Mariia Butina, la supuesta espía rusa que llegó a ofrecer sexo a cambio de influencias

Mariia Butina, de 29 años, fue enviada ayer a prisión condicional después de comparecer ante el juez y escuchar los cargos de los que se le acusa y de los que ella se ha declarado ‘no culpable’. El fiscal defiende que esta ciudadana rusa es una espía del Kremlin que ha trabajado durante años para tejer una red de contactos. Para ello llegó a ofrecer favores sexuales y se acercó a gente influyente en busca de información e influencias.

Mariia Butina, acusada de ser una espía rusa en suelo americano, fue enviada ayer a prisión condicional por considerar que hay riesgo de fuga. (Foto: Reuters)

Favorecer los intereses del Kremlin en Estados Unidos. Este parece ser, a tenor de la información que contienen los documentos judiciales presentados en base a la investigación realizada por el FBI, el objetivo con el que Mariia Butina llegó en 2016 al país con una visa de estudiante. Antes de eso, habría empezado a mover sus hilos en 2013 contactando a través de Internet y con la ayuda de la herramienta de traducción Google Traslate, con el que una vez en suelo estadounidense se convirtió en su pareja y compañero de piso.

Desde ese momento, cuando aterrizó en Washington las alarmas saltaron y comenzó su seguimiento. Una vez instalada en Estados Unidos fue tejiendo su red de contactos. Se la ha visto con personalidades cercanas al Kremlin, concretamente con “individuos identificados como empleados del FSB ruso”, herederos de los servicios secretos de la antigua KGB. También se tiene constancia del contacto con un diplomático ruso al que se considera un agente.

Otro de sus movimientos estratégicos ha sido el de relacionarse con una asociación armamentística que desde varios medios estadounidenses señalan como la Asociación Nacional del Rifle. Ante ellos se presentó como una activista pro-armas rusa, algo que según su abogado le ha dado fama en Rusia.

Según se pudo escuchar ayer durante la vista celebrada, la relación que mantenía con el estadounidense con el que convivía era solo una pantalla y en al menos una ocasión ofreció sexo a otro hombre a cambio de un puesto de influencia que la colocase mejor para sus intereses. Aunque la identidad de la persona con la que mantenía esta relación ficticia no se ha desvelado en la sala, el Washington Post señala al republicano Paul Erickson.

El tribunal federal de Washington que la juzga consideró que existía riesgo de fuga y determinó ayer que ingresase en prisión condicional. Detenida coincidiendo con el encuentro entre Donald Trump y Vladimir Putin en Rusia, se enfrenta a una pena de 15 años. NBC publica que el FBI habría descubierto que tenía previsto abandonar Estados Unidos en breve.

Durante los dos años que ha permanecido en suelo estadounidense también ha intentado contactar y hacerse notar en el entorno republicano. De hecho, llegó a interactuar con Donald Trump durante un mitin de campaña en el que le preguntó sobre sus intenciones en las relaciones con el Kremlin.