De la solidaridad a la indignación por la compra de un Mercedes

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Malika Chalhi y la historia de cómo sus padres la echaron de casa por ser lesbiana lleva varias varios meses circulando por las televisiones y periódicos italianos, como recoge Il Messaggero. Su situación despertó una oleada de solidaridad y empatía que se ha tornado en indignación y cierta confusión por el destino que la joven, de 22 años, le ha dado a los fondos recaudados a través de dos campañas solidarias lanzadas para ayudarla a “reconstruir” su vida. 

Malika Chalhi despertó una ola de solidaridad en Italia tras dar a conocer que su familia a había echado de casa por ser lesbiana. Ahora está en el ojo del huracán por haberse comprado un Mercedes. (Foto: GoFundMe)
Malika Chalhi despertó una ola de solidaridad en Italia tras dar a conocer que su familia a había echado de casa por ser lesbiana. Ahora está en el ojo del huracán por haberse comprado un Mercedes. (Foto: GoFundMe)

La compra de un Mercedes. Ahí es donde reside el origen de la polémica protagonizada por Chalhi que la ha convertido de nuevo en objeto de noticia en los últimos días. Todo comenzó con una imagen publicada en Instagram en el perfil de la hermana de un conocido personaje televisivo en Italia, Tommaso Zorzi. En ella se veía a Malika al volante de un coche. Entonces comenzaron las preguntas. Ella alegó que era el vehículo de los padres de su actual pareja. Sin embargo, ha acabado reconociendo que mintió y que se lo ha comprado ella misma.

Como recuerda el citado medio italiano, Malika Chalhi dio a conocer su historia de discriminación y expulsión de su propia familia por su orientación sexual hace unos meses. Entonces, en abril, su prima decidió abrir una recaudación de donativos a través de Gofundme para ayudarla a empezar de cero y labrarse un futuro. Aquel llamado de solidaridad se saldó casi 140.000 euros. En paralelo otra persona abrió otra campaña con la que se sumaron cerca de 12.000 euros.

En todo este tiempo, la beneficiaria ha explicado en varias entrevistas que tenía intención de donar una parte a distintas organizaciones y que también tenía un proyecto para colaborar en una asociación que abriría con la diputada Laura Boldrini orientada a ayudar a víctimas de discriminación. Sin embargo, y como le señala quien ha hablado con ella por teléfono y transcrito sus conversaciones para The Post Internazionale, hay ciertas incongruencias en su discurso. Además de una mentira que ella misma ha reconocido.

Las primeras tienen que ver con las donaciones y el destino final de ese dinero recaudado que ha despertado dudas en el país. La segunda es a cuenta del Mercedes Clase A que se le ha visto conduciendo. Ante la presión y las sospechas, acabó confesando que no era de los padres de su pareja, sino que se lo había comprado. Es más, lo que ha dicho a TPI, es que tiene 22 años y quería, literalmente, darse “un capricho”. Reconoce que “podría haberme comprado un auto pequeño y no lo hice” y habla de presiones.

Sobre las donaciones, la diputada Laura Boldrini se ha puesto en contacto con TPI para aclarar que lo que cuentan tanto Malika como su portavoz, Roberta, en la mencionada entrevista sobre ella no se ajusta a la realidad. Dice Boldrini que ni con ella ni con su equipo han discutido nada que tenga que ver con una asociación para víctimas de discriminación y que, “por lo tanto, mi nombre se menciona de manera totalmente inapropiada en esta entrevista. Además, no tengo contactos ni conozco a la persona indicada como Roberta”. Su única conexión con la joven habría sido ponerse en contacto con ella para expresarle su apoyo tras conocer la historia de que la habían echado de casa.

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