madrid, 26 mar (EFE).- Más de 40.000 niños no pueden estar con sus padres en España y viven bajo la protección de la administración en centros residenciales o en familias de acogida. La crisis del coronavirus les ha privado del contacto directo y ocasional que algunos tenían con sus familias de origen y les ha dejado aislados en centros, muchos de ellos saturados. Mejor suerte han tenido los que viven en familias.

Organizaciones de defensa de la infancia como Save The children y Unicef han propuesto que se facilite la acogida de esos niños en pisos o centros de menor tamaño que permitirían cumplir mejor las medidas preventivas y que se prorroguen para los que cumplen estos días 18 años las tutelas y la acogida hasta la finalización del estado de alarma, porque el abandono del centro aumentaría la situación de alto riesgo de vulnerabilidad ante esta emergencia sanitaria.

"La falta de espacio en estos centros impide garantizar las medidas para la prevención del contagio propuestas por el Gobierno y puede generar estrés y malestar en los menores, así como desembocar en un incremento de tensión y conflictividad”, advierte Catalina Perazzo, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children.

Aunque el aislamiento con su familia de origen es común, el grado de vulnerabilidad es mayor en los niños que están en acogimiento residencial -más de 21.000 menores-, coincide Sara Collantes, de Unicef. "En los centros de menores hay menos medios, muchos estaban saturados y con esa escasez de recursos los retos se multiplican y agravan; los niños no pueden estar en familia y la soledad y el nivel de ansiedad es muy alto".

"Faltan psicólogos, personal sanitario, posibilidades de actividades educativas y culturales que ayuden a estos niños a superar esta situación tan complicada; son las víctimas invisibles y esta crisis va a impactar en sus vidas", añade la especialista en políticas de infancia.

Para mejorar la situación en los centros se pide reforzar el personal, las actividades de formación y educativas y garantizar material informático y red wifi, que permitiría no solo el contacto telemático con las familias, sino también realizar sus tareas escolares y disfrutar de ocio.

Además, Collantes reclama apoyo para los profesionales que atienden a esos niños "que tienen que gestionar esta complicada tarea en los centros y gestionar una situación familiar propia".

En este sentido, la presidenta del Consejo de los Trabajadores Sociales, Emi Vicente, también pide que se dote a los profesionales que atienden a los niños tutelados de herramientas "para manejar estas situaciones". "Es necesario reforzar la protección de los menores para minimizar el daño emocional de los menores que son vulnerables y están en un contexto más vulnerable todavía y por eso es importante que se coordinen los servicios de salud general y mental ", propone.

NIÑOS QUE SE HAN IDO A CASA DE SUS CUIDADORES

En Aldeas Infantiles el acogimiento residencial de estos niños se hace en "hogares" o pisos en los viven grupos de 7 u 8 niños con un educador. Mario Ramos es el director de la Aldea San Lorenzo de El Escorial (Madrid) donde viven 46 niños, repartidos en siete hogares. "Hemos mandado a 27 niños, los más pequeños -de 6 a 12 años- con sus educadores a sus casas, de manera voluntaria, porque así pueden recibir un trato más individualizado; los otros menores -los más mayores- se han quedado en la aldea".

De esta forma, explica, se intenta garantizar mejor el aislamiento de los niños y se evita que esos trabajadores tengan que trasladarse al centro."Hemos reorganizado todo desde que los niños dejaron de ir al colegio y hemos tenido que adaptar las rutinas para mantener un trabajo diario, para que ellos no crean que son unas vacaciones".

Los menores están informados de las medidas de prevención que deben adoptar . "Tienen unos horarios y unas tareas cotidianas del hogar y académicas que cumplir, pero también tiempo de ocio y descanso y sobre todo de mucha convivencia entre ellos", cuenta Ramos.

Por el momento, ningún niño ha enfermado por la Convid-19, pero por si acaso, el director de la aldea tiene preparado algunos hogares reservados para que pudieran vivir allí el aislamiento junto a su educador.

EL AISLAMIENTO EN FAMILIAS

Para los cerca de 20.000 niños que viven en acogimiento familiar la situación es bien diferente. La presidenta de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (Aseaf), María Arauz de Robles, asegura que "hay bastante normalidad". Las familias han resuelto con sus administraciones autonómicas algunas de las dudas suscitadas por la suspensión de las visitas con los padres y familiares de origen.

"Todos estamos confinados en nuestras casas, donde mantenemos el contacto y la atención telefónicamente". "Cada caso es un mundo, pero en general se está viviendo con toda la normalidad que se puede esperar dentro de la situaciones que tiene cada niño; unos niños lo llevan mejor que otros, quizá porque les haya tocado vivir situaciones de incertidumbre en muchas ocasiones", concluye.

Por Ana Rodrigo

(c) Agencia EFE