El machismo coge fuerza: discursos misóginos presentan al hombre como víctima

Elisa García-Mingo, investigadora y profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid
Elisa García-Mingo, investigadora y profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid

Elisa García-Mingo, investigadora y profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid

El machismo coge fuerza en internet y las redes sociales: desde Youtube hasta Twitch, pasando por webs como forocoches, se han convertido en el escenario de discursos antifeministas, misóginos y negacionistas de la violencia de género que acumulan miles de seguidores y presentan al hombre como la verdadera víctima en la sociedad actual.

Es la manosfera (del inglés manosphere), un conglomerado de espacios virtuales que dan cabida a multitud de movimientos basados en la propagación de discursos misóginos y antifeministas y que ahora por primera vez en España han investigado las profesoras Elisa García-Mingo y Silvia Díaz.

Unos discursos que no son nuevos, pero sí parecen consolidarse y ganar adeptos entre los más jóvenes, como lo demuestran en el estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación Fad, Jóvenes en la manosfera. Influencia de la misoginia digital en la percepción que tienen los hombres jóvenes de la violencia sexual.

Como ejemplo, la polémica suscitada por Joaquín Domínguez, más conocido como Elxokas, creador de contenidos en español con más suscriptores activos en Twitch, más de 46.000, que contaba en su canal los “trucazos” de sus amigos para ligar con chicas que estaban “colocadas”.

“Es una banalización de la violación que tira por tierra la cultura del consentimiento”, lamenta García-Mingo con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, en la que alerta de la cantidad de niños de entre 10 y 13 años que están expuestos a esta “toxicidad” y misoginia.

Discursos machistas que se cuelan en el ocio

Y es que el acceso a este tipo de discursos es tremendamente sencillo para los más jóvenes, ya que impregnan las conversaciones y los chats de algunos de los youtubers y ‘gamers’ más famosos.

“Y mientras el feminismo es filosófico, grave, aburrido, denso... la manosfera es troll, divertida, irreverente y fresca”, lamenta esta investigadora y profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, que reconoce la dificultad de competir con este tipo de discursos sin frivolizar sobre algo tan serio como la violencia machista. “Necesitaríamos que Ibai Llamos se hiciera de nuestro equipo”, comenta medio en serio, medio en broma.

Youtubers que dan consejos para que los menores argumenten a sus padres las razones para no acudir a las charlas de igualdad en el instituto, supuestos ‘contratos’ para tener relaciones sexuales o bromas sobre “pasar una noche en el calabozo” que surgen como reacción a leyes como la del solo sí es sí y al avance del movimiento feminista.

“Los chavales jóvenes se sienten muy cancelados y acuden a internet buscando respuestas. Qué es la ley trans, qué es el consentimiento... y acaban entrando en espacios donde encuentran consuelo y conectan con estas ideas”, señala.

Porque la manosfera “da respuestas muy fáciles” y les lleva a normalizar el sentimiento de ira, frustración y enfado a través de lo que ellos llaman “restaurar la autoridad masculina”, explica Silvia Díaz, que reconoce que conectar con estos grupos es muy sencillo porque no les obliga a cuestionarse, sino que les reafirma.

Términos como ‘feminazis’, ‘planchabragas’, ‘chiringuito feminista’ se cuelan también en grupos de WhatsApp o Telegram y también en webs tan conocidas como ‘Forocoches’, una comunidad que cuenta con casi 900.000 miembros y en la que son frecuentes los insultos que mandan “a fregar” a las mujeres, a las que se refieren como “todas putas”.

Y, sin embargo, Forocoches no es lo que más preocupa a estas dos investigadoras. “No tienen un argumentario ni tanta dimensión política”, indica Díaz, que se reconoce mucho más inquieta por los grupos de hombres separados a los que han retirado la custodia de sus hijos, que se han organizado y tienen vínculos con partidos políticos.

Movimientos organizados y con vínculos políticos

“Esos sí que son mucho más serios porque tienen capacidad política, se organizan, muchos de ellos son abogados y crean una gran cantidad de contenido misógino”, explica García-Mingo. Van contra las políticas de igualdad, presentan supuestos estudios científicos, informes sobre denuncias falsas y propagan la idea de que la violencia no tiene género.

Y, junto a ellos, multitud de mujeres que aseguran que ya se ha alcanzado la igualdad, que el feminismo no les representa y que mueven lemas como “el patriarcado me oprime bien rico” y sirven como argumento a los hombres para reafirmarse en sus posturas.

En el caso de las mujeres, estas dos investigadoras sí que observan vínculos con la extrema derecha -algo que no está tan claro en el caso de los hombres-.

El clima de crispación, de polarización, la irrupción de los discursos de odio, sumado a la aparición del pensamiento conspiranoico que vale tanto para negar el cambio climático, las vacunas como la violencia de género, sirve de contexto para que la manosfera arraigue en la sociedad y siga creciendo, alertan ambas investigadoras que proponen, entre otras cosas, la formación en igualdad segregada en colegios e institutos.

“Ellos se sienten muy cancelados por las chicas”, que tienen más información sobre igualdad, de manera que prefieren no participar activamente en los cursos. También proponen la presencia de referentes varones en los institutos a los que los chavales puedan acudir en confianza para plantear sus dudas.
En definitiva, mejorar la educación afectiva de los hombres y que sean capaces de rebatir este tipo de mensajes machistas.

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