Diseñan nuevo material para confeccionar mascarillas capaz de destruir los patógenos

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Prototipo de la máscara mientras es desinfectada con 365 lúmenes de radiación UV. (Crédito imagen: Advanced Functional Materials).
Prototipo de la máscara mientras es desinfectada con 365 lúmenes de radiación UV. (Crédito imagen: Advanced Functional Materials).

Todo aquel mínimamente informado en el planeta (incluido Miguel Bosé) sabe que, en la nueva era del COVID-19, las mascarillas pueden marcar la diferencia a la hora de detener su expansión.

Las mascarillas que usamos se fabrican con diversas capas de microfibras (no tejidas) plásticas a base de polipropileno, y son realmente efectivas deteniendo la expansión de las enfermedades respiratorias al “atrapar” a los patógenos. En los hospitales, donde el personal sabe emplearlas apropiadamente, una vez cumplida su función se desechan en cubos de residuos especiales.

Pero la calle es la calle, y cualquiera que salga a pasear puede observar el uso deficiente que le da mucha gente, desde los que se pasean con la nariz fuera, hasta los que la llevan plegada bajo la barbilla. Y luego está el problema de dónde las tiramos, demasiadas veces no en una bolsa cerrada dentro de un contenedor con tapa, sino a la vista de todos asomando en las papeleras, cuando no directamente en el suelo.

El riesgo de contagio con su manipulación es evidente y tiene difícil solución ya que hablamos de material desechable. En un mundo ideal se podría confiar en la responsabilidad por parte de la población, pero aunque así fuera hay una cosa que las mascarillas actuales no pueden hacer: “acabar con los patógenos”.

Bien, todo eso podría cambiar en el futuro con la llegada de nuevos materiales y hoy voy a hablaros de unos prometedores filtros de papel que incorporan nanocables de dióxido de titanio.

Además de ser tan eficientes atrapando patógenos como las que ya usamos, el prototipo de mascarilla fabricada con este novedoso papel ha mostrado unas excelentes propiedades antibacterianas y antivirales, con la ayuda eso sí de la radiación ultravioleta.

Los responsables del hallazgo son un equipo de investigadores suizos dirigidos por el físico Laszlo Forró (Laboratorio de Física de Materiales Complejos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana). El propio Forró reconoce que el material es “excepcionalmente bueno absorbiendo gotitas de humedad”, las cuales son el vehículo de transmisión perfecto para algunas bacterias y virus, entre los que se encuentra el tristemente famoso SARS-CoV-2.

La clave del éxito “destructor” de este material parece venir de las propiedades fotocatalíticas del dióxido de titanio. Cuando la luz ultravioleta impacta con la mascarilla, sus fibras convierten la humedad atrapada en los nanocables en agentes oxidantes (entre los que se incluye el peróxido de hidrógeno) que tienen el potencial de destruir patógenos con el simple contacto.

Los experimentos realizados por los suizos mostraron que el filtro era capaz de destruir bacterias Escherichia coli y degradar hebras de ADN, lo cual en esencia “barría” a los peligrosos microorganismos en la propia mascarilla.

La pregunta que os estáis haciendo es ¿funcionará con el SARS-CoV-2? Bien, lo cierto es que los responsables del hallazgo aún no han experimentado con este virus, pero visto lo sucedido en las pruebas anteriores, confían en que su creación sea útil combatiendo la actual pandemia.

Tan convencidos están de ello que dos de los autores del trabajo han creado una Startup llamada Swoxid con la que pretenden llevar su creación al mercado. La cosa no será sencilla y tardaremos en ver mascarillas hechas con este material, ya que aún faltan por resolver aspectos relacionados con la fabricación y logística.

Al parecer, solo puede crearse en condiciones de laboratorio y la startup inicialmente apenas tendrá capacidad para crear entre 100 y 200 metros cuadrados semanales del filtro, lo cual permitiría fabricar entre 40.000 y 80.000 mascarillas reutilizables al mes.

Apuesto a que los primeros interesados serán los propios hospitales, donde se podría contar con armarios desinfectante a base de radiación ultravioleta. Crucemos los dedos y confiemos en que, en el futuro, podremos reutilizar eficientemente nuestras mascarillas con la confianza de que cualquier patógeno atrapado en ellas pasará “a mejor vida”.

El trabajo del equipo dirigido por Laszlo Forró se publicó en Advanced Functional Materials.

Me enteré leyendo Sciencealert.com

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