Mañueco jura su cargo con Rajoy, Abascal, Gamarra y Ayuso bendiciendo el pacto PP-Vox

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Mañueco, Abascal y Gamarra (Photo: NACHO GALLEGO / EFE)
Mañueco, Abascal y Gamarra (Photo: NACHO GALLEGO / EFE)

Mañueco, Abascal y Gamarra (Photo: NACHO GALLEGO / EFE)

Alfonso Fernández Mañueco ya es oficialmente el presidente de Castilla y León. Y el primero en una comunidad con un gobierno de coalición de PP y Vox en España, que ha sido bendecido presencialmente por Isabel Díaz Ayuso, Santiago Abascal, Mariano Rajoy y Cuca Gamarra. Los grandes ausentes: Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno Bonilla.

Las Cortes de Castilla y León han sido el escenario al mediodía de la toma de posesión de Fernández Mañueco, que ha jurado su cargo y que ha querido agradecer, entre otros, a Abascal y su futuro vicepresidente, Juan García-Gallardo, su apoyo.

El nuevo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, no ha acudido al acto al tener en la agenda reuniones con la patronal y los sindicatos a lo largo del día en Génova 13, pero ha respaldado la creación de este Ejecutivo. Por parte de la dirección ha ido Cuca Gamarra, secretaria general, y sí se ha hecho la foto en la tribuna de invitados junto a Santiago Abascal.

Por parte del Gobierno ha acudido la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, en cuyo discurso ha mostrado la lealtad a la hora de trabajar con la comunidad y le ha deseado éxito a Fernández Mañueco, pero su discurso ha estado centrado especialmente en la defensa del Estado de las Autonomías, el proyecto europeo y la igualdad entre hombres y mujeres, tres frentes de la ultraderecha que entra ahora en este Ejecutivo autonómico.

Con la ausencia de Feijóo, Ayuso se ha convertido en la principal cabeza del Partido Popular en este acto, y ha marcado el rumbo de una relación sin complejos con la ultraderecha. Ha calificado de “gran pacto” y “gran día” esta jornada, para, en su habitual tono, señalar que es una comunidad “socialismo free”.

Durante su discurso, Mañueco ha querido vender “moderación, diálogo, tolerancia y espíritu abierto” con el fin de blanquear el pacto con Vox, y ha reivindicado la “política de gestión” frente a la de “gestos”.

“Ahora que toda España observa, vamos a poner Castilla y León de moda”, ha clamado al final, entre los aplausos de los asistentes. Y se ha querido presentar como el presidente de “todos , sin distinción de opiniones o ideologías”.

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha lanzado un dardo directo contra Feijóo por su ausencia y ha comentado que “no había un sitio más importante en el que estar”. El representante de la ultraderecha tiene claro el rumbo a partir de ahora: pisar moqueta y entrar en los gobiernos, no más apoyos exteriores si dan los números.

Este pacto abre un camino inédito en la política española, al consagrarse por primera vez la entrada de la ultraderecha desde la Transición. Un acuerdo que choca con la actitud de los populares de toda Europa, que hacen cordones sanitarios a la extrema derecha (como está pasando estos días en Francia con Marine Le Pen).

Supone el primer paso para posibles réplicas en toda España, con Andalucía como siguiente parada (las encuestas dan la victoria al PP pero con la necesidad de Vox para lograr la mayoría absoluta). Feijóo está intentando pasar de puntillas sobre este tema y ha propuesto que gobiernen la lista más votada. Desde La Moncloa, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decía este lunes en una entrevista en Antena 3 que sólo habría dos opciones tras las próximas generales: una coalición de “centro izquierda” o una de PP-Vox.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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