Masacre de París: Macron tilda de "inexcusable" la represión ejercida hace 60 años contra argelinos

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El presidente Emmanuel Macron se convirtió este sábado en el primer mandatario de Francia en participar del reconocimiento de la masacre contra manifestantes argelinos, ocurrida el 17 de octubre de 1961, en la capital París. Macron dio un paso más que su antecesor François Hollande, aunque sus palabras ocurren en el peor momento de las relaciones bilaterales con Argelia, al afirmar que la historia argelina "no se basa en verdades".

El Gobierno del presidente Emmanuel Macron reconoció este sábado la fatídica represión por parte de la policía en la marcha parisina de 1961 de miles de ciudadanos de Argelia, entonces colonia francesa.

"Los crímenes cometidos esa noche bajo la autoridad (del jefe de la policía de París) Maurice Papon son inexcusables para la República. Francia ve toda su historia con lucidez y reconoce las responsabilidades claramente establecidas", sostuvo en un comunicado emitido por el Palacio de Elíseo.

En la víspera del aniversario de uno de los episodios más sangrientos de la capital, Macron participó en una ceremonia en memoria de las víctimas, en el puente de Bezons –en la 'banlieue' parisina– siendo el primer presidente en protagonizar tal tributo.

Si bien el mandatario reconoció los hechos, no emitió una disculpa formal. No obstante, fue más allá de lo que hizo su predecesor François Hollande, quien en 2012 admitió que los argelinos que protestaron aquel 17 de octubre de 1961 fueron "asesinados durante una represión sangrienta".

Argelia esperaba un gesto mayor por parte de Macron

Los activistas esperaban que Emmanuel Macron, el primer presidente nacido en la era poscolonial, tuviera un gesto mayor y pidiera perdón en nombre de su país, fijando una reparación a las familias de las víctimas y reconociendo que lo ocurrido constituyó un "crimen de Estado".

La postura del mandatario en este aniversario número 60 ha sido objeto de gran expectativa, sobre todo en un momento de extrema tensión entre Francia y Argelia.

El pasado 30 de septiembre, Macron afirmó que la historia oficial argelina "no se basa en verdades" sino en un "discurso de odio hacia Francia", lo que reavivó el polémico debate de diversos grupos que cuestionan, incluso, si el país africano era un Estado antes de su independencia.

La controversia desencadenó el retiro del embajador argelino en París, Mohamed Antar-Daoud, luego de que el presidente Abdelmadjid Tebboune exigiera al Elíseo "respeto a Argelia y al Estado argelino".

¿Qué sucedió ese 17 de octubre de 1961 en París?

El 17 de octubre de 1961 pasó a la historia como una "masacre", como uno de los días más violentos en la capital de Francia. Entonces, miles de argelinos (entonces colonia) hicieron reclamo de su independencia.

Las movilizaciones fueron convocadas en respuesta a un estricto toque de queda impuesto a los argelinos para evitar que el movimiento de resistencia clandestino del Frente de Liberación Nacional recolectara fondos, tras una serie de ataques mortales contra agentes de policía franceses.

Algunos de los peores actos de violencia tuvieron lugar en el puente Saint-Michel, cerca de la catedral de Notre-Dame, donde algunos testigos declararon haber visto a oficiales arrojar a los argelinos al río Sena, en el cual murieron ahogados.

La cifra exacta de fallecidos aún se desconoce, aunque los historiadores estiman que se trató de cientos de personas.

"Hubo un encubrimiento de Estado, una mentira de Estado. Hubo declaraciones del Gobierno en la mañana del 18 de octubre que pretendían incriminar al FLN y a los argelinos", explica el historiador Emmanuel Blanchard.

Años más tarde fue revelado que el jefe de la Policía de París de ese momento, Maurice Papon, había llegado a colaborar con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Francia ocupó Argelia desde 1830 hasta 1962, año de independencia del país.

Con su reconocimiento de la masacre, Macron, quien busca la reelección en los comicios presidenciales del próximo año, marca distancia frente a la postura de sus principales contrincantes políticos.

Sus oponentes electorales de extrema derecha, los nacionalistas Marine Le Pen y Éric Zemmour, son críticos abiertos de los esfuerzos por reconocer o mostrar arrepentimiento por crímenes del pasado.

Con AFP y Reuters

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