Manifestantes atacan casas de funcionarios libaneses en Trípoli

Dylan COLLINS
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Una encolerizada multitud de manifestantes se congregó el jueves en Trípoli frente a las casas de algunos de los principales políticos libaneses, incendiando contenedores de basura y rompiendo cámaras de vigilancia en el cuarto día consecutivo de violencia.

"Queremos quemar sus casas como ellos nos quemaron el corazón", explica a la AFP Omar Qarhani, padre de seis hijos.

La ciudad, una de las más pobres del país, es escenario desde el lunes de violentos enfrentamientos nocturnos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, excedidos por las restricciones sanitarias y una crisis económica que no cesa de profundizarse.

Con más de la mitad de sus habitantes viviendo por debajo del umbral de la pobreza, Trípoli fue uno de los epicentros del movimiento de protesta sin precedentes que se desencadenó en octubre de 2019 en todo el país contra una clase dirigente acusada de corrupción e incompetencia.

Líbano atraviesa su peor crisis económica desde el fin de la guerra civil (1975-1990), agravada por la pandemia del coronavirus, que está llevando a sectores enteros de la población por debajo del umbral de la pobreza.

Para los manifestantes, los repetidos cierres, incluido el que entró en vigor el 14 de enero, uno de los más estrictos del mundo, fueron el golpe de gracia.

Después de tres noches de violentos enfrentamientos, que causaron un muerto y más de 300 heridos, un centenar de personas volvieron a las calles el jueves, deteniéndose sucesivamente frente a diferentes residencias de responsables políticos originarios de la ciudad, e intentando penetrar en ellas antes de ser impedidos por el ejército.

Los manifestantes arrojaron piedras contra las cámaras de vigilancia de la zona, destruyendo varias de ellas.

Los alborotadores, en su mayoría encapuchados, eran seguidos por vehículos militares. Para bloquear el avance de estos vehículos, los manifestantes volcaron contenedores de basura en la calle, observó un periodista de la AFP.

- Humiliación -

En medio de una multitud compacta, frente a la casa del diputado de Trípoli Faisal Karame, Adnan Abdalá lanzó una diatriba contra los dirigentes oriundos de la ciudad, algunos de los cuales están clasificados como multimillonarios. "Nos centramos en los hogares de los políticos porque ellos son los responsables de la situación en la que se encuentra Líbano hoy", dijo.

Frente a la casa de Samir Al Jisr, otro diputado de Trípoli y antiguo ministro de Justicia, los manifestantes desencadenaron un incendio, que fue rápidamente extinguido por las fuerzas de seguridad.

"¿Por qué los protegen?", gritaron los manifestantes a las fuerzas de seguridad y a los militares desplegados como refuerzo.

Adnan Al Hakim, un manifestante de 19 años, camina cojeando con la cara cubierta de una venda manchada de sangre y afirma que resultó herido por una bala de goma el miércoles, además de recibir golpes con porras en la cara.

Pero su determinación permanece intacta, asegura. "Nos vemos obligados a salir a la calle para reclamar nuestros derechos", afirma a la AFP el joven manifestante. "Nos obligan a vivir humillados", pero "no podemos soportarlo más".

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