Mali: “ataque terrorista” contra corazón del aparato militar de la junta de transición

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© Habibou Kouyate, AFP

El Ejército maliense asegura haber repelido un “ataque terrorista” en la principal base militar del país donde reside el jefe de la junta que gobierna Mali tras dos golpes de Estado. El país africano vive en medio de una creciente inseguridad con numerosos ataques terroristas, en un contexto de retirada paulatina de cinco misiones militares internacionales.

Las Fuerzas Armadas malienses aseguran haber repelido un “ataque terrorista” en la base militar de Kati, donde vive el jefe de la cuestionada junta que gobierna Mali, el coronel Assimi Goita, y su ministro de Defensa, el coronel Sadio Camara.

Responsabilizan a la Katiba (milicia) Macina, un grupo terrorista dependiente de Al-Qaeda en el Sahel, aunque este aún no se adjudica la autoría.

El golpe, llevado a cabo por atacantes “suicidas” a bordo de dos vehículos cargados de explosivos, se produjo durante la madrugada de este viernes 22 de julio por primera vez cerca de Bamako, núcleo del aparato militar maliense que gobierna el país, sumido en una creciente inseguridad debido a la retirada escalonada de las fuerzas antiterroristas internacionales.

"Nos despertamos con disparos a las 5 de la mañana y ruidos de explosión, no sabemos lo que está pasando", confirmaron dos habitantes que viven en Kati, la ciudad-guarnición.

"Nuestro campamento está siendo atacado", dijo a la AFP un residente que se comunicó por teléfono, prefiriendo mantener el anonimato por razones de seguridad.

En la base militar atacada fueron formados, y tiene su centro de operaciones, los militares protagonistas de los dos golpes de Estado que se produjeron en Mali en 2020 y 2021, tras los que está en el poder una junta militar.

Incluso desde Kati "han partido la mayoría de los golpes de Estado de la historia moderna de Mali", asegura Jérôme Pigné, presidente y cofundador de la red de reflexión estratégica sobre la seguridad en el Sahel, entrevistado por France 24 en francés.

Kati, "más que nunca, encarna el símbolo del poder militar en Mali", puntualiza Pigné.

La guarnición, ubicada a 15 kilómetros al norte de Bamako, nunca había sido objeto de un ataque. En cambio, el jueves se produjeron seis ataques simultáneos en el centro de Mali y en la región de Koulikoro, cerca de Bamako.

Según el último balance dado por el Ejército, un soldado maliense murió y otras seis personas resultaron heridas. Los militares mataron a siete integrantes del grupo asaltante y detuvieron a otros ocho supuestos terroristas.

El aumento de los atentados yihadistas, perpetrados por el Estado Islámico y filiales locales de Al-Qaeda, se produce en un contexto de tensión entre la junta militar y la comunidad internacional, lo que agrava la ausencia de seguridad en el país.

La Embajada de Francia advirtió a sus nacionales por mensaje de texto de un "ataque en curso en Kati", recomendando tener cautela.

Las desavenencias de la junta golpista con el extranjero

En Mali operaban cinco misiones militares internacionales:

- Las francesas Barkhane y Takuba.

- La europea de entrenamiento EUTM.

- La Minusma, el centro de operaciones de la misión de la ONU.

- La regional del G5 Sahel.

Todas, menos la de la ONU, han empezado a abandonar este año el país y el Gobierno golpista contrató como alternativa, según Francia, a mercenarios de la empresa privada rusa Wagner, ligada al Kremlin.

Una de las últimas decisiones del gobierno transitorio fue este miércoles 20 de julio dar 72 horas al portavoz de Minusma en Mali, Olivier Salgado, para salir del país por cuestionar la versión oficial de la junta maliense sobre la detención de 49 militares marfileños el pasado 10 de julio en Bamako.

La expulsión de Salgado se suma a la del pasado 14 de julio cuando la junta suspendió todas las rotaciones de los contingentes militares y policiales de esa misión de la ONU por "razones vinculadas a la seguridad nacional".

La junta militar también tiene discrepancias y malentendidos con Francia (su antigua potencia colonizadora) y últimamente con España.

La junta militar se negó a convocar elecciones el pasado febrero, como había prometido, y ofreció a principios de este mes celebrarlas en febrero de 2024.

Por el retraso en volver al orden constitucional después de los dos golpes de Estado, el país ha sufrido durante meses estrictas sanciones de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y de la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA), de los que Mali forma parte.

Con AFP y EFE

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