Mélenchon, el invitado inesperado a las presidenciales francesas que ilusiona a la izquierda

Javier Taeño

Parecía una carrera de dos que finalmente se va a convertir en una batalla de cuatro en la que curiosamente el único que no va a participar es el candidato del partido que ha gobernado los últimos cinco años en Francia, el socialista Hamon. A menos de una semana de la primera vuelta de las presidenciales galas al centrista Macron y a la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, se unen el líder de Los Republicanos, François Fillon, y el líder del movimiento izquierdista, Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, que según las encuestas aprietan aún más la carrera para pasar a la decisiva segunda vuelta.

Lo cierto es que esos sondeos, que últimamente se han mostrado tan poco fiables como en el Brexit o en las elecciones estadounidenses, muestran en las últimas semanas una espectacular remontada de Mélenchon, amparado en un discurso bastante rompedor respecto a sus rivales y una campaña creativa y dinámica que es capaz de atraer tanto a veteranos de Mayo del 68 como a jóvenes estudiantes.

Mélenchon, en su barca por el Sena (AFP).

Mientras que los demás daban los aburridos mítines tradicionales, el candidato de extrema izquierda, muy cercano siempre al 15-M, decidió subirse a una barca y recorrer París, con cinco paradas a través del Sena, desgranando sus propuestas de cambio para Francia. Y lo cierto es que estos mensajes suenan muy bien en una izquierda que tras el ocaso socialista necesita un nuevo referente.

Entre sus propuestas estrella está la de plantar cara a una Europa que cada vez se preocupa menos de sus ciudadanos. Mélenchon ha criticado a Macron o Fillon por viajar a Berlín; él aboga por renegociar los tratados para hacerlos más justos, con la amenaza de abandonar Europa si no se lleva a cabo. También apuesta por incautar los sueldos superiores a 450.000 euros anuales, más gasto social, más inversión pública y la jubilación a los 60 años siempre que se hayan cotizado 40 de ellos. Admiraba a Hugo Chávez y se ha mostrado siempre muy crítico con las políticas de Estados Unidos.

Por el momento hay muchos franceses que se sienten atraídos ante los cambios que propone un Mélenchon que hace 5 años apenas se quedó con el 11% de los votos en la primera vuelta y que en lo que llevamos de campaña nunca había conseguido superar ese techo en los sondeos. Pero ha logrado hacer de la indecisión de los votantes una baza y sus buenas actuaciones en debates y mítines le han catapultado: en solo un mes ha pasado del 11,4% al 19,3%, aunque aún no es suficiente, ya que se estima que va a ser necesario un 22% para pasar a la segunda vuelta.

De izquierda a derecha: Fillon, Macron, Mélenchon, Le Pen y Hamon (EFE)

Lo que sí que ya ha conseguido Mélenchon es ilusionar a sus votantes. En Toulouse fue capaz de reunir a más de 70.000 personas, una cifra similar que la que consiguió la semana anterior en Marsella. La gente parece deseosa de escuchar un discurso nuevo en una época en la que el establishment tradicional vive uno de sus momentos más bajos de las últimas décadas.

Parece obvio que el candidato de Francia Insumisa está pudiendo capitalizar ese hartazgo de la sociedad con los partidos tradicionales. La pregunta que nace ahora es si será suficiente para poder convertirse en el próximo presidente de Francia. De momento hay otros que llevan ventaja, pero probablemente Mélenchon no vuelva a encontrar una oportunidad como esta en el futuro. Con la carrera tan apretada, cada voto cuenta.

Javier Taeño (@javiertaeno)

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