Mano tendida de Kosovo y Serbia para rebajar las tensiones tras aplazar un mes una criticada medida

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Las autoridades de Kosovo intentan rebajar los ánimos. Han decidido aplazar una controvertida orden sobre las matrículas de vehículos y documentos de identidad serbios que desencadenó disturbios por parte de esta minoría serbia, tensiones traducidas en barricadas, sirenas de ataque aéreo y disparos al aire.

El primer ministro kosovar anunció la decisión del Gobierno en rueda de prensa. Albin Kurti acusó al presidente serbio Aleksandar Vučić de organizar las protestas. "Acordamos reunirnos en Bruselas en julio, pero el presidente Vucic retrasó la reunión para finales de agosto. Probablemente estaba ocupado planeando los incidentes de anoche", dijo el primer ministro Kurti.

Desde el Gobierno serbio también tienden la mano y dicen estar dispuestos a participar en los diálogos con Kosovo liderados por la Unión Europea.

El jefe de la política exterior de la UE, Josep Borrell, ha acogido con satisfacción la medida de Pristina, y espera que todos los bloqueos "se eliminaran inmediatamente."

La KFOR (siglas en inglés de Kosovo Force), de la OTAN, siguen de cerca la situación en la frontera norte con las organizaciones de seguridad locales e internacionales. "Bajo su mandato de la ONU, la KFOR sigue firmemente comprometida con la seguridad, dispuesta a adoptar las medidas necesarias para mantener la seguridad de Kosovo", han dicho en Twitter.

Las medidas se posponen un mes y todo el mundo espera ahora que Pristina y Belgrado puedan llegar a una especie de acuerdo en los próximos días y semanas hasta el 1 de septiembre, para evitar que vuelvan a producirse incidentes como los de este domingo, con gran tensión y peligro.

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