Desde María hasta Fiona, los huracanes en Puerto Rico enferman a sus habitantes

Desde 2017, los puertorriqueños tienen más hipertensión, más colesterol, comen peor y hacen menos deporte. Es una de las conclusiones de un estudio que revisó las condiciones de salud de los habitantes de la isla caribeña después del huracán María. Tras cinco años, el huracán Fiona abre esas viejas heridas y demuestra cómo el cambio climático afecta desproporcionadamente a las poblaciones que ya eran vulnerables.

Sin recuperarse por completo del impacto del huracán María en 2017, Puerto Rico recibió esta semana el huracán Fiona, ahora de categoría 4, que sigue generando devastación en el Caribe. Las autoridades calculan que ocho personas han perdido la vida por causas directas e indirectas del desastre natural y una gran parte del país sigue sin luz eléctrica y sin agua.

Por supuesto, los impactos inmediatos de este tipo de huracanes hacen mella en la salud de las personas. Por ejemplo, una de las fallecidas tenía menos de un año y murió por no poder acceder a tiempo a atención médica. Quienes dependen de respiradores o de máquinas de diálisis también entran inmediatamente en riesgo por la falta de electricidad.

Todo esto, sin hablar de los que fallecen o se enferman directamente por las malas condiciones climáticas y las inundaciones, que además favorecen que se extiendan enfermedades contagiosas y a raíz del agua, como enfermedades diarreicas.

Sin embargo, las consecuencias reales sobre la salud van mucho más allá de las que se ven durante las primeras semanas después de un desastre natural. Un estudio publicado en la revista 'JAMA' comparó dos grupos de pacientes puertorriqueños en 2015 y 2019, antes y después del huracán María. Los indicadores de salud de estas personas, unas 800 en total, muestran que empeoraron tanto su estado como sus hábitos.

La prevalencia de personas con colesterol alto creció del 23,8% hasta e 36,4%. Lo mismo sucedió con las personas con hipertensión, que pasaron de ser el 39,2% al 47,3%. En cuanto a los hábitos, las personas que reportaron ser sedentarias aumentaron diez puntos porcentuales hasta el 44,4%. También se encontró que más personas abusaban del alcohol.

Este tipo de hábitos y condiciones se asocian al estrés, común tras una situación traumática, pero también a la pérdida de recursos económicos que empujan a comer peor o tener menos tiempo para cuidar de a salud propia.

La salud mental, en detrimento por este tipo de desastres

La línea de atención psicológica de Puerto Rico tras el huracán María reportó no solo más llamadas sino un aumento de un 246% de personas que dijeron haber intentado suicidarse, además de un aumento del 83% de personas con ideaciones suicidas.

Después del huracán Katrina, que devastó completamente la ciudad estadounidense de Nueva Orleans, se acuñó hasta el término 'Katrina brain', "cerebro de Katrina", para describir los miles de personas que tuvieron que afrontar problemas de salud mental, desde pérdida de memoria a corto plazo hasta estrés postraumático, depresión o ansiedad.

El futuro parece deparar un escenario donde este tipo de fenómenos meteorológicos solo crecerá, impactando desproporcionadamente a regiones ya estructuralmente desfavorecidas sin recursos para afrontar no solo la emergencia directa sino la carga de todas estas enfermedades que los huracanes traen consigo.