Mariano Rajoy, derrotado en la moción de censura; Pedro Sánchez, nuevo presidente del Gobierno

El Congreso acaba de ratificarlo: Mariano Rajoy deja de ser presidente del Gobierno tras ser derrotado en la moción de censura convocada por el PSOE y será Pedro Sánchez, líder de los socialistas, quien ocupe su lugar como nuevo Presidente de España. La votación, histórica, ya que supone la primera moción de censura que va para adelante en la democracia constitucional del país, pone fin a más de 6 años de Gobierno del PP y devuelve a los socialistas al poder, algo que no ocurría desde el fin de la era Zapatero, en el año 2011.

Por delante, Pedro Sánchez tiene una empresa mayúscula, gobernar con las condiciones más difíciles que podría suponer: un grupo parlamentario de solo 84 diputados, una mayoría absoluta del PP en el Senado, una Mesa del Congreso controlada por las derechas (PP y Cs), y el apoyo de Podemos, que le presionará para adoptar medidas sociales de izquierdas cuanto antes, y con el de los partidos nacionalistas, incluidos ERC y PDeCAT, bastiones del independentismo en Cataluña, donde la situación es crítica, la sociedad dividida, y muchos de sus baluartes están en la cárcel o fugados en el extranjero para evitarla, como es el caso de Puigdemont. Sánchez necesitará, por tanto, una mano izquierda que no se requería en España desde el fin de la dictadura de Franco.

Mariano Rajoy se va del Congreso tras ser derrotado en la moción, con Pedro Sánchez, en segundo plano, recibiendo el aplauso de su bancada.

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La moción de censura, que en un primer momento se antojaba inviable a principios de la semana, vivió este jueves un cambio de rumbo después de que el portavoz del PNV, Aitor Esteban, confirmara ante el pleno del Congreso que los cinco diputados de su partido tenían previsto votar este viernes a favor de la moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy que ha presentado el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Los 5 votos del PNV eran claves para precipitar la salida del poder de Mariano Rajoy.

La Cámara Baja ha dado el “sí” a Sánchez por 180 votos a favor -PSOE, Unidos Podemos, ERC, PNV, PDeCAT, Compromís, EH-Bildu y Nueva Canarias- 169 en contra -PP, Ciudadanos, UPN y Foro-, y la abstención de Coalición Canaria.

Mientras el nuevo presidente del Gobierno recibía felicitaciones y aplausos de los socialistas, los diputados de Podemos han coreado la consigna de su partido, “sí se puede”. Una vez aprobada la moción, el Gobierno de Mariano Rajoy presentará su dimisión al Monarca, según establece el artículo 114.2 de la Constitución. En ese momento, el candidato, Pedro Sánchez, se entenderá investido de la confianza de la Cámara y, a continuación, el Rey le nombrará presidente del Gobierno.

Sánchez, tras ser investido Presidente: “Voluntad, entrega y consenso”

El mismo Pedro Sánchez, tras saber que ahora sí ya es presidente del Gobierno, ha asegurado hoy que es consciente de la responsabilidad que asume y del momento político “tan complejo” y asumirá todos los desafíos que tiene el país “con voluntad, entrega y determinación”, así como desde el consenso.

En declaraciones en los pasillos del Congreso, tras triunfar la moción de censura presentada por su partido, Sánchez ha asegurado que además de ser “plenamente consciente” de los retos que tiene por delante, pretende “transformar y modernizar” el país, como considera que siempre han hecho los gobiernos socialistas. En segundo lugar, se centrará en atender las “urgencias sociales” de mucha gente que sufre “precariedad y desigualdad”.

Todo eso, “desde el consenso y con mucha humildad”, ha afirmado Sánchez, quien también ha comprometido “mucha capacidad de trabajo” y ha reiterado su “entrega” en su nueva tarea como presidente porque “es lo que merece el país”.

Pedro Sánchez, aplaudido por su bancada.

De ser un desahuciado político a Presidente

Sánchez ha ganado la revancha del no a Rajoy con uno de esos golpes de suerte que nunca han faltado en su carrera, en uno de esos quiebros, audaces para unos y temerarios para otros, que le dan longevidad política. Porque hasta hace una semana el nuevo presidente del Gobierno era un líder ‘desaparecido’, que caía en las encuestas y no conseguía que el PSOE despegara como alternativa clara al PP.

Con el apoyo de la izquierda, de los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos, valencianos y canarios, hoy Sánchez ha alcanzado el objetivo para el que lleva preparándose mucho tiempo y ya es el séptimo presidente de la democracia.

Pero los últimos cuatro años han sido para él una carrera de obstáculos, porque quizá Sánchez es el político que mejor ejemplifica la convulsión de la historia más inmediata de España. Su partido le eligió en 2014 para relevar a Zapatero y levantar un partido aturdido por los sucesivos batacazos electorales y en el que sus electores habían perdido la confianza.

Él sostiene que respondió al reto evitando el ‘sorpasso’ de Podemos, aunque sus adversarios le afean haber obtenido, las dos veces que ha pasado por las urnas, en 2015 y 2016, los peores resultados de la historia de su partido.

Desde 2014 Sánchez vivido más de una docena de procesos electorales, un cambio intenso en el panorama político español y un sin fin de deslealtades y guerras internas que terminaron con su dimisión como secretario general del PSOE el 1 de octubre de 2016 y con su renuncia al escaño unos meses después.

Lo perdió casi todo en esa apuesta, pero logró levantarse y con su famoso “no es no” a Mariano Rajoy volvió a recuperar las riendas del partido en las primarias que ganó hace un año con la bandera de la izquierda y la España plurinacional, aupado por las bases y repudiado por buena parte del aparato y por los notables de su centenario partido.

Después, con el desafío secesionista de Cataluña, pasó a ser el apoyo necesario para la aplicación del 155, con lo que volvió a hacer visible al PSOE como el partido de Estado. Todo apunta a que las circunstancias determinarán la duración de su Gobierno, pero hasta el momento el “no es no” sigue sustentando su relato.

Una democracia que no había visto nada igual

La moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy que ha hecho hoy presidente al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, es la cuarta que se ha debatido en democracia y la primera que ha salido adelante con éxito.

En cuarenta años de democracia, se han debatido otras tres mociones de censura contra Adolfo Suárez, Felipe González y Mariano Rajoy, y todas fracasaron. También es la primera iniciativa de este tipo en la que el candidato investido no es diputado, por lo que no podrá votar en los plenos para lo que resta de legislatura.

La moción de censura y la cuestión de confianza son procedimientos recogidos en la Constitución que pueden provocar la caída del Gobierno y que ponen de manifiesto la ruptura de la relación de confianza existente entre el Ejecutivo y la Cámara.

Recogida en los artículos 113 y 114.2 de la Constitución y en los artículos 175 a 179 del Reglamento del Congreso, se trata de un procedimiento que no sólo censura al presidente vigente, sino que obliga además a proponer un candidato alternativo para la Presidencia del Gobierno.

Según el artículo 113 de la Constitución, la moción de censura debe ser propuesta al menos por la décima parte de los diputados, esto es 35 diputados -en esta ocasión la firmaron los 84 diputados socialistas- en escrito motivado y dirigido a la Mesa del Congreso y habrá de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno. Desde la aprobación de la Constitución de 1978 este procedimiento se ha puesto en práctica en tres ocasiones.

La primera moción de censura se planteó los días 28 al 30 de mayo de 1980 por el grupo parlamentario socialista contra el Gobierno de UCD de Adolfo Suárez. Fue defendida por Alfonso Guerra y rechazada por Rafael Arias-Salgado.

El candidato propuesto fue Felipe González, que también expuso un programa de gobierno. El debate duró veinte horas y fue seguido por buena parte de los ciudadanos al ser retransmitido en directo por radio y en diferido por televisión. La moción fue rechazada por los 166 votos del grupo parlamentario centrista, que se quedó solo, ya que se abstuvieron 21 diputados, entre ellos los 9 de Coalición Popular y los 7 de la Minoría Catalana.

Los votos favorables a la moción fueron 152 (socialistas, comunistas, andalucistas y 3 del grupo mixto). Faltaron 24 votos para conseguir la mayoría.

La segunda moción de censura fue presentada por el grupo popular contra el Gobierno socialista de Felipe González el 23 de marzo de 1987 y tenía como candidato a Antonio Hernández Mancha.

La moción de censura por parte de Alianza Popular, sobre cuyo resultado no cabía sorpresa por la mayoría absoluta de los socialistas en el Congreso, tampoco contó con el apoyo de los demás grupos de la oposición.

Ya el año pasado, el secretario general del Podemos, Pablo Iglesias, presentó una primera moción de censura contra Mariano Rajoy, en la que entonces presidente de Gobierno salió victorioso.

No salió adelante ya que sólo contó con los votos de Unidos Podemos, ERC, Compromìs y EH-Bildu, mientras que votó en contra el PP, Ciudadanos, UPN, Foro Asturias y Coalición Canaria, y el PSOE, PNV, PDeCAT, PNV y Nueva Canarias se abstuvieron.