Los manifestantes de Nigeria se baten en retirada pero prometen seguir luchando

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Manifestantes contra la violencia policial en Nigeria, en unas protestas en Magboro, en el estado de Ogún, el 21 de octubre de 2020
Manifestantes contra la violencia policial en Nigeria, en unas protestas en Magboro, en el estado de Ogún, el 21 de octubre de 2020

La brutal represión de las manifestaciones contra la violencia policial no ha alterado la determinación de los jóvenes nigerianos que reclaman cambios, pero nadie sabe cómo encaminar ahora el movimiento.

"Las autoridades mataron a sangre fría a manifestantes pacíficos, todavía estamos conmocionados", declara Leo DaSilva, un manifestante de 28 años.

Estas tres semanas de protestas contra la violencia policial y el gobierno se han saldado con casi 60 muertos en el país, de los cuales al menos 10 en el peaje de Lekki, en Lagos, según Amnistía Internacional.

Después de tres días de caos, la calma ha vuelto y los participantes en el movimiento reflexionan sobre cómo continuar con la causa a pesar de las restricciones y el miedo.

Feyikemi Abudu y Jola Ayeye, conocidas como FK y Jollz, fundadoras de la Coalición Feminista, una de las muchas organizaciones nigerianas que recaudaron fondos y ayudaron a organizar el movimiento, se alegran de que se haya podido "abrir un campo de posibilidades" para el país.

- Unidad -

Anita Izato, una abogada de 24 años que vive en Abuja, la capital federal, se siente orgullosa de haber participado en las protestas.

"Nuestra mayor victoria es la unidad. Y crear unidad no es algo fácil aquí, en Nigeria", explica a la AFP.

En el país más poblado de África, con más de 250 grupos étnicos y 500 lenguas, religiones y culturas diferentes, la juventud, sobre todo del sur, está de acuerdo en un objetivo común.

Los manifestantes se organizaron rápidamente gracias a las redes sociales. Algunos ofrecían ayuda legal o psicológica, otros pagaban las facturas médicas o los costos de transporte.

"Puede que no hubiera nadie a la cabeza de este movimiento, pero dieron muestras de un gran liderazgo", afirma Aisha Yusuf, de 46 años, y activista de la defensa de los derechos humanos.

"Enviaron ambulancias, se preocuparon por el bienestar y la seguridad de la gente, ¡casi como lo haría un gobierno!", declara.

Los nigerianos de la diáspora también han participado, organizando manifestaciones en Londres, Nueva York o París, y transmitiendo el mensaje de sus conciudadanos a famosos como Rihanna, Kanye West y Lewis Hamilton.

Pero el 20 de octubre, la policía disparó contra unos 1.000 manifestantes pacíficos en el peaje de Lekki, matando a varios e hiriendo a muchos. Supuso un parón en las protestas.

"Hemos dejado de manifestarnos sencillamente porque queremos seguir vivos", explica Anita. "Nos esmeramos en hacernos oír, y Nigeria es nuestro país. Pero no vale la pena morir".

Entonces ¿cómo hacerse oír? Uno de los desafíos de un movimiento sin líder es que cada uno tiene sus reivindicaciones: algunos quieren la creación de grupos de reflexión, otros un partido político. Y hay quien anima a los jóvenes a centrarse en las próximas elecciones, en 2023.

- Revelación -

El Partido Democrático de la Juventud de Nigeria (Nigeria's Youth Democratic Party) surgió de este movimiento y, aunque no está registrado oficialmente como formación, espera ganarse a muchos miembros en tres años.

"Este movimiento fue una revelación. La batalla acaba de comenzar. Haremos que Nigeria sea grandiosa", promete el nuevo partido.

No faltan ideas sobre el futuro del movimiento. "Mis DM (mensajes directos en Twitter) están llenos de mensajes y sugerencias, incluso recibimos un artículo de tres páginas con ideas para una nueva Constitución", bromean FK y Jollz en un pódcast muy compartido en las redes sociales.

Por ahora, el futuro inmediato del movimiento dependerá sobre todo de cómo el gobierno responderá a las reivindicaciones y los esfuerzos para reformar los servicios de seguridad.

"Somos una generación increíblemente inteligente, pero no seamos arrogantes", declararon FK y Jollz. "Debemos entablar el diálogo con ellos".

El gobierno ha prometido una serie de reformas, pero muchos son escépticos.

"Por ahora el diálogo y el compromiso con el gobierno es el camino a seguir", explica Dipo Awojide, de 35 años, quien ayudó a organizar las manifestaciones en Londres.

"Pero si no son sinceros y no están dispuestos a aplicar cambios", agrega Dipo Awojide, "entonces creo que es completamente normal considerar volver a las calles".

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