Mano dura de Alberto Núñez Feijóo para evitar el humillante caso del diputado Casero

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El líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha impuesto nuevas normas desde su llegada a la dirección nacional. Getty
El líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha impuesto nuevas normas desde su llegada a la dirección nacional. Getty

Las chanzas por el dedazo de Alberto Casero no han terminado. Ayer mismo Gabriel Rufián ironizó con el vergonzoso episodio del diputado del PP que pudo tumbar al Gobierno de Pedro Sánchez y terminar con la carrera política de Yolanda Díaz de no haberse confundido al votar. Se trata de una losa que va a perseguir al PP durante tiempo.

Y viendo que, contra ese episodio no hay nada que hacer -ya ha quedado claro que los pataleos de Egea y Casado fueron un recurso infantil de mal perdedor- Alberto Núñez Feijóo se ha propuesto que eso no se repita. Al menos no mientras él mande.

Así que el nuevo líder nacional de los populares ha optado por la mano dura y ha ordenado que nada de teletrabajo salvo causas de fuerza mayor. Así que para la importante votación del plan anticrisis del Ejecutivo que se ha celebrado este marte, todos los diputados del PP estaban obligados a ocupar su escaño y atender a las órdenes de la secretaria general del PP, Cuca Gamarra.

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Como saben, es habitual que en cada partido haya un encargado de gritar a viva voz, o, en su defecto, marcar con los dedos en alto, lo que deben de votar sus compañeros. Es decir, vociferan 'sí, 'no' o 'abstención' -o marcan 1, 2 o 3- para que ningún diputado rezagado, o vago, sepa qué postura debe tomar en cada una de las votaciones, aunque no se haya leído una sola página al respecto. Y no siempre la decisión está tomada días antes.

Hoy, por ejemplo, el PP ha decidido votar en contra del plan anticrisis del presidente del Gobierno. Aunque ayer aún cabía la posibilidad de que se decantaran por la abstención.

Imagínense que algún diputado popular se acostara ayer pensando en que su grupo parlamentario iba a abstenerse. Y que hoy, desde su casa, decidiera no conectarse al debate para dedicarse a las múltiples actividades complementarias que realizan sus señorías a pesar de haber prometido no hacerlo. Al punto de que, al sonar la alarma de su smartphone para votar, apretara la opción de la ‘abstención’ cuando debería optar por el ‘no’.

Al final, EH Bildu es quien ha salvado la cabeza de Sánchez. Pero… ¿y que el voto de ese diputado imaginario hubiera sido decisivo? ¿Sería capaz el PP de sobreponerse a un nuevo gol en propia puerta cuando quedan menos de dos meses para las elecciones andaluzas? Son preguntas que Feijóo no quiere hacerse bajo ningún concepto.

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