Las matrículas: el último elemento de tensión entre Serbia y Kosovo

Matrículas de vehículos. Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso en las relaciones entre Serbia y Kosovo, que viven ahora momentos de máxima tensión. El gobierno de Kosovo quiere obligar a los serbios étnicos que viven en Kosovo y tienen matrículas de coche emitidas por Serbia a cambiarlas por las locales. El plazo finaliza a principios de noviembre.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que está de visita por los Balcanes Occidentales, ha asegurado que la petición de Kosovo es legítima. "Es primordial que se cumplan las normas. Hay normas y leyes claras que deben cumplirse en cualquier país. Y al mismo tiempo, si hay un periodo de transición, la transición tiene que ser suave, tiene que ser inclusiva", ha dicho la alemana.

Kosovo se independizó de Serbia en 2008. Pero los serbios étnicos que viven en la parte norte no obedecen a las reglas de Pristina, la capital. Una de las más recientes opciones para normalizar las relaciones pasa por un plan propuesto por Francia y Alemania, pero el presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, cree que algunos de sus elementos son inaceptables. "Estamos dispuestos a continuar las conversaciones y las negociaciones. Pero hay cosas que no podemos aceptar y en nuestra respuesta informamos a los máximos representantes de los Estados. No entraré en detalles. Informamos a los representantes de Francia y Alemania y de los Estados Unidos de América", ha asegurado el líder serbio.

Si el gobierno de Pristina no amplía el plazo para el registro de matrículas, los serbios locales podrían bloquear las carreteras y todos los accesos desde el norte al sur de Kosovo.