Maduro no acepta un 'no': amenaza con asaltar la Cumbre de las Américas, pero se encuentra con otra respuesta de Perú

El presidente Nicolás Maduro dijo en 2015 que ganaría los comicios parlamentarios “como sea” y terminó perdiendo por 2 millones de votos, lo que significó la peor derrota electoral del chavismo desde su ascenso al poder en 1999. Ahora acaba de afirmar que asistirá a la Cumbre de las Américas en Lima “llueve, truene o relampaguee, pero el gobierno de Perú le dio un portazo en las narices para cerrarle el paso.

Nicolás Maduro. (AP Photo/Ariana Cubillos, File)

Quizás el problema de Maduro es que siempre pretende imponerse por la fuerza. Por esa razón los países de la región le han tendido un “cerco sanitario”, tachándolo de dictador y marginándolo de la cita que se celebrará del 13 al 14 de abril. “No puede entrar ni al suelo ni al cielo peruano. Él no puede entrar porque no está siendo bienvenido”, enfatizó la jefa del Consejo de Ministros de Perú, Mercedes Aráoz quien declaró que si se lo ocurriera viajar en un vuelo comercial, su entrada sería negada en inmigración.

Las cosas han cambiado. El difunto comandante Hugo Chávez recorrió el mundo blandiendo la espada de Bolívar y una generosa chequera de petrodólares que le permitió desarrollar una audaz política exterior junto con sus socios de la región. Maduro se dice “hijo de Chávez”, mas no heredó ni su carisma ni su liderazgo global. Gobernante de un país quebrado, sumido en la hiperinflación y azotado por la escasez de productos básicos y la violencia criminal, es objeto de la condena de todas las democracias de Occidente.

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El mandatario venezolano no alcanzará la Cumbre de las Américas porque se ha hundido en el abismo del autoritarismo. La condena internacional contra el régimen chavista tomó fuerza en 2017, luego de que el Jefe de Estado disolviera en la práctica al Parlamento de mayoría opositora, aplastara a sangre y fuego una ola de protestas que arrojó un saldo de más de 100 muertos y miles de detenidos, e instalara una Asamblea Constituyente para liquidar a sus adversarios políticos y diseñar una Constitución a su medida.

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La gota que derramó el vaso cayó el 23 de enero, cuando Maduro decidió adelantar los comicios presidenciales para realizarlos el 22 de abril, dándole una patada al proceso de negociación que venía desarrollando en República Dominicana con la oposición y que contaba con el respaldo de cinco cancilleres del Continente.

Los cancilleres de los países del Grupo de Lima debatiendo sobre la crisis de Venezuela en Santiago de Chile, en enero de 2018 (AFP/Archivos | CLAUDIO REYES)

El llamado Grupo de Lima –conformado por 14 países de América para abordar la crisis venezolana- y el gobierno de Estados Unidos ya han declarado que no reconocerán el resultado de las elecciones donde el dignatario chavista buscará la reelección, al considerar que las mismas no cumplen con los “estándares internacionales” que garantizan votaciones “democráticas, transparentes y creíbles”.

En una carta enviada a su par de Caracas, la canciller de Perú, Cayetana Aljovín, justifica la expulsión del dirigente bolivariano recordando que la normativa regional establece que “cualquier alteración o ruptura inconstitucional de orden democrático en un Estado del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable para la participación del gobierno de dicho Estado en el proceso de Cumbres de las Américas”.

Con el mismo desparpajo de su antecesor, Maduro ha respondido a las críticas nombrando la soga en casa del ahorcado. Mundialmente famoso por las meteduras de pata en sus discursos, dijo que el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski “tiene dificultades para hablar español”. También se refirió a la baja popularidad de sus colegas, él que según las encuestas es rechazado por 75% de los venezolanos.

Otros asaltos

El chavismo ha protagonizado asaltos espectaculares desde sus orígenes. El 4 de febrero de 1992, los golpistas encabezados por Chávez penetraron el palacio de gobierno a bordo de un tanque de guerra. En diciembre de 2016, la entonces canciller Delcy Rodríguez intentó colarse sin suerte en una reunión de Mercosur en Buenos Aires, y en julio de 2017 los medios reportaron que una vicefiscal designada por Maduro trató de ingresar a su despacho dentro de la cajuela de un coche para burlar la seguridad desplegada por la fiscal Luisa Ortega Díaz, quien posteriormente fue removida por sus diferencias con el Ejecutivo.

“Me tienen miedo, no me quieren ver en Lima, me van a ver, porque llueva, truene o relampaguee por aire, tierra o mar llegaré a la Cumbre de las Américas”, ha amenazado el Presidente venezolano. Apestado por su deriva autoritaria, para Maduro el reconocimiento internacional hoy vale un Perú.

Mientras tanto en las redes sociales no pasa desapercibida la rabieta del heredero de Chavez y los memes no perdonan al mandatario venezolano.