La medida draconiana de Sídney en mitad de un gran brote

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Los más de cinco millones de personas que viven en Sídney tienen más difícil burlar las medidas de confinamiento impuestas en la ciudad para tratar de frenar la expansión de la covid-19.

Australia ha desplegado al Ejército en las calles de la urbe más grande del país para vigilar y garantizar que se cumplan las órdenes de aislamiento, en mitad de un fuerte brote de contagios propiciado por la expansión de la variante delta, mucho más contagiosa que la cepa original del coronavirus.

Los militares australianos han sido desplegados en las calles de Sídney. (Photo by Lisa Maree Williams/Getty Images)
Los militares australianos han sido desplegados en las calles de Sídney. (Photo by Lisa Maree Williams/Getty Images)

El país se enfrenta desde finales de junio a una nueva ola que ha dejado ya más de 3.500 contagios y al menos 15 muertos, lo que ha llevado a las autoridades a imponer un confinamiento estricto que prohíbe a las personas salir de su hogar, excepto por ejercicio esencial, compras, cuidados y otras razones justificadas. 

Cifras muy alejadas que las que se suelen ver en el continente europeo donde la cifra de positivos es sustancialmente mayor, pero en el país oceánico las restricciones son mucho más duras.

Está previsto que el encierro se prolongue al menos hasta el 28 de agosto dado que, a pesar de las medidas impuestas hasta ahora, las infecciones siguen propagándose con rapidez. Así, a pesar de 5 semanas de confinamiento, no se está consiguiendo frenar la expansión del virus.

Por ello, desde este 2 de agosto, unos 300 efectivos de las fuerzas militares australianas se unirán a la policía para realizar labores de vigilancia puerta por puerta, de manera que se puedan asegurar de que aquellos que han dado positivo por SARS-COV-2 en el test PCR se mantengan aislados. 

A pesar de que el personal militar va a estar en todo momento desarmado y bajo mando policial, la medida ha resultado controvertida entre la población y varias organizaciones de la sociedad civil han denunciado su inconveniencia. 

La información proporcionada por los funcionarios de salud pública indica que el virus se está propagando principalmente a través del movimiento permitido y la Australian Lawyers Alliance, un grupo de derechos civiles, ha advertido de que el despliegue de los militares supone un "uso preocupante" del ejército en una democracia como la australiana.

Por su parte, el Gobierno de la tercera ciudad más grande de Australia, Brisbane, han extendido el confinamiento una semana más de lo previsto por la incapacidad de contener los contagios. 

Los contagios han aumentado en los últimos meses en Australia. (Photo by Jono Searle/Getty Images)
Los contagios han aumentado en los últimos meses en Australia. (Photo by Jono Searle/Getty Images)

Medidas controvertidas

El brote ha atravesado Sídney desde los barrios más prósperos hasta los suburbios occidentales más pobres, donde los líderes de los barrios han explicado que los residentes se sienten injustamente atacados por el confinamiento perimetral.

"No se les ocurre nada mejor que traer al Ejército como último recurso porque no tienen respuestas a los problemas creados", le ha dicho a Reuters Steve Christou, alcalde del área de Cumberland, donde el 60% de sus residentes han nacido fuera del país. "Son una comunidad pobre, una comunidad vulnerable, y no merecen estos cierres y medidas tan duras", explicó a la agencia de noticias.

A las personas en los suburbios del oeste se les ha pedido que se mantengan a menos de cinco km de su casa y se hagan una prueba de virus cada tres días para poder salir de su área para trabajar, mientras que la policía puede cerrar negocios que incumplan las reglas.

Todas estas medidas selectivas han despertado el resentimiento y el enfado de muchos de sus habitantes, ante lo que el Primer Ministro ha impuesto una ruta hacia la libertad de cuatro etapas.

Australia se encuentra ahora en la fase A, con gran parte del país entrando y saliendo del confinamiento para erradicar el virus. La fase B se alcanzaría cuando el 70% de la población esté vacunada y la C cuando el ratio de inmunizados llegue al 80% de la población.

Largas colas para vacunarse en Australia. (Photo by James D. Morgan/Getty Images)
Largas colas para vacunarse en Australia. (Photo by James D. Morgan/Getty Images)

Baja tasa de vacunación

La tasa de vacunación en Australia es una de las más bajas de toda la OCDE. Tan solo el 15% de la población ha recibido la pauta completa y está parcialmente inmunizado otro 18%, lo que supone uno de los menores ratios entre los países desarrollados.

La campaña de vacunación tuvo un comienzo lento debido a la escasez de dosis, y a ello se ha unido la expansión de la variante delta, más virulenta, y que está truncando la lucha contra la pandemia en el país del hemisferio Sur.

Hasta ahora, Australia había manejado la crisis del coronavirus mucho mejor que otras naciones desarrolladas, con algo más de 34.000 casos registrados y sin llegar a las 1000 muertes, sin embargo, las autoridades y expertos hablan esta vez de una ola sin control.

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