Macron, en dificultad para obtener la mayoría absoluta en las legislativas francesas

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La primera vuelta de las elecciones legislativas francesas dejó al país en la incertidumbre respecto a la posible configuración de la Asamblea Nacional. El partido presidencial llegó debilitado, empatado con la unión de la izquierda, dirigida por Jean-Luc Mélenchon. El presidente no tiene asegurado obtener la mayoría absoluta en la segunda vuelta este domingo, 19 de junio. La izquierda se está consolidando como la mayor fuerza de oposición y pretende pesar en la balanza política de la Asamblea.

La primera vuelta de las legislativas, que tuvo lugar el pasado domingo, dejo resultados sorprendentes y hasta un poco confusos, ya que los representantes de los tres principales movimientos políticos celebraron su victoria.

Elisabeth Borne, actual primera ministra, felicitó al partido Ensemble, encabezado por la formación de Gobierno. “Somos la única fuerza política capaz de obtener una mayoría en la Asamblea Nacional", afirmó. Al revés, el progresista Jean-Luc Mélenchon anunció la derrota del partido presidencial. "La verdad es que el partido presidencial está vencido y derrotado", reaccionó el líder de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (Nupes). Finalmente, la ultraderechista Marine Le Pen declaró: "La Agrupación Nacional es esta noche el primer partido de Francia, es una evidencia, de hecho”.

En realidad, la primera vuelta no dejo a ningún ganador claro. El partido de Emmanuel Macron reunió el 25,75% de los votos, seguido de muy cerca por la coalición progresista Nupes, con un 25,66%. El partido Agrupación Nacional, por su lado, ganó el 18,68% de los votos. La formación de Macron y Nupes se enfrentarán en la mayoría de las circunscripciones en la segunda vuelta este domingo.

Aunque los dos movimientos políticos empataron, se prevé que el partido de Macron gane la mayoría de las 577 circunscripciones, pero su desafío es llegar a la mayoría absoluta de 289 escaños, algo que no le está asegurado, ya que llegó particularmente debilitado.

Los resultados mixtos del partido presidencial

La estrategia política de “no campaña electoral” de Emmanuel Macron no funcionó tan bien como hubiera podido esperar el presidente. Macron fue acusado varias veces de no hacer campaña y de no participar lo suficiente en el debate público. Los asuntos políticos controversiales del Gobierno fueron incluso aplazados para después de la elección para no generar descontento contra su programa. Finalmente, a menos de dos meses después de las presidenciales, el debate político se vio debilitado y superficial.

Pero lo que debería haber funcionado a favor del mandatario galo no lo hizo. Ensemble perdió 2,5 puntos en comparación con la primera vuelta de 2017 y llegó muy debilitado. Mientras logró ganar 308 escaños en 2017, este año, el partido está en riesgo de no llegar a la mayoría absoluta de 289 escaños.

Aunque los candidatos del partido de Macron estarán presentes en la mayoría de las circunscripciones en la segunda vuelta, se enfrentan a una unión inédita de la izquierda, que amenaza invertir los equilibrios de poder.

Ahora, la primera ministra, Elisabeth Borne, usa la retórica de hacer barrera “contra los extremos” para intentar captar los votos que les hacen falta e invita a los ciudadanos a ir a votar. "Frente a los extremos, sólo nosotros llevamos un proyecto de coherencia, claridad y responsabilidad", afirmó la primera ministra.

La consolidación de la izquierda

Después de haber perdido por la mínima su cupo para la segunda vuelta de las presidenciales, Jean-Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa, llegó más motivado que nunca para hacerse elegir primer ministro del país en las legislativas. Logró crear una coalición de izquierda, Nupes, reuniendo su partido junto al Partido Comunista Francés, al Partido Socialista y a varios partidos ecologistas.

Nupes empató con el partido Ensemble y permitió a la izquierda imponerse como la mayor fuerza de oposición. Sin embargo, Mélenchon tiene poca probabilidad de obtener una mayoría absoluta en la segunda vuelta y de lograr llegar a ser primer ministro. Aun así, esta primera vuelta demostró el fortalecimiento de la izquierda en la política francesa y el debilitamiento de la mayoría cómoda del partido presidencial.

Un posible récord para la extrema derecha

El tipo de escrutinio de las legislativas normalmente no favorece a la extrema derecha. Es un escrutinio uninominal mayoritario, esto significa que el candidato que obtiene el mayor número de votos gana con exclusión de todos los demás. En 2017, el partido de Marine Le Pen, que había logrado clasificarse en 120 circunscripciones en la primera vuelta, con el 13,20% de votos, tuvo que conformarse con solo ocho escaños en la Asamblea Nacional.

Aunque Agrupación Nacional no puede esperar ganar cientos de escaños como el partido de Emmanuel Macron, sí prevé estar representado por decenas de diputados este año, e incluso podría batir el récord de su padre, Jean-Marie Le Pen, que logró ganar 35 escaños en 1986.

Agrupación Nacional ganó más de 5 puntos en comparación con 2017, y es el único partido que se presentarse solo, sin ninguna fórmula coligada, y que registra tal aumento de votos en comparación con la última elección legislativa, algo por lo que Le Pen se felicitó en la noche del domingo.

Los tres posibles escenarios del domingo

Tras la segunda vuelta del domingo, son posibles tres escenarios. Emmanuel Macron puede ganar la mayoría absoluta que le permita gobernar. De esta forma, el presidente podría hacer adoptar fácilmente sus proyectos como el polémico retraso de la edad de jubilación de 62 a 65 años.

En otro escenario probable, el presidente puede obtener una mayoría, pero una relativa, es decir, tener más diputados que los otros partidos, pero no llegar a tener la mitad de los escaños más uno necesaria para poder gobernar. En este caso, Macron tendría que aliarse a otro partido para llegar a esta mayoría absoluta, y lo más probable es que sea con el partido tradicional de derecha, Los Republicanos.

Los dos partidos tendrían que ponerse de acuerdo al momento de votar un proyecto de ley y esta alianza ubicaría la política de Macron aun más a la derecha.

El ultimo escenario y el menos probable es que Jean-Luc Mélenchon logre movilizar a su electorado y gane la mayoría absoluta. En este caso, Macron estaría en una situación de cohabitación en la cual el partido presidencial no es el partido mayoritario en la Asamblea Nacional. Se le privaría de muchos de sus poderes. Sí conservaría la facultad de nombrar al primer ministro, pero uno que esté en consonancia con la mayoría de la Asamblea. Sin embargo, este escenario es muy poco probable.

El récord de la abstención, la gran derrota de la elección

El pasado domingo, y como en 2017, más de la mitad de los electores no fueron a votar. Y este año, la abstención subió de más de un punto, para batir su récord bajo la V República, con el 52,49% de los inscritos que se quedaron en casa.

Según Ipsos-Sopra Steria, un organismo de sondeos, los jóvenes son los particularmente afectados por este fenómeno, ya que el 70% de los menores de 35 años no votaron. Las clases sociales más desfavorecidas también tienden a votar menos. Esta abstención favorece al partido de Macron, ya que su electorado está mayoritariamente compuesto de gente mayor y con más recursos.

Esta abstención es problemática, ya que no permite a la Asamblea Nacional representar a los franceses en su conjunto. Se explica por varias razones. Los jóvenes se desinteresan de las elecciones porque no creen que el Legislativo pueda influir en su día a día. No se sienten representados por los políticos e incluso desconfían de sus representantes.

El calendario electoral, que ubica las legislativas pocas semanas después de las presidenciales, tiende a favorecer la victoria del partido que fue elegido en las presidenciales, lo que desmotiva a los electores que no apoyan este partido.

El tipo de escrutinio, el uninominal mayoritario, también favorece a los grandes partidos y no permite una representación equitativa de los partidos menos importantes. Durante su campaña presidencial, Emmanuel Macron se declaró partidario a introducir una representación proporcional en las elecciones legislativas, pero ya lo había prometido en 2017, antes de abandonar el proyecto.

Finalmente, la falta de debate político antes de la primera vuelta también participó en desinteresar al electorado en estos comicios.

Llevar a los franceses a las urnas y tener un debate político real son necesidades urgentes en estos últimos días de campaña, ya que son la garantía de una verdadera democracia.

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