Mali: manifestaciones multitudinarias en Bamako contra las sanciones de la CEDEAO

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La capital de Mali, Bamako, vivió este viernes una jornada de multitudinarias protestas en contra de las sanciones impuestas por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) tras el incumplimiento de celebración de elecciones por parte de la junta militar golpista en el poder. En la protesta se pudo ver el creciente apoyo a Rusia y el rechazo al antiguo poder colonial, Francia.

En la Plaza de la Independencia de Bamako, capital de Mali, miles de personas se manifestaron en contra del duro embargo impuesto el 10 de enero por los estados miembros de la Comunidad Económica de Estados de África Occidetal (CEDEAO). Ataviados muchos con los colores rojo, amarillo y verde de la bandera nacional, los manifestantes acudieron tras el llamado de la Junta Militar.

Bajo más de 40 grados de temperatura, la protesta se desarrolló de manera pacífica y aunó a representantes políticos a favor del gobierno de la junta militar maliense, a representantes religiosos y de la sociedad civil de un país sumido en una grave crisis. La ciudad norteña de Tombuctú también contó con una gran multitud reunida en protesta, según indicó AFP.

El embargo de la CEDEAO contempla el cierre de las fronteras terrestres y aéreas entre Mali y los países de la organización, lo que de facto deja al país aislado de su región. Se incluye también un embargo comercial y el bloqueo de todos los activos financieros pertenecientes a Mali que se encuentran en el banco central del bloque.

Sanciones apoyadas por la ONU

Este organismo decidió imponer sanciones debido al incumplimiento de la junta militar del general Asismi Goïta de convocar elecciones antes de febrero de 2022. Goïta ascendió al poder tras un golpe de Estado en agosto de 2020 en el que derrocó al mandatario Ibrahim Boubacar Keïta.

En mayo, los militares no aceptaron Bah Ndaw como presidente transitorio ni al primer ministro Moctar Ouané. Fueron detenidos por fuerzas castrenses y posteriormente Assimi Goïta se proclamó presidente transitorio. Las elecciones prometidas para este inicio de año no llegarán. La junta alega problemas de seguridad, por lo que las retrasa a 2026.

Los líderes de la CEDEAO tildaron el incumplimiento de "totalmente inaceptable" y añadieron que "significa que un Gobierno de transición militar ilegítimo tomará como rehén al pueblo maliense durante los próximos cinco años".

Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, aseguró el 13 de enero que apoya las sanciones como presión para que el gobierno militar golpista "presente un calendario aceptable de elecciones" y ponga así fin a "una transición que ya dura demasiado".

Francia y Rusia entran en la ecuación

Las sanciones no han caído bien entre parte de la población, que entiende que pueden empeorar la crisis existente en Mali. "Vergüenza a la CEDEAO, vergüenza a Francia" y "no a la traición y al complot del neocolonialismo" fueron algunos de los lemas coreados durante la protesta, recordando que Francia, antigua potencia colonial, se ha alineado con la CEDEAO.

Desde el golpe de Estado, las relaciones entre Francia y Mali se han ido deteriorando. En diciembre, Emmanuel Macron canceló un viaje oficial a la nación africana, que se entendió como reacción de Francia ante el llamado de Mali a mercenarios del grupo Wagner ruso en misiones antiterroristas ante el repliegue de las tropas francesas.

Hace una década que Francia comenzó su operación antiterrorista en el Sahel y desde entonces la situación de seguridad en Mali solo ha ido a peor. Esta situación ha sido aprovechada por Rusia y China para estrechar lazos con Mali. Ambas naciones se han opuesto a las últimas sanciones.

Un creciente sentimiento antifrancés

“En África, Francia existe como una especie de anacronismo histórico. Mientras que el continente se vuelve más global, la presencia militar francesa da la impresión a una gran parte de la población de que París todavía quiere mover los hilos al viejo estilo Françafriqueafirma el experto en África Antoine Glaser en una entrevista a France24.

En cuanto al sentimiento anti-francés en Mali, Glaser afirma que no es un fenómeno exclusivo del país, sino que se extiende por gran parte de sus excolonias, especialmente las de la región del Sahel.

“En mi opinión, en Mali, Francia está pagando el precio de su propia ambigüedad. La posición oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores francés es que ya no quiere estar en la primera línea de los asuntos internos africanos”, explica Glaser.

Y añade que “sin embargo, cuando se trata de Mali, debido a su influencia diplomática, Francia siempre está al frente de todas las discusiones. La razón es simple: su poder militar y su presencia en África son la base de su autoridad en la escena internacional. Sin África, Francia se debilita”.

Para Glaser, Mali podría ser el Afganistán de Francia. Está retirando sus tropas aún cuando sabe que la situación de seguridad se deteriora. Es probable que todas las tropas francesas acaben abandonando la región, pero para el experto esto no ocurrirá en los próximos tres meses. En abril hay elecciones y el Gobierno no quiere que África arme revuelo en París.

Con EFE, AFP y France24

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