El paraíso de las especies enanas tiene una razón de ser

José de Toledo
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Ring Tailed Lemur (Lemur Catta), Isalo National Park, Fianarantsoa Province, Madagascar. (Photo by: Insights/Universal Images Group via Getty Images)
Lemur Catta, Isalo National Park, Fianarantsoa, Madagascar. (Photo by: Insights/Universal Images Group via Getty Images)

La primera idea que se nos viene a la cabeza cuando citamos Madagascar – dejando al margen películas y demás – es que se trata de un paraíso de la biodiversidad. Y sin embargo, presenta algo que no solemos asociar con este tipo de espacios naturales: una cantidad sorprendente de especies enanas.

Desde lémures enanos a los camaleones más pequeños del planeta, descubiertos este mismo año, Madagascar cuenta con una gran cantidad de fauna miniaturizada. Que, a parte de lo curioso, nos permite sacar unas cuantas conclusiones sobre la evolución.

Lo primero es qué factores hacen que las especies se miniaturicen. Y aquí, por lo que parece, la respuesta es que no hay un único factor, si no un conjunto de ellos. Como suele ocurrir, destacan dos. Y como también es frecuente, se trata de espacios y competencia.

Al referirnos a “espacios”, lo que queremos decir es que, cuando las especies se miniaturizan, pasan a relacionarse de una manera distinta con su hábitat. Por ejemplo, en el caso de las hojas de los árboles. Cuando una especie disminuye su tamaño, el espacio que queda entre las hojas de los árboles pasa a ser su hábitat, y quedan a su disposición muchos recursos que antes no podía explotar. Cambia su relación con el árbol de una manera muy notable.

Y con competencia… nos referimos a eso, a la competencia. Entre especies similares, o incluso entre miembros de la misma especie. De hecho, una de las formas de especiación, de aparición de una nueva especie, es el cambio en el tamaño. Si en una población de una especie empiezan a preferirse los tamaños extremos – o muy grandes, o muy pequeños dentro del tamaño de la especie – estos individuos dejan de competir entre ellos.

Por ejemplo, si son depredadores atacarán a presas distintas, ocuparán espacios diferentes para formar sus nidosAl cabo del tiempo, se genera una barrera reproductiva – los individuos “enormes” no se pueden reproducir con los “enanos” – y de esta manera se generan dos especies.

Muy bien, así que estos son los dos factores principales para que una especie se miniaturice, pero ¿todas lo hacen igual? Es decir, los cambios que se ven cuando una especie empieza a disminuir su tamaño, ¿son siempre las mismas?

En el caso de las especies enanas de Madagascar, en general sí. Casi todas las especies enanas de Madagascar muestran características propias de sus formas juveniles: cabezas más grandes respecto al cuerpo, ojos más redondeados y de mayor tamaño… A este proceso se lo conoce como pedomorfosis, o de manera más general como neotenia.

Pero claro, en Biología siempre hay excepciones. Y una de ellas es el de Rhombophryne proportionalis, una especie de rana de boca estrecha, que se ha miniaturizado por un proceso conocido como enanismo proporcional. Vamos, que ahora mismo los adultos son versiones enanas de las ranas antecesoras, no como el resto que lo que hacen es, por decirlo de una manera simplista, “dejar de crecer” y mantener características juveniles en la fase adulta.

Y un último factor que hay que comentar es el del tamaño del pene, que es muy curioso. Resulta que, en la gran mayoría de especies miniaturizadas de anfibios y reptiles de Madagascar, el pene es proporcionalmente más grande que en especies de mayor tamaño. La razón es que las hembras son más grandes que los machos, y el tamaño del pene lo determina el tamaño del aparato reproductor de la hembra. Por mucho que el macho se haga enano, si el pene no alcanza el tamaño que tiene que tener, no es posible la cópula, y por lo tanto se reduce menos en tamaño.

Madagascar parece ser el paraíso de las especies enanas.

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