Madrid trata de recuperarse del caos provocado por Filomena

Agencia EFE
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Madrid, 11 ene (EFE).- La imagen de este lunes en Madrid recuerda a la de la ciudad en los peores días del confinamiento, con los centros educativos cerrados, el teletrabajo, las colas en supermercados y las principales avenidas silenciosas y sin coches tras el caos provocado por paso del temporal Filomena, cuyo rastro de nieve y hielo tardará aún días en desaparecer.

El temporal del siglo ha dejado un fin de semana de nevadas intensas, que ha desencadenado en un primer día laborable de calles y carreteras heladas y resbaladizas, donde sólo se escuchaba el sonido de las sirenas, los semáforos y las palas y que prácticamente ocupadas por trabajadores que no tenían la opción de teletrabajar o por personas que salían a hacer la compra.

Al igual que en el momento más duro del confinamiento, gran parte de los madrileños están en sus casas, y los que han salido ha sido porque su trabajo requiere presencialidad, para hacer acopio de comida en los supermercados o para ayudar a los servicios públicos y de emergencias.

Joan Manuel trabaja en un supermercado, y comenta a Efe que el fin de semana ha sido "de locos, como fue al principio de la pandemia, o peor incluso".

Este lunes los estantes han amanecido "sin género": "Se han llevado las mismas cosas que durante el confinamiento, como papel higiénico, fruta o carne, y los más jóvenes picoteo y esas cosas", señala el hombre, pendiente de que llegue información de los camiones de los proveedores que de momento "no han podido salir".

A las puertas del comercio, dos contenedores -enterrados por unos veinte centímetros de nieve- están a rebosar de basura ya que no hay servicio de recogida, y la acera no se distingue de la calzada, todo es nieve ya casi helada, excepto la entrada de los comercios y portales, en la que aún hay vecinos y trabajadores limpiando con sus palas.

Las largas colas no sólo se forman en los comercios, también en los puntos habilitados por el Ayuntamiento para recoger sal, el problema es que no todos pueden llegar, como es el caso de los mayores, a los que este lunes es habitual ver acompañados por vecinos que se ofrecen a ayudarles a cruzar las heladas calles.

A diferencia de este fin de semana, mucha hostelería y tiendas han abierto sus puertas, como es el caso de un bar en la calle Zurbano, donde trabaja Sandra: "He venido aquí a ver cómo estaba todo, si hay gente por la calle, alguien seguro que algún café se toma, de hecho ya he empezado a dar un poquito de servicio".

Con cierta dificultad por la nieve, llega al bar José Luis, un cliente habitual, que va "todos los días a desayunar en la hora de descanso del trabajo" y hoy se ha acercado a ver "si estaba abierto" y ha tenido "suerte" porque "no contaba con ello", comenta el hombre, que no ha podido teletrabajar ya que forma parte de los "servicios mínimos" de la Audiencia Nacional.

Lamentablemente, otra de las reminiscencias de la pandemia es la suspensión temporal de las inhumaciones, aunque en esta ocasión a consecuencia de la dificultad de los desplazamientos, por lo que se está otorgando prioridad a la recogida de fallecidos en domicilios.

Son muchos los servicios que están colapsados en un Madrid que parece estar desordenado, y solo el Metro, que funciona estos días a todo motor, y algunos coches todoterreno que se ven por la ciudad han logrado esquivar las complicaciones que deja Filomena.

Esto complica el acceso a los hospitales, todavía en medio de una pandemia, pero el temporal ha vuelto a demostrar la solidaridad de los vecinos con iniciativas la de 'SOS 4x4', un chat en el que personas con estos vehículo se ofrecen a trasladar a los sanitarios a sus centros de salud y hospitales.

Otros trabajadores, como Carolina, han conseguido llegar también a sus puestos, aunque horas tarde: "El camino ha sido muy difícil llevo dos horas intentando llegar porque vivo en Entrevías, he tenido que hacer cola para montarme al tren y no hay ni autobús, ni taxi, ahora me quedan sólo cuatro manzanas para llegar".

Trabaja en servicio doméstico por lo que no puede teletrabajar, y en esta odisea por la que ha tenido que pasar para llegar a su puesto se ha encontrado con varios resbalones y hasta alguna caída de una señora a la que varios vecinos tuvieron que ayudar a levantarse: "Menos mal que no se ha hecho tanto daño", señala la mujer.

Y es que Filomena ha convertido las calles de Madrid en una carrera de obstáculos, lo confirma Raúl, que trabaja en mantenimiento de comunidades, y sale con su pala del Metro después de pegarse "un resbalón" para dirigirse a limpiar una cornisa y "quitarle el peso" ya que "que con el temporal se ha desprendido el toldo "y es peligroso".

Si hay posibilidad, es mejor quedarse en casa, advierte el hombre.

Aunque en algunas casas también hay complicaciones, como es el caso de las familias que teletrabajan y tienen niños pequeños a su cargo, Ana María está en esta situación: "La situación de los padres es igual de complicada que en el confinamiento, porque no puedes salir con ellos y no puedes prestarle atención porque estás trabajando", relata.

En definitiva, Filomena ha dejado una sensación de 'déjà vu' este primer día laborable en Madrid después del las grandes nevadas, que han colapsado la ciudad, han confinado a los ciudadanos, han vaciado los supermercados y silenciado las calles.

Marta Moreno

(c) Agencia EFE