Más de 600 pasajeros de Renfe, atrapados entre Valladolid y Madrid durante varias horas

Un fallo en la catenaria dejó tirados y sin luz a los viajeros que tuvieron que ser evacuados por un tren de socorro

En la imagen, un tren híbrido Alvia. EFE/ArchivoIban hacia Madrid en tren, apurando la mayoría sus vacaciones; la hora de llegada estaba prevista a las 22.30, pero no pisaron la capital hasta pasadas las 3:00 de la mañana. Es la historia de más de 600 viajeros de la línea de Renfe Gijón-Madrid que se quedaron atrapados en un túnel a unos kilómetros de Valladolid pasadas las 21:30, a oscuras, en medio de la nada y de temperaturas cercanas a los 0 ºC.

El incidente, según la compañía, se produjo por un fallo en la catenaria, lo que obligó a solicitar un tren de socorro que evacuara a los pasajeros hasta  Madrid. “Primero nos dijeron que esperáramos un rato; luego, que el vehículo llegaría a las 23:30; al final, no reemprendimos la marcha hasta la 1:15”, cuenta un testigo, que viajaba desde Oviedo. La maniobra se retrasó debido al dispositivo especial desplegado por Renfe, que en fechas señaladas como la de ayer dobla el número de vagones para poder llevar a más clientes. El caos fue de tal calibre que el vehículo de socorro no tenía capacidad para tantas plazas como el primero.

[Relacionado: El Príncipe, Rajoy y Mas inauguran el AVE entre Barcelona y Figueres]

“Por megafonía dijeron a aquellos que no tuvieran sitio que ocuparan el pasillo y la zona de cafetería”, cuenta este mismo pasajero que describe cómo la compañía también les aseguró a todos que les devolverá el importe íntegro del billete por los perjuicios causados, pasadas las 24 horas de rigor tras la llegada del tren. “El problema es que a nadie le van a pagar el taxi que nos tuvimos que desembolsar al llegar”, asegura, describiendo el caos que se vivió a esas horas en la estación de Chamartín por falta de transporte público.

Según más testigos, los incidentes se sucedieron durante todo el viaje. De hecho, el tren ya salió con retraso de Oviedo por generarse una cola tan grande frente a los vagones que obligó a los operarios de Renfe a permitir el paso a los viajeros sin control alguno sobre el equipaje, ni siquiera sobre el billete de los clientes.

PUBLICIDAD