El coronavirus sigue batiendo récords de casos, pero cada vez se habla menos de ellos: el mapa que muestra la razón

A medida que el coronavirus empieza a estar bajo control en los países occidentales, se van colando asuntos distintos a la pandemia en la agenda informativa. Los últimos días en Estados Unidos han estado marcados por las protestas raciales como consecuencia de la muerte de George Floyd a manos de un policía.

En Europa poco a poco se va recuperando la normalidad. (Photo by Joaquin Corchero/Europa Press via Getty Images)

En Europa, por su parte, los titulares han estado enfocados al después del COVID-19: las medidas para lograr una recuperación económica, la vuelta del turismo y la eliminación de restricciones que permitan recuperar la normalidad.

Resulta llamativo que esa sensación de que se ha dejado atrás la peor parte de la pandemia no concuerde ni mucho menos con los datos de contagios. Durante los últimos días de mayo y los primeros de junio se han batido récords de infectados por el virus en el planeta, con un pico el 29 de mayo de más de 125.000 nuevos contagiados.

A la izquierda, mapa de los contagios en el mundo; a la derecha, el de las víctimas (Worldometer.info).

Para explicar este aumento de personas con coronavirus y la escasa atención mediática no hay más que recurrir a un mapa que se ha hecho viral en las redes sociales. Lo ha compartido el periodista Sergio Ferrer y muestra el porcentaje de casos que se han producido en los distintos países en las últimas dos semanas en comparación con los 14 días anteriores.

Los datos son elocuentes y reflejan que en Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia o China, países considerados como ricos y desarrollados, ha habido un retroceso evidente en los casos y estos están decreciendo rápidamente.

Paralelamente, la epidemia se extiende en ese mismo periodo de tiempo en África, Latinoamérica, India y otras regiones asiáticas, lugares que tradicionalmente se consideran como menos desarrollados y donde se producen grandes bolsas de pobreza.

Si se compara por ejemplo con el mapa realizado por el Foro Económico Mundial en 2015 de los países más ricos y más pobres se observa que Europa, Estados Unidos, Canadá o Australia se encuentran entre los primeros, mientras que los demás están entre los segundos. La coincidencia de ambos mapas explica perfectamente por qué el coronavirus va perdiendo importancia mediática a medida que va desapareciendo de las naciones más desarrolladas.

En colores oscuros se observan los planetas más ricos y en colores más claros los más pobres (WEF).

Reino Unido, Estados Unidos, España, Italia o Francia han dejado de ser los principales epicentros de la pandemia y su lugar lo han ocupado estados como Pakistán, México, Brasil o Indonesia. Países menos poderosos en el tablero internacional y con menos capacidad para fijar el foco informativo.

Así, resulta normal que los casos de George Floyd, la polarización política en España o la recuperación del turismo avancen rápidamente y ocupen titulares que antes estaban destinados a la pandemia, creándose la falsa sensación de que la pandemia está bajo control en todo el mundo cuando realmente está ocurriendo todo lo contrario.

Cabe recordar que actualmente hay casi 6,5 millones de casos y cerca de 400.000 muertes y quizás lo peor esté aún por llegar. Los países ricos, que han tenido muchas víctimas, cuentan con sistemas sanitarios preparados para enfrentar un reto de estas características, pero en las naciones menos desarrolladas no ocurre lo mismo, siendo más vulnerables a la pandemia. La lucha por frenar el COVID-19 todavía no ha terminado.

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