Mascarillas fosforescentes para saber quién está infectado de coronavirus

Mascarillas fosforescentes para saber quién está infectado de coronavirus

En la “nueva normalidad” a la que nos vamos a tener que acostumbrar hasta que exista una vacuna contra la COVID-19, dos cosas se van a hacer imprescindibles: mascarillas y test. Pero ¿y si fuese posible tener las dos cosas juntas? Una mascarilla que sirviese también de test, que es lo que están poniendo en marcha entre la Universidad de Harvard y el M.I.T.

De hecho, el diseño ya está bastante avanzado, aunque está en las primeras fases. Parece un contrasentido, pero no es así: el investigador jefe del equipo, el doctor James Collins, lleva trabajando en esta tecnología desde hace tiempo, pero con otros patógenos: el zika, SARS, gripe…

Así que, al surgir la pandemia, decidió adaptar lo que ya tenía al nuevo virus. Y lo que tenía era un método para integrar en un material – papel, plástico o tejido incluso – una prueba de detección del virus: si la persona que lleva la mascarilla está contagiada, se produce una reacción y una sustancia cambia de color.

Lo que ocurre en la mascarilla es lo siguiente: en el material está integrada una molécula de ADN, liofilizada, que es capaz de reaccionar con partículas del virus cuando se humedece. Y como las personas generamos humedad – al estornudar o toser, pero también simplemente con respirar o hablar – permite realizar un diagnóstico.

Cuando el ADN de la mascarilla y las partículas del virus se unen, generan un compuesto fluorescente. Visible si se usan aparatos específicos – que cuestan unos pocos euros – pero invisibles al ojo desnudo.

Pero ¿por qué no se hace una mascarilla que directamente cambie de color si detecta la infección? Se podría hacer, pero los investigadores han decidido no hacerlo, al menos de momento. Primero por una cuestión de privacidad, y segundo porque puede tener consecuencias desagradables para los contagiados. Y si la mascarilla es de la calidad y seguridad apropiada, no es necesario.

Quedan dos preguntas que hacerse. Y la primera es muy directa: ¿cuánto costaría una mascarilla de estas? De momento, no hay precio, como es obvio ya que está en las primeras fases. Pero tal y como se está diseñando, no tendrían por qué ser caras, e incluso se podrían crear variantes que fuesen un “filtro” para poner en otras mascarillas siempre que cumplan los requisitos de seguridad.

La segunda es cómo de fiable es este test. Como ya nos podemos imaginar, no es infalible. Usado adecuadamente – conservándolo en las condiciones en que debe estar, utilizando la mascarilla el tiempo indicado, reutilizando en las condiciones necesarias – parece tener un buen nivel de resolución. Pero debería ser algo complementario al resto de pruebas que se están poniendo en marcha.

Todavía le queda recorrido por hacer, pero puede ser una buena herramienta en la “nueva normalidad”

Me enteré leyendo aquí

Más historias que te pueden interesar: