El marido de Ana Rosa admite que contrató a Villarejo por un informe de espionaje

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Juan Muñoz, en una foto de archivo. (Photo: Lalo Álvarez / GTRES)
Juan Muñoz, en una foto de archivo. (Photo: Lalo Álvarez / GTRES)

El empresario Juan Leocadio Muñoz, marido de la periodista Ana Rosa Quintana, y su hermano Fernando han admitido este lunes en el juicio del caso Tándem haber contratado al excomisario José Villarejo para que investigase a una persona con la que el segundo tenía un conflicto monetario.

La Audiencia Nacional ha reanudado el juicio a Villarejo con la declaración de ambos empresarios, que han ratificado el acuerdo con el que reconocieron los hechos de los que les acusa la Fiscalía, que rebajó su petición de 8 años a alrededor de un año de prisión para ellos.

Ambos han admitido que contrataron a Villarejo entre 2016 y 2017 para conseguir “información patrimonial” de Mateo Martín Navarro y de su abogado, el juez inhabilitado Javier de Urquía, para que el primero modificase su estrategia procesal en una causa en la que estaba acusado de delito fiscal junto con Fernando Muñoz.

El objetivo era que se “desmontase la falsa insolvencia” alegada por Martín Navarro en ese procedimiento y también se barajó “la posibilidad de obtener información del señor Urquía” para que dejase de ser su abogado, según ha declarado Fernando Muñoz.

Vídeos consumiendo droga

Por este trabajo han reconocido que abonaron 20.000 euros en efectivo a Villarejo, quien proporcionó a Fernando un informe, que contenía además dos vídeos de Urquía consumiendo droga, si bien Juan Muñoz ha indicado que en las reuniones que tuvieron con el comisario los vídeos se vieron parcialmente, pero no se entró en “el detalle”; sólo se expuso “el alcance de lo que se había conseguido”, ha dicho.

También ha declarado el abogado Ricardo Álvarez Ossorio, quien ha admitido que, a petición de Fernando Muñoz, amigo suyo, acudió a una reunión a las oficinas de Villarejo en la que se visionó un vídeo donde aparecía Urquía, otro hombre y “dos chicas que parecía que estaban de fiesta” y se esnifaba.

Ha señalado que era un vídeo “muy antiguo” y que explicó que no creía que surtiera ningún efecto, porque “era muy conocido en todos los foros de Marbella” y no tuvo impacto ni “cuando ese señor estaba casado y era juez”.

Según ha dicho, aunque no quería, acabó llevándose un pendrive con el vídeo con el encargo de hacer de intermediario y que llegara a Urquía, pero no hizo la gestión, y ha insistido que nunca cobró y facturó nada a Fernando.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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