La Marcha de los Pobres en Washington DC de 1968

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La década de 1960 fue decisiva en la lucha por la igualdad de derechos de las personas afroamericanas en los Estados Unidos, surgiendo varios personajes que se convirtieron en cabecillas de ese colectivo, consiguiendo movilizarlos en numerosas campañas, marchas, protestas y manifestaciones que se realizaron a lo largo y ancho de todo el país.

Marcha de los Pobres en Washington DC de 1968 (imagen vía Wikimedia commons)
Marcha de los Pobres en Washington DC de 1968 (imagen vía Wikimedia commons)

Entre los muchos nombres de líderes el de Martin Luther King es, sin lugar a dudas, el más relevante de todos ellos, llegando a ganar (entre otros muchos) el Premio Nobel de la Paz en 1964.

Fue asesinado en Memphis (Tennessee) el 4 de abril de 1968, tras recibir un tiro en la cabeza por parte de un francotirador, cuando se encontraba asomado en la terraza de su habitación en el motel Lorraine, mientras estaba saludando a un grupo de seguidores que allí se habían congregado.

Uno de los hitos por los que Martin Luther King será recordado es el discurso (que ha pasado a la historia con el título de ‘I have a dream’) y que pronunció el 28 de agosto de 1963 frente a más de 250.000 personas que se congregaron en la llamada ‘Marcha en Washington por el trabajo y la libertad’.

Cinco años después, poco antes de ser asesinado, Luther King estuvo trabajando en la organización de una nueva y multitudinaria movilización que sería conocida como la ‘Marcha de los Pobres en Washington’, la cual sería respaldada por la propia ‘Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano’ (Southern Christian Leadership Conference, SCLC) que él mismo lideraba y que quería lograr la justicia económica para los colectivos más pobres de Estados Unidos, siendo el de los afroamericanos uno de los más perjudicados.

En los últimos años se había avanzado mucho (respecto a las décadas anteriores) en lo relativo a los derechos civiles (aunque todavía quedaba mucho camino que recorrer), siendo el colectivo de las personas negras el que en peor condición social y económica estaba y que más pobreza tenía.

Hacía unos pocos años que se reclamaba a la administración de Lyndon B. Johnson una mayor atención hacia las personas más desprotegidas económicamente, pero el presidente andaba más ocupado en atender asuntos como la Guerra de Vietnam que preocuparse por la pobreza extrema entre sus ciudadanos.

Por tal motivo, se organizó la mencionada Marcha de los Pobres que debería llegar hasta Washington DC y permanecer acampados durante varias semanas con el fin de hacer llegar el mensaje al presidente en el que se le exigía poner fin a la cruenta guerra y centrar todos los esfuerzos de su administración en luchar contra la desigualdad y falta de recursos de millones de ciudadanos.

Esta marcha reivindicativa se estuvo gestando desde 1966, siendo Luther King y SCLC sus mayores impulsores, aunque participaban otras organizaciones y colectivos, pero la relevancia del líder afroamericano hizo que tuviese una gran relevancia. Incluso, el entonces senador por el Estado de Nueva York, Bobby Kennedy era uno de los personajes públicos y políticos que apoyaron dicha marcha.

Como suele ocurrir en eventos en los que participan diversos grupos (con sus respectivos líderes) hubo una serie de discrepancias sobre cómo debía llevarse a cabo la marcha, si esta tenía que ser pacífica o por el contrario llamar a la desobediencia civil de los participantes. La idea principal era realizarla a finales del mes de abril para llegar a Washington el 2 de mayo (de 1968), pero el fatídico atentado que acabó con la vida de Martin Luther King (el 4 de abril) provocó que fuese retrasada unos días, además de pasar el liderazgo de la misma al activista Ralph Abernathy, quien también se puso al frente de la SCLC.

La capital del país se preparó para recibir a miles de manifestándose, reforzando la seguridad de las calles y habiendo una gran presencia policial y militar.

El 12 de mayo la Marcha de los Pobres llegó a Washington DC y varios de los líderes se estuvieron reuniendo a lo largo de los siguientes días con senadores y congresistas, presentándoles la declaración de cinco puntos entre los que destacaban el acceso a un trabajo y salario digno para todos los ciudadanos.

Aunque la inmensa mayoría de los congregados en la marcha se fueron yendo en las siguientes jornadas, hubo un grupo de aproximadamente tres mis personas (todas ellas sin recursos y en la más absoluta de la pobreza) que decidieron establecerse a vivir en Washington DC, levantando un campamento de chabolas y tiendas de campaña y que bautizaron como ‘Ciudad de la Resurrección’ (Resurrection City).

A dicho asentamiento se fueron uniendo nuevos residentes y llegó a hacerse tan grande y popular que hasta el servicio de Correos tuvo que asignarles un código postal propio (el 20013) en vista a la gran cantidad de correspondencia que recibían (cartas de apoyo, regalos, donaciones…).

Pasaban los días y los allí congregados se iban desmoralizando, debido a que las cosas no cambiaban ni la administración del presidente Johnson anunciaba ninguna medida para erradicar la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los más desprotegidos.

El 6 de junio los residentes en el campamento de Ciudad de la Resurrección recibieron una terrible noticia: la medianoche anterior el senador Bobby Kennedy había sufrido un atentado en el Hotel Ambassador de Los Ángeles y se debatía entre la vida y la muerte, aunque pocas horas después se confirmó el fallecimiento.

Kennedy era uno de los pocos políticos que se habían preocupado por los problemas de los más desprotegidos y su muerte era un jarro de agua fría para sus expectativas de mejorar sus vidas. Este asesinato se sumó al de Luther King en un muy corto periodo de tiempo, desmoralizando a casi por completo a quienes todavía seguían instalados en el campamento de chabolas.

El 20 de junio la policía intentó desalojar Ciudad de la Resurrección lanzando gas lacrimógeno. Solo unos pocos huyeron, pero la mayoría siguieron resistiendo hasta que cuatro días después un millar de agentes, fuertemente armados volvieron a presentarse y consiguieron que las quinientas personas que todavía quedaban allí se marcharan (un gran número fueron arrestadas tras enfrentarse a las autoridades en una batalla campal).

A pesar del impacto mediático de la Marcha de los Pobres en Washington DC no se logró que se aprobara ninguna ley ni se destinara parte del presupuesto para ayudar a los más necesitados.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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