Los maestros franceses se movilizan ante la inconformidad por el manejo de la pandemia

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Maestros de primaria, secundaria, auxiliares y padres se adhirieron a la protesta contra el Gobierno francés por el control sanitario impuesto en las escuelas. Los cambios de protocolos constantes, engorrosos y la falta de comunicación hacia los profesores desató el paro del personal. Los profesores exigen más protección en los colegios y reglas más claras luego de la crecida de casos positivos en el alumnado y profesionales en los últimos días.

Este jueves 13 de enero miles de docentes marcharon por las calles de Francia en una jornada de huelga por el hartazgo que se produjo con el manejo de la pandemia, el cual consideran negativo y confuso. Esto sucede luego de que el Gobierno modificara tres veces en una semana los protocolos anti-Covid-19 en las escuelas. La poca claridad, los procedimientos cada vez más confusos y la ausencia de comunicación son los motivos que propiciaron las movilizaciones.

Según las cifras que manejan los sindicatos, la protesta tuvo una adhesión del 62% en profesores de secundaria, 75% en los de primaria y una numerosa cantidad de padres de alumnos, quienes también están molestos con la situación. En contrapartida, el Ministerio de Educación sostiene que el promedio nacional de seguimiento fue solo del 27,34.

Esta medida tuvo la aceptación de 11 sindicatos de la enseñanza y de organizaciones de padres, dando una muestra del descontento generalizado de todas las partes involucradas en los colegios.

El paro no es contra el virus, es contra la mala comunicación

“Es una huelga contra la falta de concertación”, afirmó Laurent Berger –secretario general del sindicato CFDT- en la emisora France Info.

Por su parte, Lilia Larbi (profesora de inglés y miembro del sindicato SE-UNA), quien marchaba en el centro de París, manifestó que “el paro no es contra el virus, es contra la mala comunicación, el cambio de reglas y el mal manejo de la crisis sanitaria”.

En un contexto donde los casos positivos en los alumnos y profesores han crecido exponencialmente con el correr de los días, los últimos protocolos sanitarios apuntan a no cerrar las aulas y a flexibilizar las condiciones de protección. Días atrás, el primer ministro Jean Castex había explicado que de lo contrario “en pocos días todas las clases de Francia estarán cerradas”.

Empero, han sido desprolijos los procedimientos para reemplazar las bajas profesionales que se contagiaron de coronavirus, convocando a jubilados o voluntarios para sustituirlos provisoriamente en lugar de otros maestros que participaron en concursos o figuran en listas de espera.

Los docentes también esperan mayor seguridad y mejores equipos de prevención (mascarillas, pruebas adicionales en los establecimientos) para poder asistir a las clases en un marco donde la variante ómicron encrudece día a día la situación sanitaria en Francia.

Según admitió el propio ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, hubo 50.000 casos entre los chicos “en los últimos días” y esperan que la situación empeore.

Este último miércoles, más de 360.000 personas dieron positivo en los tests –incluido el ministro de Salud, Olivier Verán-, la cifra de muertos aumentó a 294 y la capacidad hospitalaria y de cuidados intensivos se colma progresivamente.

Con EFE Y AP

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