Melania Trump se dice "la persona que más bullying ha sufrido en el mundo" y exige "pruebas duras" a víctimas de agresión sexual

Melania Trump, esposa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido por lo general una posición discreta, mucho menos activa y declarativa que primeras damas que la antecedieron. Y aunque ha tenido momentos de brillo y debate, por ejemplo la recepción al presidente de Francia que organizó en Washington hace unos meses o su reciente gira en solitario a África, declaraciones que ha realizado hace poco han elevado sustancialmente la temperatura de la controversia en torno suyo.

Y lo hizo por un comentario de tono personal y otros de perspectiva política y social. Ambos con mucho filo mediático. No es claro, con todo, que ambas declaraciones hayan sido realmente juiciosas o auspiciosas.

Melania Trump, esposa del presidente estadounidense, Donald Trump. (AP)

En una entrevista que Melania Trump concedió a la televisora ABC, dijo “soy la persona que más ha sufrido bullying en el mundo”, aunque luego ante la insistencia del entrevistador Tom Llamas para que clarificara si realmente se consideraba la persona sometida a más intimidación en el mundo, Melania dijo que era “una de ellas, si realmente se ve lo que la gente dice de mí”.

Esa declaración la realizó Melania Trump en el contexto de la iniciativa ‘Be Best’, que ella promueve para combatir el ‘bullying’ con énfasis en la actividad en línea y los mensajes en las redes sociales, de acuerdo a la cadena CNN.

Melania Trump también comentó en esa entrevista que en la Casa Blanca aún trabajan personas en las que el presidente Trump no confía y dijo que “le he dado [a Trump] mi consejo honesto y mis opiniones honestas, entonces él hace lo que desea hacer” en alusión a la confiabilidad o lealtad de quienes trabajan en la oficina presidencial.

Pero son sus comentarios sobre ser “la persona que más bullying ha sufrido en el mundo” los que han desatado polémica. En principio, por tener una suerte de tremendismo, por provocar la impresión de que Melania o bien sufre ya del afán de autoexaltación acrítica de Trump (sea en sentido positivo o negativo), y también porque deja entrever que o algo muy severo le habría estado pasando a Melania en su vida o, simplemente, no comprendería a cabalidad lo que significa el ‘bullying’.

Melania Trump concedió a la televisora ABC una entrevista exclusiva durante su gira por África. (ABC News)

Porque la crítica pública o el comentario mediático hacia quienes habitan en la Casa Blanca, con todo lo veraz o distorsionado que puede llegar a ser, no constituye en sí ‘bullying’ sino el ejercicio de la libertad de expresión, con sus virtudes y sus excesos. Incluso los arrebatos, muchas veces viscerales y agresivos, que se dan en redes sociales y que ella en ocasiones ha enfrentado, con todo lo molestos e inquietantes que pueden llegar a ser, no se compararían con las formas de ciberacoso que padecen muchas personas, en especial menores.

¿Cree Melania que la crítica que enfrenta, que no sería en realidad más severa que la que han sufrido otras primeras damas, es una de las formas mayores de ‘bullying’ en el mundo? De ser así, se trasluce una incomprensión ante las víctimas del ‘bullying’ real y devastador, y por ende se alza la duda de si realmente podría ella ser un factor para combatir algo que no comprende.

Al respecto, las críticas ya le han aflorado en redes sociales. Algunos, por ejemplo, cuestionen que ella se considere de las personas más acosadas del mundo cuando la Casa Blanca de su esposo ha estado separando a niños de sus familias y recluyéndolos en la frontera.

Otros alegan que el bullying que Melania habría estado sufriendo posiblemente proviene de “su esposo… quien tiene un largo historial de ser un sexista abusivo, mentiroso y depredador sexual…”.

Y otros simplemente señalan que si alguien “piensa que es la persona que más ha sufrido bullying en el mundo probablemente está más ajena a la realidad de lo que imaginaba” y muestran en comparación el caso de un niño de nueve años que se suicidó tras sufrir bullying.

Melania Trump, se diga lo que se diga de ella, goza de importante estimación entre la sociedad y tiene el enorme beneficio de ser una figura colocada en el máximo centro de poder. Eso en sí mitiga mucho de lo que las personas comunes no pueden evitar, pues en buena medida el bullying es el ejercicio de un poder opresivo y dominador de una persona sobre otra, que inflige acoso o maltrato de modo reiterado contra alguien más débil.

En ese contexto, esa frase de Melania resulta a la vez equívoca e intrigante y abre la puerta a nuevas y punzantes especulaciones. No fue una forma muy juiciosa de exponer su compromiso con la lucha antibullying, aunque lo que al final contará son los resultados concretos que su iniciativa ‘Be Best’ logre conseguir.

Todo en el entendido de que, eso sí, uno de los más grandes bullies, en medios y en redes sociales, es su propio marido, el presidente Donald Trump.

En paralelo, otras declaraciones recientes de Melania Trump han sido especialmente punzantes.

Sobre el movimiento #MeeToo –que denuncia la cultura de acoso sexual que permea en muchos ámbitos de la sociedad– Melania dijo también a ABC que “apoyo a las mujeres… Ellas necesitan ser escuchadas. Nosotros necesitamos apoyarlas. Y también a los hombres, no solo a las mujeres”.

A esa posición auspiciosa, se narra en The Hill, le siguió luego una afirmación controversial: “Necesitamos tener realmente evidencias duras… mostrar la evidencia”. Y también elaboró que “tú no puedes sólo decirle a alguien que conoces ‘yo fue agredida sexualmente’ o ‘tú me has hecho esto’ porque a veces los medios van mucho más lejos. Y la manera como ellos plantean algunas historias no es correcta, no está bien”.

Es cierto que los medios masivos y las redes sociales en ocasiones optan por el sensacionalismo y plantean historias sin el rigor o el balance necesarios. Pero, ¿realmente cree Melania que es suerte de ‘súper qué dirán’ es el factor central en el asunto? Sabiendo que en muchos casos de abuso sexual, sobre todo los sucedidos en el pasado, como muchos de los que han aflorado a raíz del movimiento #MeeToo, no hay manera de presentar “evidencia dura”, ¿está llamando Melania al silencio de las víctimas, a que mantengan oculto su sufrimiento?

Ese sería, a juicio de muchos, uno de los problemas contra los que lucha el movimiento #MeeToo.

¿O es simplemente una suerte de inercia argumentativa, sobre todo en el contexto del reciente caso de acusaciones de agresión sexual en contra el juez Brett Kavanaugh que afloraron durante su proceso de confirmación a la Corte Suprema?

Reacciones al respecto también han brotado ya. Se le critica a Melania, por ejemplo, que pida a víctimas de agresión sexual que presenten “pruebas duras” cuando su esposo Donald Trump dice “mentira tras mentira sin ninguna evidencia”.

Otros siguen esa línea y aluden a las “pruebas duras” –grabaciones, testigos, documentos, rastros de dinero y más– que han sido planteados en torno a las acusaciones de abuso contra Donald Trump.

Y ciertamente también se han emitido mensajes de aliento y apoyo a Melania, para que siga trabajando en beneficio de los niños y los veteranos con su “buen corazón”.

Es cierto que, como han señalado otras voces, acusaciones de agresión sexual u intimidación que no son claramente planteadas o resultan poco creíbles encaran impugnación y pueden no solo no prosperar sino incluso causar daño moral severo a unos y otros. Y también existe la posibilidad de que se formulen acusaciones dolosas, mentiras o distorsiones lanzadas con el afán de destruir.

Pero eso no tiene que ver en realidad con el sentido del movimiento #MeeToo ante casos reales de abuso sexual: en varios de ellos no será posible mostrar pruebas y por tanto no habría modo de probar en términos jurídicos lo que sucedió. En otros casos sí hay esa vía y se ha emprendido. Pero el romper el silencio es una de las motivaciones principales de ese movimiento y de las personas que han sido víctimas. Conminarlas al callar (tanto como escucharlas de modo acrítico) no parece tampoco una actitud juiciosa ni sensible.

Y, en contrapartida, Melania Trump puede ciertamente realizar los comentarios que prefiera y defender las posiciones que considere pertinentes. Es su derecho y el de todos, pero eso no la exime de críticas ni constituyen las críticas contra la primera dama estadounidense, en tanto se den en el contexto de la libertad de expresión, una forma de bullying como la que sufren dolorosamente millones de personas, en especial los niños.

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