Marcha estudiantil en Chile contra la ley de gratuidad que debate el Congreso

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Estudiantes protestan en Santiago de Chile para pedir la aceleración de la reforma de la educación, el 11 de abril de 2017

Estudiantes chilenos plenaron el centro de Santiago este martes con una manifestación en rechazo del avance en el Congreso de un proyecto de ley que busca instaurar la gratuidad en la educación superior, el cual exigen sea reformulado.

Las organizaciones estudiantiles convocaron a la primera marcha del año cuando el Congreso chileno se aprestaba a votar la aprobación general de una esperada nueva ley de Educación Universitaria, que establece la gratuidad universal bajo ciertas condiciones de crecimiento económico.

El emblemático proyecto, parte de una megarreforma impulsada por el gobierno de la socialista Michelle Bachelet, busca ampliar la gratuidad de la educación universitaria siempre y cuando se cumplan algunas metas económicas. A mayor crecimiento, se amplía el rango de beneficiarios. Además, establece la prohibición efectiva de obtener ganancias en la educación.

"La reforma no es suficiente, falta gratuidad y falta que la educación pública sea de calidad. Falta demasiado y por eso hay que marchar", dijo a la AFP Rocío, una estudiante de ciencias sociales que se sumó a la manifestación cuando pasaba frente a la sede del gobierno chileno.

A poco del inicio de la manifestación, la policía irrumpió lanzando gases lacrimógenos en algunos tramos cuando manifestantes lanzaban piedras y palos, amenazando el clima festivo y pacífico que se impuso en gran parte de la manifestación. Otro enfrentamientos con la policía se dieron al finalizar la manifestación.

- Futuro incierto -

El proyecto de educación superior, que ingresó al Congreso en julio del año pasado, será votado este martes en la comisión de Educación de la Cámara de Diputados, dando inicio a un largo e intrincado trámite parlamentario.

Los estudiantes quieren que se frene el tratamiento de esta nueva ley "porque es un proyecto peor al inicial", comentó a periodistas Patricio Medina, vocero estudiantil.

Los estudiantes acusan al gobierno de Bachelet de ignorar sus opiniones y legislar, con mayoría en ambas cámaras, de espaldas a los movimientos sociales, claves en dar impulso a la reforma de un sistema educacional heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Ese sistema facilitó la creación de universidades privadas y desmanteló la educación pública en todos sus niveles, al reducir drásticamente los recursos destinados a ella.

Para adelantar los beneficios de esta nueva ley, el gobierno de Bachelet optó en 2016 por establecer mediante la Ley de Presupuesto General de la Nación la gratuidad universitaria para decenas de miles de estudiantes chilenos, los primeros en estudiar sin costo en décadas.

Este año repitió la fórmula, beneficiando a unos 200.000 estudiantes, pero ahora debe asegurar una ley que garantice el beneficio a lo largo del tiempo.

Pero con una elección presidencial a las puestas, el movimiento estudiantil apretó el acelerador para lograr concretar su exigencia de lograr en Chile una educación pública, gratuita y de calidad.

De cara a esos comicios, el expresidente derechista Sebastián Piñera (2010-2014), en cuyo primer mandato vivió el renacer del movimiento estudiantil, lidera los sondeos con alrededor de 25% de las preferencias.

Al confirmar su camino a la reelección, Piñera -a quien el movimiento estudiantil le enrostra su afirmación de que la "educación es un bien de mercado"- aseguró que no es partidario de instaurar la gratuidad universal, y que optaría por un sistema de becas y créditos en caso de volver al palacio de La Moneda.

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