Los "Malos Estudiantes" de Tailandia reclaman una reforma educativa en las calles

Lisa MARTIN, Tossapol Chaisamritpol
·4 min de lectura

Con su simpático flequillo, sus gafas redondas y margaritas pintadas en las uñas, Benjamaporn "Ploy" Nivas no tiene pinta de ser una estudiante rebelde.

Y, sin embargo, la adolescente de 15 años es una de las figuras destacadas del movimiento estudiantil de los "Bad Students" ("Malos Estudiantes"), que ha convocado una nueva manifestación para este sábado en Bangkok, en la que reclamarán una reforma del ultraconservador sistema escolar tailandés.

"Los estudiantes de secundaria deberían poder pensar por sí mismos y ser ellos mismos", declaró a la AFP Ploy en una concentración anterior.

En Tailandia, los centros escolares imponen reglas muy estrictas para la indumentaria. Las niñas deben llevar el pelo atado en una coleta y retirado con una cinta y los niños, corte militar.

Pero ahora, envalentonados por el movimiento prodemocracia que está agitando el reino, los estudiantes de secundaria han empezado a reclamar más libertades.

Sus reclamos afectan a todos los pilares del sistema, desde la renovación de los programas escolares a una flexibilización de las normas, además de más igualdad y el derecho a la libertad de expresión.

En la escuela "nos lavan el cerebro... nos enseñan a no hacer ninguna pregunta, únicamente a memorizar y recitar hechos de cara a los exámenes", afirmó.

Los manuales de historia son especialmente una fuente de discordia en un país que ha vivido una docena de golpes de Estado desde el fin de la monarquía absoluta, en 1932.

Ningún manual escolar recoge acontecimientos como la masacre de estudiantes prodemocracia de los años 1970, y todos se concentran en la vida y obra de los monarcas.

Algunos profesores "están en mi mismo bando, en el bando de la democracia, y me admirarán", explicó Ploy. "Otros quieren el statu quo, esos me odian".

- Desafiar el peligro -

Las manifestaciones prodemocracia de los jóvenes han sacudido Tailandia desde julio y, en su mayor parte, han sido pacíficas.

Sin embargo, el martes, durante una concentración, la policía utilizó cañones de agua y gas lacrimógeno contra los congregados y seis personas fueron heridas de bala.

Pero, a pesar del peligro, "no podemos permitirnos tener miedo, porque no podremos cambiar nada", afirmó Ploy.

Desde agosto, los "Bad Students" exigen la dimisión del ministro de Educación e incluso organizaron un simulacro de su funeral.

"Hace mucho tiempo que se está pidiendo una reforma de las escuelas del reino, pero los avances han sido mínimos", recalcó Pumsaran Tongliemnak, experto del Fondo para una Educación Igualitaria.

Según él, el gobierno tailandés debe mejorar el acceso a la educación y mejorar la calidad de los centros, tanto públicos como privados.

"La brecha entre los ricos y los pobres es importante", señaló Pumsaran a la AFP.

En las evaluaciones internacionales, los alumnos tailandeses obtienen puntuaciones inferiores a la media de la OCDE en matemáticas y ciencias.

Se les da especialmente mal la lectura y un informe del Banco Mundial de 2015 apuntaba el "analfabetismo funcional" de los alumnos.

El documento destaca que, sobre todo, los alumnos aprenden de memoria y que los castigos físicos siguen a la orden del día pese a que fueron prohibidos hace poco.

Además, según Ploy, son las chicas las que están encabezando el movimiento, pues son ellas las que sufren más discriminaciones.

"Creo que las chicas y las personas LGTB están reprimidas por el sistema patriarcal en casa y en la escuela. Eso es lo que me empujó a luchar, por mí y por los demás", aseguró.

- "Las escuelas son pequeñas dictaduras" -

Durante una protesta a principios de octubre delante de un centro de secundaria de Bangkok, decenas de chicas ataron sus cintas blancas a la verja del instituto.

Llevaban la cara tapada, así como también su número de identificación escolar, bordado en su uniforme.

Una joven dirigente estudiantil pronunció un encendido discurso desde lo alto de un camión, delante de la escuela, y pidió a los profesores que respetasen a los alumnos, en lugar de "predicar reglas".

Este sentimiento de asfixia lo padeció especialmente Vegas, una estudiante transgénero de 16 años que se vio obligada a cambiar de escuela al ser víctima, según cuenta, de discriminaciones e intimidaciones.

Con instituciones donde está prohibido contestar, prohibido cuestionar a la autoridad y lo importante es perpetuar el sistema, "las escuelas son como pequeñas dictaduras, con todas sus normas", concluye Vegas.

bur-lpm/del/am/jvb/mar