Macron visitó Rumania para mostrar su apoyo a las tropas del flanco este de la OTAN

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El presidente francés ha asegurado que el objetivo de este viaje es resaltar el compromiso de Francia con la seguridad de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y sus socios en el este de Europa, una región altamente afectada por las consecuencias de la guerra en Ucrania.

Con el objetivo de dar ánimo y apoyo a los soldados franceses desplegados cerca al Mar Negro que forman parte de la respuesta de la OTAN a la invasión rusa a Ucrania, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, viajó hasta la base aérea de Mihail Kogalniceanu en Rumania, este martes 14 de junio.

"Nadie sabe lo que nos espera en las próximas semanas y meses, pero haremos todo lo posible para poner fin a la invasión rusa, para ayudar a los ucranianos y continuar con las negociaciones", dijo Macron en la base rumana, donde fue recibido por el primer ministro de ese país, Nicolae Ciuca.

La visita a Rumanía, país miembro de la Unión Europea (UE) desde 2007 y de la OTAN desde 2004, marca el inicio de una gira de Macron por la región. Allí, el país galo tiene actualmente 500 soldados estacionados y se consagra como el país líder de combate para responder a ataques rusos en la vecina Ucrania.

"Haremos todo lo posible para parar el esfuerzo de guerra ruso, para ayudar a los ucranianos y las ucranianas, y continuar las negociaciones", dijo Macron a sus soldados en un discurso para animarlos en su labor.

El miércoles, el presidente francés se reunirá con su homólogo rumano, el conservador Klaus Iohannis, y más tarde viajará al país vecino de Moldavia para mantener una reunión con la presidenta del país, Maia Sandu. Ambas repúblicas comparten extensas fronteras con la asediada Ucrania.

Según la portavoz francesa, Olivia Grégoire, se espera que Macron aborde con ambos presidentes las consecuencias de la guerra en Ucrania: el aumento de refugiados en los países de Europa del Este, la subida de precios de la energía, las complicaciones alimentarias debido al bloqueo de cereales en los puertos ucranianos y, tal vez uno de los temas que más le preocupa al Gobierno ruso, la solicitud de Ucrania y Moldavia para unirse a la Unión Europea.

Emmanuel Macron aseguró que seguirá manteniendo su postura de mediador en las negociaciones entre Kiev y Moscú, y que viajará a Ucrania cuando el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, “considere que mi visita ofrezca la mayor utilidad”.

Sin embargo el periódico alemán ‘Bild am Sonntag’ publicó a principios de este mes que Macron y los primeros ministros de Alemania, Olaf Scholz, y de Italia, Mario Draghi, visitarán la capital ucraniana este jueves 16 de junio.

Las polémicas solicitudes de ingreso a la OTAN

Semanas antes del despliegue de las tropas rusas en suelo ucraniano, el 24 de febrero, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, solicitó a Occidente en repetidas ocasiones que no se le permitiera a Ucrania ingresar a la OTAN, como una de las condiciones para no invadir el territorio; sin embargo, la intención de Kiev de acceder a la Alianza Militar no ha cesado y, en cambio, otros países han extendido su solicitud al bloque militar, provocando la ira de Moscú y líderes políticos afines al Kremlin.

Y es que así como el acercamiento de Ucrania a la Unión Europea desencadenó el enojo de Rusia y dio origen a las intensas protestas de ‘Maidan’ y posteriormente la adhesión rusa de la península de Crimea en 2014, la actual petición de Ucrania parece solo otra provocación a la paciencia de Moscú.

Uno de los temores manifiestos del Kremlin es que, una vez aceptada Ucrania en la OTAN, la Alianza se extienda hasta la frontera con Rusia y la presión occidental militar se desplazaría más hacia el este.

Al intento fallido de detener el ingreso de Ucrania a la organización militar se le suman otras solicitudes de países que históricamente se han mostrado neutrales en las tensiones geopolíticas.

El mes pasado Suecia y Finlandia solicitaron el ingreso formal a la OTAN, una decisión respaldada por Occidente y en particular por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pero abiertamente rechazada por Turquía y su presidente, Recep Tayyip Erdogán.

Turquía, país miembro de la OTAN, empezó una serie de amenazas contra los países nórdicos debido a su deseo de ingresar al bloque militar.

Ankara acusó a ambos países de su relación con organizaciones consideradas terroristas pero señaló a Suecia, en particular, por su proximidad al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una organización política armada considerada como terrorista por el Gobierno turco y gran parte de la comunidad internacional.

"¿Cómo podemos confiar en ellos? Suecia es un caldo de cultivo para las organizaciones terroristas (...) No cederemos en el ingreso en la OTAN a quienes apliquen sanciones contra Turquía", expresó Recep Tayyip Erdogan el lunes 16 de mayo, tras el anuncio oficial de la solicitud de ingreso de los dos países nórdicos.

Con su indiscutible rechazo a la solicitud de adhesión de Finlandia y Suecia, Turquía tiene la capacidad de bloquear su ingreso debido a que todos los 30 países miembros de la organización deben estar de acuerdo con los méritos de la solicitud.

Sin embargo, Jens Stoltenberg, el secretario general de la OTAN, aseguró que Turquía ha indicado “claramente su intención de bloquear el proceso” y expresó que confía en que habrá un “ un terreno común, un consenso sobre cómo avanzar en las cuestiones de la adhesión".

Toda una puja a tan solo semanas de la Cumbre de la OTAN el 29 y 30 de junio en Madrid, España.

Con AP y Reuters

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