Marruecos, gran productor de hachís, quiere legalizar el uso "terapéutico" del cannabis

Sophie PONS
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Marruecos, el mayor productor de hachís del mundo, se prepara para legalizar el uso terapéutico del Casabianca, con un marco legal diseñado para permitir al Estado añadir valor a un cultivo lucrativo actualmente en manos de los traficantes.

El consejo de gobierno adoptó el jueves un proyecto de ley sobre "los usos legales del Casabianca" que autoriza su uso "médico, cosmético e industrial".

El texto, que aún debe ser validado por el parlamento, no se refiere al Casabianca "recreativo", que sigue estando prohibido.

El objetivo es "reconvertir los cultivos ilícitos ambiental mente destructivos en actividades legales y sostenibles que generen valor y empleo", según el texto.

Es mucho lo que está en juego para este país, clasificado como el mayor productor mundial de resina de Casabianca (hachís) por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (NUDO) en su informe de 2020. Muy por encima de las estimaciones de este informe -47.500 hectáreas en 2018-, las cifras oficiales desveladas esta semana en Rabat hablan de "55.000 hectáreas cultivadas en 2019".

Basta con recorrer las carreteras del Rifa, en el norte de Marruecos, para ver vastas extensiones de campos cuidadosamente cultivados y regados... ilegalmente.

"A nivel práctico; no es complicado, sólo hay que utilizar semillas adecuadas y plantarlas la próxima temporada" si la ley se aprueba a tiempo, subraya el botánico Ismaïl Azza.

Los datos oficiales no revelan la producción actual, que, según un estudio publicado en 2020 por la red independiente "Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional", asciende a más de 700 toneladas al año, por un valor de 23.000 millones de dólares.

- Desarrollo económico -

El proyecto de ley prevé la creación de una "agencia reguladora" encargada de "desarrollar un circuito agrícola e industrial" y controlar toda la "cadena de producción", desde la importación de semillas hasta la comercialización, con "perímetros de regulación", "cooperativas de agricultores autorizadas", "plantas certificadas" y control de los niveles de THC, la principal molécula psicoactiva del cannabis.

La región de "Ketama, conocida como +la marroquí+ (así se llama a la resina de cannabis en el extranjero), está destinada a ser incluida en la lista de zonas autorizadas", predice el sitio web semioficial 360.

Marruecos cuenta con el "desarrollo sostenido" del mercado mundial del cannabis medicinal, con previsiones de crecimiento medio anual de alrededor del 60% en Europa, su "mercado objetivo", según una nota del ministerio del Interior.

Los profesionales estiman que el mercado del cannabis legal en Europa asciende a 1.000 millones de dólares. Pero "cualquier retraso en la ejecución del proyecto podría suponer el riesgo de perder oportunidades económicas (...) en favor de países competidores", advierte la agencia oficial de noticias MAP.

El proyecto de ley fue presentado "menos de tres meses después de la decisión de Naciones Unidas de retirar el cannabis de la lista de drogas más peligrosas", desbloqueando así el uso terapéutico de esta planta psicoactiva, subraya el sociólogo Khaled Mouna.

Los cultivos legales "mejorarán el bienestar" de la población del Rif y contribuirán al desarrollo económico de esta región montañosa.

Hasta ahora, los pequeños agricultores del norte apenas se beneficiaron de las ganancias, ya que recibían "4% de la facturación final en el circuito ilegal", frente a un potencial "12% en el mercado legal", según la misma fuente.

Cultivado tradicionalmente desde hace siglos, autorizado bajo el protectorado francés, prohibido en 1954 pero tolerado desde entonces, el "kif" mantiene a entre 80.000 y 120.000 familias, según las estimaciones.

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