Una médica de las nuevas Urgencias de Madrid estalla: “Siento que estoy viviendo en una serie”

Una enfermera llama a los pacientes a las puertas del PAC Federica Montseny, en Puente de Vallecas (Madrid), el 7 de noviembre de 2022. (Photo: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)
Una enfermera llama a los pacientes a las puertas del PAC Federica Montseny, en Puente de Vallecas (Madrid), el 7 de noviembre de 2022. (Photo: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

Una enfermera llama a los pacientes a las puertas del PAC Federica Montseny, en Puente de Vallecas (Madrid), el 7 de noviembre de 2022.   (Photo: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

A Icíar Valero se le entrecorta varias veces la voz durante la conversación, y no es la primera vez que llora hoy. Es médica y el domingo le tocaba guardia de 24 horas en el nuevo Punto de Atención Continuada de Pavones, en Moratalaz (Madrid), el centro que le fue asignado –de la noche a la mañana– con el nuevo plan de urgencias extrahospitalarias de la Comunidad de Madrid, ese que trae de cabeza a sanitarios y pacientes desde hace semanas

A Icíar Valero también la trae de cabeza, aunque ella no “pretendía denunciar nada” este lunes por la mañana cuando, después de una jornada interminable, ha salido de trabajar de su centro y ha escrito un hilo de Twitter para contar lo vivido. “Lo he puesto porque venía disgustada y ha sido un desahogo”, cuenta la mujer, al teléfono.

En ese hilo, Valero relata cómo su jornada, que había empezado “con ganas” y “buenas sensaciones”, acabó con ella llorando y derrumbada frente a sus pacientes. 

En conversación con El HuffPost, Valero recuerda lo ocurrido hace apenas unas horas, pero para ello se remonta días atrás, cuando oficialmente comenzó el nuevo plan de urgencias de la Atención Primaria en Madrid. 

Traslado “obligado” y descoordinación total

Hasta el 26 de octubre, Icíar Valero trabajaba como médica interina en el Servicio de Asistencia Rural de Arganda del Rey. Fue en la madrugada del 27 de octubre cuando recibió un mensaje a su correo institucional comunicándole que la trasladaban “de manera obligada” al PAC de Pavones, a unos 25 kilómetros de su centro habitual.  

La primera guardia de Valero en el nuevo dispositivo estaba fijada para el 31 de octubre a partir de las 17 horas. Ese mismo día, la médica recibió una llamada de la gerencia preguntándole si asistiría a la guardia, y ella, extrañada por la llamada, lo confirmó. Valero acudió al PAC de Pavones con 45 minutos de antelación para conocer el centro y “ubicar[se] un poco”, pero se lo encontró cerrado, así que esperó paciente a que llegara la hora de la apertura. Y nada. Al ver que no llegaba nadie, Valero llamó al jefe de guardia, que al cabo de unos minutos le dijo que “ese día no abría Pavones y que me fuera a trabajar a Arganda del Rey”. Así que eso hizo la médica, resignada. 

Lo hacen de un momento para otro y es una auténtica locura, no sabes dónde vas a trabajar cada díaIcíar Valero, médica en un nuevo PAC de Madrid

Cuando se le pregunta por tal nivel de desorganización, la mujer no sabe muy bien qué responder. “No sé qué tipo de organización hay o cómo se toman las decisiones”, reconoce. “Lo hacen de un momento para otro y es una auténtica locura, no sabes dónde vas a trabajar cada día”, dice Valero.

El caso es que lo peor estaba por llegar, y ocurrió este domingo, día 6, en su primera guardia de 24 horas en el nuevo PAC. Valero recalca que, más allá de los “nervios” por ser “un sitio nuevo” y por el caos de estos días, ella fue a trabajar con “buena disposición”. “A mí me gusta mucho mi trabajo y me estaba sintiendo cómoda con la población”, asegura. “Me parecieron muy amables, muy contentos de que les abrieran su centro”, señala. (El de Pavones era uno de los antiguos SUAP que la Comunidad de Madrid mantuvo cerrados durante más de dos años, desde que comenzó la pandemia).

“Me vi muy sola”

El problema en realidad viene, explica la médica, “cuando llevas 12 y 13 horas trabajando, con 15 minutos para comer, rapiditos, y ves que eso no para, no para, que no dejan de llegar pacientes y que eso no tiene fin”. El cansancio y la desesperación se suman entonces a la frustración por el trabajo hecho: “Sabes que no estás atendiendo a los pacientes igual de bien que atendiste a los primeros”. “A partir del número 50, o 60, ya no les atiendo igual, por mucho que lo intente. Y eso te desmorona más, porque no sabes cuándo va a acabar, y no sabes si vas a poder seguir adelante”, lamenta Valero, que calcula que en la jornada del domingo al lunes atendió a más de 70 pacientes.

A partir del paciente 50, o 60, ya no les atiendo igual, por mucho que lo intente. Y eso te desmorona más

Icíar Valero admite que este domingo esperaba una guardia relativamente tranquila, y que llegado un momento no daba crédito ante la gran afluencia de pacientes: “Me vi muy sola”. Entonces, el celador, que iba dando paso a los pacientes, le contó que “muchos estaban viniendo de Vallecas”, porque los PAC de Federica Montseny y Ángela Uriarte estaban o bien sin médico o cerrados.  

“Cuando vi que se me amontonaban los pacientes y mis compañeros seguían mandándome más, en un momento pensé: ‘Qué capullos, me están bombardeando a pacientes’”, confiesa Valero. “Pero la realidad es que [las enfermeras de los otros centros] estaban haciendo bien su trabajo: ninguno de los pacientes que me derivaron estaba mal derivado, todos debían acudir a un centro de salud. Lo que pasa es que yo estaba sobrepasada”, afirma la médica.  

Los pacientes “no necesitan a una médica desmoronada”

En un momento dado, y teniendo en cuenta que los facultativos de los PAC están en huelga para protestar por el nuevo modelo –aunque los servicios mínimos se han fijado en el 100%–, se pasó por el centro de Pavones una delegada sindical, y entonces Icíar Valero estalló. “Me pilló sobrepasada, agobiada, y me desmoroné”, cuenta. “Me eché a llorar, me llevó a un rinconcito, me calmó y, a la vuelta, los pacientes que estaban en la sala de espera me habían visto”, dice.

Me pilló sobrepasada, agobiada, y me desmoroné. Me eché a llorar, los pacientes que estaban en la sala de espera me vieron

Valero explica que los pacientes, en general, reaccionaron con amabilidad y comprensión –“muy comedidos, me preguntaron qué tal, me dijeron que no había derecho, que vaya la que nos estaban liando…”–, pero tampoco eso es un consuelo para ella. “No necesitan a una médica desmoronada delante. Ellos vienen, enfermos, con su patología. No pueden tener enfrente a una persona colapsada”, insiste Valero. “Así no se puede trabajar, no puede ser. No puedo estar tranquila. Y sé que la próxima vez me va a volver a pasar: otra vez voy a tener un centro nuevo, ¿dónde?, ¿voy a estar con una tablet?, ¿voy a trabajar con pacientes?, ¿cuándo?”, se pregunta la médica. 

Trabajadores de 50 años, “juntando dos sillas para dormir”

La pesadilla de la guardia no acabó, en realidad, ahí. Cuando cayó la noche y, pasadas las 11, bajó la afluencia de pacientes y los sanitarios pudieron cenar algo, Valero y sus compañeros se dieron cuenta de que había tres camas y dos sofás para siete personas –médica, enfermero, celador y cuatro trabajadores de dos ambulancias–. Así que tuvieron que echarlo a suertes, y a los que no les tocó ni una cosa ni la otra debieron conformarse con estirar las piernas en dos sillas. Fue el “remate”, zanja Valero. 

Un grupo de pacientes espera a las puertas del Federica Montseny el día que comienza la huelga indefinida de médicos en los PAC de Madrid. (Photo: Eduardo Parra via Europa Press via Getty Images)
Un grupo de pacientes espera a las puertas del Federica Montseny el día que comienza la huelga indefinida de médicos en los PAC de Madrid. (Photo: Eduardo Parra via Europa Press via Getty Images)

Un grupo de pacientes espera a las puertas del Federica Montseny el día que comienza la huelga indefinida de médicos en los PAC de Madrid. (Photo: Eduardo Parra via Europa Press via Getty Images)

Icíar Valero tiene 46 años y se considera “una de las más jóvenes de ahí”. Habla de trabajadores “de cincuenta y tantos años, juntando dos sillas para dormir, después de una jornada de 20 horas”, ilustra la mujer. 

Y ahora, atender por videollamada

Parece que aún hay más. Este lunes, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha emitido un comunicado en el que anuncia que 34 de los 80 nuevos PAC no contarán con la presencia de un médico, sino que las consultas serán atendidas por videollamada al menos de forma “transitoria”, “hasta que se reconduzca la situación de conflictividad laboral generada en los 10 primeros días de reapertura de esta red”, reza la nota. 

Esos 34 dispositivos son prácticamente la mitad de los publicitados centros 24 horas, y entre ellos se encuentra el PAC de Pavones, el que recientemente habían asignado a la doctora Icíar Valero. 

Entiendo que ya no trabajo en Pavones, pero tampoco sé dónde trabajo ahoraIcíar Valero

Ella reconoce haberse enterado de la noticia por la nota de prensa de la Consejería. Nadie se ha puesto en contacto con Valero, que no tiene idea de cuál, cuándo, cómo y dónde va a ser su trabajo a partir de ahora. “Entiendo que ya no trabajo en Pavones, pero tampoco sé dónde trabajo ahora”, dice. 

Icíar Valero cuenta que tiene “dos niños” y “una vida familiar”. “Me tengo que organizar un poco. No me pueden decir hoy que a las 3 tengo que estar en tal sitio”, pide.

La respuesta de la Consejería: cada médico “atiende a menos de un paciente por hora”

El HuffPost se ha puesto en contacto con la Consejería de Sanidad para conocer el funcionamiento del nuevo plan de telemedicina, y cómo se organizará el personal en los centros. Sus respuestas han sido escuetas y no del todo aclaratorias: “Los médicos de referencia [de los 34 centros con el nuevo sistema de videoconsulta] serán los de los PACs de cada área asistencial”. A la pregunta de cuándo echa a andar el nuevo modelo, responden: “Se implanta ya, desde esta semana”. Y ante la consulta de si los PACs de referencia se reforzarán entonces con personal médico para atender también las llamadas, dicen: los médicos “atienden en conjunto menos de un paciente a la hora. Cada uno de ellos, menos de un paciente a la hora”. Este argumento no casa con el relato de la doctora Valero.

Tengo la sensación de que estoy viviendo en una serie, que no es verdad lo que me está pasando. No me había imaginado jamás que viviría algo asíIcíar Valero

Mientras tanto, Icíar Valero sigue a la espera de que alguien le comunique qué va a ser de su vida. Cuando le preguntamos si, en sus “18 años de experiencia en el SERMAS”, había vivido antes algo así, se le vuelve a entrecortar la voz. “Jamás, jamás. Tengo la sensación de que estoy viviendo en una serie, que no es verdad lo que me está pasando. No me había imaginado jamás que iba a vivir algo así”, incide.  

Es aparentemente poco lo que Valero pide a los más altos responsables de esta gestión: “Por lo menos, que se organicen. Necesitamos que un técnico se siente a organizar un plan, porque esto no ha podido hacerlo un técnico, no hay por dónde cogerlo”. “Esto es una locura, es un desborde, no podemos”, insiste la médica. “La gente no se hace a la idea de lo que está suponiendo para nosotros y de lo que va a suponer para los pacientes”, advierte.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

Related...