Luz y claroscuro en Zarzuela

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Los reyes en una comida por el Premio Cervantes (Photo: Pablo Cuadra via Getty Images)
Los reyes en una comida por el Premio Cervantes (Photo: Pablo Cuadra via Getty Images)

Los reyes en una comida por el Premio Cervantes (Photo: Pablo Cuadra via Getty Images)

Las conversaciones entre La Zarzuela y La Moncloa llevan mucho tiempo produciéndose. De manera muy discreta, sigilosa, sopesando cada artículo, analizando cada movimiento. En los dos centros de poder más importantes del país son conscientes de la grave crisis de imagen de la monarquía por los escándalos del rey emérito. Y hay que poner un dique en una sociedad muy sensible a los casos de corrupción y al mal uso del dinero público en tiempos de crisis.

Pero Zarzuela tiene sus tiempos, allí todo va más lento, los pasos tardan en llegar, pero cuando lo hacen no pueden ser dubitativos. Estaba claro que hacían falta reformas, mandar una señal a la sociedad de que no va a volver a suceder, hacer que la luz entrara en unas cuentas opacas. Desligarse de esa imagen de comisiones millonarias llegadas desde Arabia Saudí y que acababan en oscuras fundaciones fuera del país o en el bolsillo de Corinna Larsen, por deseo de Juan Carlos I.

La solución encontrada por Zarzuela y Moncloa ha sido finalmente: la publicación del patrimonio personal del rey y la aprobación de un real decreto para darle más ejemplaridad a la casa real y sus cuentas. Un paso histórico, que homologa la monarquía a las otras realezas más transparentes. Es un avance nunca visto en el país, pero que también deja todavía lagunas y aspectos que con el tiempo se deberán resolver: no se ha hecho público el patrimonio de la reina Letizia ni se ha fijado una periodicidad obligatoria para refrescar el dato de Felipe VI.

Los reyes, en la entrega de Premio Cervantes (Photo: Carlos Alvarez via Getty Images)
Los reyes, en la entrega de Premio Cervantes (Photo: Carlos Alvarez via Getty Images)

Los reyes, en la entrega de Premio Cervantes (Photo: Carlos Alvarez via Getty Images)

Lo que sí saben ya todos los españoles es cuánto tiene el actual rey de patrimonio personal: 2.573.392,80 euros. Este monto ha salido de la asignaciones que ha recibido desde los presupuestos como príncipe (desde 1998) y como monarca (desde 2014): 4.275.796,94 euros. Y se dividen así: 2.267.942,80 euros “en depósitos en cuenta corriente o de ahorro y valores representativos de la participación en fondos propios de cualquier entidad” y 305.450 euros “en objetos de arte, antigüedades y joyas de carácter personal que han sido objeto de la correspondiente tasación”, según especificó Zarzuela en un comunicado en la tarde del lunes. Lo que no se ha hecho público y sería conveniente es en qué fondos tiene el dinero el rey o si están invertidos en alguna empresa.

Esto revela que el patrimonio del actual monarca es muy inferior al que tienen otros reyes a lo largo y ancho de Europa (Enrique de Luxemburgo llega a acumular 3.700 millones de euros y Alberto de Mónaco cuenta con unos 933 millones, mientras que Isabel II gozaría d unos 500 millones, según The Times). De esta manera se refuerza una imagen que había querido vender siempre la casa real española: la austeridad. Un mito que se cayó por los suelos al conocerse los negocios de Juan Carlos I (solo la comisión de Arabia Saudí era de 65 millones de euros).

Todos estos movimientos se han hecho informando también al Partido Popular, de acuerdo con las medidas adoptadas. De hecho, los cambios legales que se van a introducir se van a hacer mediante la vía de real decreto, que no tendrá problema en salir adelante con el apoyo del PSOE, PP, Cs y Vox. La fórmula elegida destierra a la opción que se había barajado de una ley de la corona, que llegó a apuntar Pedro Sánchez, pero que sería mucho más complicada de sacar en la Cámara Baja y que alargaría durante meses el debate. Desde Zarzuela y Moncloa se insiste en que Podemos estaba informado a través del socio socialista.

Isabel Rodríguez y Félix Bolaños, en La Moncloa tras el Consejo de Ministros (Photo: Europa Press News via Getty Images)
Isabel Rodríguez y Félix Bolaños, en La Moncloa tras el Consejo de Ministros (Photo: Europa Press News via Getty Images)

Isabel Rodríguez y Félix Bolaños, en La Moncloa tras el Consejo de Ministros (Photo: Europa Press News via Getty Images)

La clave de las negociaciones con Zarzuela y del modelo a aplicar la ha tenido el ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, siguiendo el trabajo que en su día inició la anterior vicepresidenta primera, Carmen Calvo. Desde La Moncloa siempre se ha pedido a la casa real poner a punto la institución, aunque se insiste públicamente en que el paso lo ha dado el monarca por voluntad propia.

Para este proceso la casa real ha informado a los principales grupos políticos, pero ha chocado que no ha querido contactar con ERC, Junts, BNG, Bildu y la CUP (sí al PNV). El motivo es que estos partidos quieren romper supuestamente el orden constitucional y no acuden a los actos organizados por Felipe VI. Pero también evidencia un fallo de Zarzuela al romper la exquisita neutralidad que debe tener e incluso más allá: mostrar unas formas exquisitas con aquellos que no lo hacen e incluso enviar el mensaje de que se quiere ser el rey de todos, piensen lo que piensen, como mandata la Carta Magna.

Lo que está claro en Zarzuela es que la transparencia y la ejemplaridad, como dijo en su discurso de proclamación el propio Felipe VI, son el único camino para que la monarquía pueda continuar. El rey emérito se ha salvado de la justicia española al archivar la Fiscalía las diligencias, pero por motivos como su inviolabilidad (algo que por el momento no quiere tocar el Gobierno a pesar de que Sánchez lo apuntó) y la prescripción de los delitos.

Pero los hechos siguen ahí: Juan Carlos I defraudó a Hacienda, por eso tuvo que hacer regularizaciones, y se llevó 65 millones de una dictadura sin justificación. La mancha del emérito acompañará siempre a la casa real, que junto al Gobierno construye un muro para proteger a Felipe VI y a la heredera, Leonor. Pero todavía queda un flanco judicial: la investigación en Reino Unido por la denuncia de Corinna Larsen por supuesto acoso del CNI a instancias del anterior monarca.

Juan Carlos I y Felipe VI (Photo: Carlos R. Alvarez via Getty Images)
Juan Carlos I y Felipe VI (Photo: Carlos R. Alvarez via Getty Images)

Juan Carlos I y Felipe VI (Photo: Carlos R. Alvarez via Getty Images)

Por el Consejo de Ministros ha pasado ese real decreto este martes, con una serie de objetivos, según La Moncloa:

- Consolidar en una reforma jurídica los cambios y el proceso de actualización iniciado en 2014.

- Garantizar la coordinación y la eficacia de la casa real.

- Reforzar los principios de transparencia, rendición de cuentas y ejemplaridad,

¿Y en qué consistirá ese decreto? ¿Cómo se materializará? La decisión más contundente es que a partir de ahora las cuentas de la casa real serán auditadas por el Tribunal de Cuentas (como pasa con las administraciones, instituciones y partidos políticos). El tribunal deberá verificar que las cuentas expresan “una imagen fiel” del patrimonio y de la situación financiera del organismo, así como de los flujos de efectivo y el estado de liquidación del presupuesto.

Esta nueva norma trae consigo, además, una nueva regulación en la actividad de contratación en Zarzuela, introduciendo el principio de publicidad en las contrataciones que realice la casa real, respetando en todo caso la autonomía presupuestaria. Por ello, se tendrán que aprobar unas nuevas instrucciones de contratación y la obligación de publicar en la web la regulación del procedimiento presupuestario y de contabilidad.

Felipe VI, en un acto en Valencia (Photo: Manuel Queimadelos Alonso via Getty Images)
Felipe VI, en un acto en Valencia (Photo: Manuel Queimadelos Alonso via Getty Images)

Felipe VI, en un acto en Valencia (Photo: Manuel Queimadelos Alonso via Getty Images)

El real decreto, concreta la Moncloa, detalla toda la información que debe ser publicada periódicamente en la página web de la casa real, sin perjuicio de las obligaciones de publicidad que correspondan por ley. Esta información incluye, entre otros, el presupuesto y los estados trimestrales de ejecución, los contratos suscritos, las retribuciones, los regalos institucionales y la memoria anual de las actividades realizadas.

Con otro punto de gran importancia: se establece la obligación de presentar una declaración de bienes para el personal de dirección y alta dirección a su nombramiento y cese. Lo que no incluye es un código sancionador, como ha pasado con el rey emérito, que se saltó las normas del código de conducta impulsado por su hijo y no ha tenido sanciones ni se le ha retirado el título.

La casa real ha dado un paso histórico. Pero todavía quedan algunos claroscuros si quierne que la luz sea total.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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