May pide una prórroga del Brexit, pero la UE exige que Parlamento británico apruebe el acuerdo

Por Toni CERDÀ, Anna CUENCA
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La primera ministra británica Theresa May se dirige a los británicos desde su residencia en Downing Street, el 20 de marzo de 2019

La primera ministra británica, Theresa May, solicitó este miércoles una prórroga de tres meses de la fecha del Brexit a la Unión Europea (UE), que respondió condicionando su otorgamiento a que el Parlamento británico apruebe finalmente el acuerdo que ya rechazó dos veces.

"Una prórroga corta es posible pero estará condicionada al voto positivo de la Cámara de los Comunes al acuerdo de divorcio", aseguró el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en respuesta a la carta enviada en la mañana por la jefa del gobierno británico.

Theresa May había anunciado a los diputados haber informado a Tusk en una misiva de que Reino Unido desea una prórroga del 29 de marzo, actual fecha del Brexit, "hasta el 30 de junio", con el objetivo de "volver a presentar el acuerdo al Parlamento (...) lo antes posible".

Al caer la noche la primera ministra, que ha hecho de esta larga crisis un asunto personal, aseguró en una alocución televisada que sigue "determinada" a conseguir la salida ordenada de la UE.

"Espero apasionadamente que los diputados hallen una manera de respaldar el acuerdo que he negociado con la UE", afirmó, en alusión a la propuesta que los miembros del Parlamento ya han rechazado en dos ocasiones.

May reconoció que los británicos llevan tres años esperando, y se disculpó por ello.

El Brexit fue aprobado en referéndum en junio de 2016 por un 52% de los británicos que acudieron a las urnas.

Su petición de prórroga hasta el 30 de junio generó la convocatoria de un "debate de emergencia" en Westminster.

Y la UE se muestra además escéptica con una prórroga corta hasta entonces que, a juicio de la Comisión, implicaría "graves riesgos jurídicos y políticos".

Además, la incertidumbre planea sobre cómo podría volver a presentar la primera ministra británica el acuerdo ante su Parlamento, después que su presidente, John Bercow, anunciara que no podían volver a votar "la misma propuesta" sin cambios "sustanciales".

- La duración "sigue abierta" -

Los temores en Bruselas giran alrededor de las elecciones europeas, previstas del 23 al 26 de mayo, en las que Reino Unido debería participar si sigue siendo miembro del bloque para el 2 de julio, al inicio de la nueva legislatura de la Eurocámara.

Pero para evitar una mayor incertidumbre, la Comisión considera que la prórroga "corta" debería limitarse al 23 de mayo. La segunda opción sería "una prórroga larga" de "al menos hasta finales de 2019", que implique la elección de eurodiputados británicos.

La duración de esa prórroga "sigue abierta", reconoció el presidente del Consejo Europeo, para quien si los mandatarios europeos aprueban su propuesta de condicionar la extensión corta al voto de Westminster, la UE podría formalizar por "escrito" la decisión la próxima semana.

Los mandatarios europeos deben discutir sobre la petición de May, que deben aprobar por unanimidad, el jueves, en la primera jornada de una cumbre en Bruselas que se prolongará hasta el viernes. Tusk tampoco descarta una nueva reunión la semana que viene "si fuera necesario".

El acuerdo condicionado parece reconciliar las visiones en la UE. En Berlín, un vocero de la canciller Angela Merkel celebró que Londres presentara por fin "una petición clara". Francia reclamó, por su parte, "garantías suficientes sobre la credibilidad de su estrategia".

Si Londres no logra un aplazamiento, y dado que el acuerdo cerrado entre el gobierno británico y las autoridades europeas fue rechazado dos veces por el Parlamento de Westminster, la "opción por defecto" sigue siendo una salida brutal el 29 de marzo.

- "Desesperada" -

"May está desesperada una vez más por imponer una elección binaria entre su acuerdo y un Brexit sin acuerdo, a pesar de que el Parlamento descartó claramente ambas opciones la semana pasada", lanzó el laborista Keir Starmer.

Otros llamaron a la primera ministra a dejar de insistir y concentrarse en los problemas del país, donde "la pobreza es angustiante", según la laborista Roberta Blackman-Woods, para quien existe "una aguda necesidad social" en su país.

Los responsables de la City, corazón financiero de la capital británica, recrudecieron la presión de nuevo ante el temor de que Reino Unido acabe saliendo de la UE sin un acuerdo.

Catherine McGuinness, responsable de la City of London Corporation, urgió así a la UE a aceptar una prórroga. "Pero incluso si esto se logra, no debería simplemente servir para tapar las grietas, ya que podemos volver a encontrarnos rápidamente al borde del abismo", precisó.