Un estudio detalla los efectos sorprendentes de mirar a una luz roja durante 3 minutos a la semana

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Luz roja, la sorprendente manera de recargar las mitocondrias de los conos que componen nuestra retina. (Imagen Creative Commons vista en Wikipedia).
Luz roja, la sorprendente manera de recargar las mitocondrias de los conos que componen nuestra retina. (Imagen Creative Commons vista en Wikipedia).

Reconozco que esta noticia me ha pillado completamente por sorpresa. Hasta ahora siempre había asociado a las luces rojas con cosas secretas, oscuras o prohibidas: los semáforos, las viejas salas de revelado fotográfico, los locales de “dudosa” reputación, etc. Pero resulta que hay una característica “saludable” asociada a las luces rojas que nos podría venir de perlas – a los que tenemos cierta edad – para paliar uno de los problemas visuales más comunes asociados con el envejecimiento: el de la pérdida de la capacidad para distinguir ciertos colores.

En efecto, la visión cromática tiende a atenuarse con la edad, pero un reciente trabajo científico ha dado con una solución de baja tecnología, económica y sencilla de aplicar, que podría ayudar a que nuestras retinas siguieran disfrutando de la diversidad de colores que nos ofrece el mundo, con una simple exposición de tres minutos a la semana a la luz roja.

La idea de crear un dispositivo emisor de luz roja barato (hablamos de unos 15 EUR) que pudiéramos aplicarnos durante tres minutos una vez por semana (idealmente en un momento cualquiera de la mañana) se la debemos a un hallazgo realizado en 2020 por un equipo de investigadores del University College londinense.

En base a aquel descubrimiento, los investigadores han realizado ahora un pequeño ensayo, en el que han participado 24 personas sanas con edades comprendidas entre los 34 y 70 años, en el que se les pidió a los colaboradores que miraran una linterna de luz roja con su ojo dominante, durante tres minutos cada día y que repitieran la experiencia por dos semanas. Los resultados se acaban de publicar en Scientific Reports (nature.com)t.

Las pruebas sobre percepción del contraste cromático que les efectuaron tras acabar el ensayo mostraron que el rendimiento de los participantes cuya edad superaba los 40 años había mejorado. Esto solo podía indicar que la función de los conos de las retinas se beneficiaba de la exposición a la luz roja. ¿Por qué? Os preguntareis. La respuesta la tenemos en las mitocondrias, esas partes de la anatomía celular que en la escuela nos explicaban como la “central eléctrica” que suministraba la energía necesaria para todos los procesos llevados a cabo por la célula.

A medida que envejecemos, las mitocondrias de la retina comienzan a descomponerse a un ritmo más elevado que en otras partes, lo que explica por qué sufrimos ese declive (particularmente en los conos) que nos lleva a la pérdida gradual de nuestra habilidad para distinguir los colores. Sin embargo, la buena noticia es que las mitocondrias parecen absorber algunas formas de luz – incluyendo el rojo profundo – que ayudan a su “recarga”, lo cual a su vez mejora las funciones de toda la célula. Esta capacidad es especialmente útil con las células que componen las retinas (los conos) ya que cuentan con un número muy elevado de mitocondrias.

Esquema celular de un cono retinal. (Crédito imagen Wikipedia).
Esquema celular de un cono retinal. (Crédito imagen Wikipedia).

Gracias a este trabajo, el equipo del University College ha dado con el mejor modo de beneficiarse de este efecto “energizante” de la luz roja. Así, han descubierto que en vez de someterse a diario a una fuente de color de alta energía, el efecto se da igualmente empleando la misma longitud de onda (670 nanómetros) con una luz menos energética y aplicándola una sola vez por semana.

Como os decía antes, también han descubierto que la aplicación de la luz roja es efectiva si se realiza durante la mañana. De hecho, la mejora en los test de visión cromática entre los que lo hicieron así fue del 17% incluso una semana después de la exposición. Curiosamente, los que recibieron la luz roja por la tarde no experimentaron ninguna mejora, lo que probablemente se debe a los cambios que las mitocondrias de los conos experimentan durante el día, a medida que reaccionan a la luz.

¿Veremos pronto dispositivos ópticos – similares a gafas - que emitan luz roja y que nos podemos colocar tres minutos a la semana tras despertarnos? Imagino que antes de llegar a ese punto los británicos tendrán que realizar un ensayo a mayor escala, porque 24 voluntarios son realmente pocos como para que el estudio sea tomado en serio. Si las nuevas pruebas también funcionan, imagino que no les costará demasiado trabajo encontrar socios comerciales que deseen invertir en la idea.

Mira por donde, quedarse mirando fijamente al semáforo cada mañana en el atasco, mientras esperamos a que se ponga verde, podría estar viniéndote bien.

Me enteré leyendo gizmodo.com

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