La medida radical de Abu Dabi sobre la vacunación que sería imposible (e innecesaria) en España

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La pandemia de coronavirus prosigue su expansión por el mundo y ya supera los 182 millones de contagiados, al tiempo que se acerca a los cuatro millones de víctimas mortales. Mientras tanto, los países se afanan en avanzar en la vacunación con el objetivo de frenar los positivos. Y pese a que el ritmo, por regla general, es alto, en algunas naciones se están encontrando el problema de que hay un importante número de personas que rechazan la vacunación, lo que dificulta conseguir la inmunidad de rebaño (cifrada en el 70%). 

La forma de convencer a los reacios varía de un estado a otro. Mientras que Estados Unidos o Israel ofrecen incentivos, Abu Dabi, uno de los principales emiratos de Emiratos Árabes Unidos, apuesta por una solución más expeditiva: prohibir la entrada de personas no vacunadas a la mayoría de lugares públicos. 

Los no vacunados de Abu Dabi no podrán acceder a espacios públicos como restaurantes. (Photo by Dan Kitwood/Getty Images)
Los no vacunados de Abu Dabi no podrán acceder a espacios públicos como restaurantes. (Photo by Dan Kitwood/Getty Images)

Una solución que resulta impensable en España debido a que la Constitución establece en su artículo 19 la libertad de circulación para todos los españoles y solo mediante los estados de alarma o de excepción, ante una situación de emergencia, podría restringirse este derecho fundamental.

En este sentido, España es un estado con plenas garantías democráticas, algo que no ocurre con Abu Dabi. Su emir, Khalifa bin Zayed Al Nahyan, es también el presidente de Emiratos Árabes, un país creado por la unión de siete emiratos caracterizados por ser autocracias. 

Según Amnistía Internacional, las autoridades emiratíes prohíben la oposición política, se producen detenciones arbitrarias, no existe la igualdad de derechos para las mujeres y la libertad de expresión es una quimera.

En un contexto como este, de privación de libertades y ante la ausencia de derechos, las autoridades de Abu Dabi han anunciado que los no vacunados no podrán entrar en centros comerciales, restaurantes, universidades, instalaciones recreativas, museos, gimnasios y otros lugares públicos.

Se trata de una decisión radical, que entrará en vigor a partir del 20 de agosto y que tiene como meta presionar y obligar a aquellos no vacunados a que se inmunicen. De seguir negándose su vida dentro del emirato quedará muy limitada y apenas podrán realizar actividades más allá de su domicilio.

Solo podrán esquivar estas prohibiciones los niños menores a 16 años y aquellos que dispongan de una exención oficial. Aunque probablemente esta medida dé sus frutos, lo cierto es que es casi imposible exportarla a cualquier otro lugar del mundo en el que haya una democracia.

Abu Dabi quiere forzar a todo el mundo a vacunarse. (REUTERS/Khushnum Bhandari)
Abu Dabi quiere forzar a todo el mundo a vacunarse. (REUTERS/Khushnum Bhandari)

En España solo con estado de alarma o de excepción

Tal y como se ha señalado, en el caso de España la Constitución de 1978 es la garante de las libertades individuales, aunque sí existen dos figuras que lo permitirían ante una situación de extrema gravedad: son los estados de alarma (que ha estado vigente en España durante varios meses hasta que finalmente el pasado 9 de mayo decayó) y de excepción.

La Ley Orgánica 4/1981 regula su aplicación, así como la del estado de sitio y señala claramente en su artículo 11 que el decreto de declaración de estado de alarma podrá “acordar la limitación de la circulación o permanencia de personas o vehículos en horas y lugares determinados”. Bajo este supuesto sí que se podría aplicar la decisión de Abu Dabi.

Algo similar ocurre con el estado de excepción, ya que en el artículo 20 se notifica que “la autoridad gubernativa podrá prohibir la circulación de personas y vehículos en las horas y lugares que se determine”.

Así pues las herramientas existen, pero la Ley Orgánica establece claramente su grado de aplicación y señala que su declaración debe obedecer a alguna alteración grave de la normalidad, entre las que se incluyen crisis sanitarias o pandemias.

Sin embargo, el rechazo de un porcentaje de la población a vacunarse probablemente no podría ser considerado como una “circunstancia extraordinaria” que haga imposible “el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las Autoridades competentes”, por lo que en la práctica una medida similar a la de Abu Dabi es prácticamente imposible.

La Puerta del Sol en Madrid, casi vacía durante el estado de alarma. (REUTERS/Sergio Perez)
La Puerta del Sol en Madrid, casi vacía durante el estado de alarma en 2020. (REUTERS/Sergio Perez)

La hipótesis de que la inmensa mayoría de la población española se negara a vacunarse, lo que podría suponer un riesgo para la salud pública, también es ilusoria debido a que los datos muestran la enorme confianza de sus habitantes en las vacunas.

En un estudio realizado por el Imperial College de Londres en 15 países se mostró que España es el cuarto en el que sus ciudadanos más confían en la vacuna (el 78% así lo afirmaron), solo superado por Reino Unido, Israel e Italia. Además, hasta el momento se ha mostrado que la vacunación está siendo masiva en todas las franjas de edad, por lo que ni siquiera se podría plantear remotamente un escenario similar al de Abu Dabi.

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