El marisco escocés, víctima de los controles posbrexit

Stuart GRAHAM
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Los nuevos controles aduaneros posbrexit bloquean las langostas escocesas hasta 30 horas más en la frontera con la Unión Europea, para desesperación de los mariscadores escoceses que temen "el fin" del sector.

En Arbroath, en la costa oriental de Escocia, Bob Teviotdale, un robusto pescador alza una jaula de langostas hasta el muelle, bajo los graznidos de las gaviotas que sobrevuelan el puerto en busca de comida.

"En general, recuperamos nuestros productos por la tarde y a partir de ese momento empiezan un viaje por el país hasta la frontera desde donde son enviados a Francia", cuenta este pescador.

"Claramente, con el Brexit y las diferentes reglas y regulaciones, los pescadores empiezan a tener problemas. Para la gente a la que le vendemos ha dejado de ser rentable porque hay demasiadas pérdidas", lamenta mientras agita sus manos cubiertas de guantes de goma azules.

"Si no podemos resolver esto, va a ser el fin del sector del marisco en este país", advierte.

Para las langostas, nécoras o langostinos, que se venden vivos, la rapidez de la expedición es crucial.

Pero desde el 1 de enero, tras el fin del periodo de transición posbrexit, las empresas de exportación tienen que hacer muchos más trámites para enviar sus mariscos a Europa y someterse a más controles durante el viaje.

Por parte europea, existe una reglamentación que prohíbe la importación de marisco no purificado y exige importantes infraestructuras que actualmente son insuficientes.

El diputado europeo Pierre Karleskind, presidente de la Comisión de Pesca, ha escrito a la Comisión Europea para pedir que se modifique esta regla.

- "Costo astronómico" -

"El tiempo es esencial. Esto simplemente no funciona con crustáceos vivos", explica Allan Miller, director general de la compañía de exportación de mariscos AM Shellfish.

"En este momento, tenemos que cargar un día antes (...) Tenemos que esperar a que nos devuelvan los documentos de aduanas antes de que puedan salir los camiones. Después tenemos controles veterinarios en los productos de cada cliente", explica.

"El coste que esto implica es astronómico. Todo esto tendrá repercusiones en los pescadores", explica y pide que "se racionalicen las cosas, sean rentables y funcionen correctamente para que podamos hacer nuestro trabajo".

Escocia, gran exportador de marisco a la Unión Europea, está particularmente afectado por los nuevos retrasos. El marisco escocés se exporta principalmente al norte de Francia, desde donde se expide hacia el resto de Europa.

"Escocia es la primera afectada ya que exportamos enormes cantidades a Europa", explica Donna Fordyce, directora general de Seafood Scotland, organización de defensa del sector, aunque, agrega, "ahora, las empresas inglesas empiezan a resentir también el efecto".

En el referéndum sobre el Brexit, en 2016, los pescadores votaron en general a favor de salir de la Unión Europea, ya que pensaban que les beneficiaría recuperar el control total de las aguas británicas.

Pero el acuerdo firmado con Bruselas sigue concediendo a los pescadores europeos gran parte de sus derechos durante varios años. Y los problemas de distribución han acentuado este sentimiento de frustración.

Esta semana, diputados escoceses de todos los colores políticos, incluidos los conservadores del campo del primer ministro Boris Jonhson, exigieron al gobierno británico una compensación financiera para los pescadores víctimas de los retrasos en la exportación.

El ministro de Medio Ambiente, George Eustice, atribuyó las dificultades surgidas a "problemas de puesta en marcha". "Una vez que la gente se acostumbre a rellenar papeles, las mercancías circularán normalmente".

En la Cámara de los Comunes, la cámara baja del Parlamento, el diputado Tommy Sheppard, del partido independentista escocés SNP, acusó el jueves al gobierno de haber llevado la industria de la pesca al "desastre" con el Brexit.

El ministro encargado de las relaciones con el Parlamento, Jacob Rees-Mogg, respondió que desde el Brexit, los peces son "más felices". "Ahora son peces británicos, y son mejores y más felices por ello".

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