"Nos vamos" a la Luna: la misión Artemis I de la NASA despega con éxito

“Nos vamos”. Con esta sencilla frase, la NASA ha confirmado el que ya es un momento histórico para la humanidad. La misión Artemis I ha despegado con éxito a las 06.48 horas (horario español) desde el Centro espacial Kennedy de Florida en el que ha sido su cuarto intento tras una serie de aplazamientos por fallos en los motores.

Se trata de la primera prueba de vuelo integrada del cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA, una nave espacial Orión sin tripulación y los sistemas de tierra en el mismo centro. ¿Qué supone como avance? Sin duda, va a allanar el camino para un vuelo de prueba tripulado y una futura exploración lunar humana como parte del programa Artemis. Es decir, volver a poner a un astronauta sobre el satélite.

El lanzamiento no se libró de los temores a un nuevo aplazamiento. Se produjo el despegue con 44 minutos de retraso y de nuevo hubo que colocar la cuenta atrás en T-10. Fue necesario reemplazar una conexión informática y subsanar fugas intermitentes detectadas horas antes durante el repostaje de la etapa superior con hidrógeno y oxígeno líquidos.

Comienza así un viaje a más de 450.000 kilómetros desde la Tierra, que además servirá de preludio de dos importantes hitos en caso de tener éxito. Será la nave que permanecerá en el espacio más tiempo que cualquier homóloga para astronautas, pero sin acoplarse a una estación espacial. También está previsto que regrese a la Tierra más rápido, aguantando los mayores niveles de temperatura.

Billete de ida

El cohete SLS, con 98 metros de altura en su configuración inicial, está preparado para realizar misiones más allá de la órbita terrestre baja, que transporten tripulación o carga a la Luna. O incluso más allá. Genera hasta 8,8 millones de libras de empuje durante el despegue y el ascenso para llevar a la órbita un vehículo que pesa casi seis millones de libras.

Alimentado por un par de propulsores de cinco segmentos y cuatro motores RS-25, el cohete alcanza su momento de mayor fuerza atmosférica en noventa segundos. Tras deshacerse de los propulsores, así como de los paneles del módulo de servicio y el sistema para abortar el lanzamiento, los motores de la etapa central se apagan y la etapa central se separa de la nave espacial dando lugar a una mítica imagen.

A medida que la nave orbite alrededor de la Tierra, desplegará sus paneles solares y la etapa de propulsión criogénica provisional (ICPS) le dará a Orión el gran impulso necesario para abandonar la órbita de la Tierra y viajar hacia la Luna. A partir de ahí, Orión se separará del ICPS unas dos horas después del lanzamiento. Luego, el ICPS desplegará una serie de pequeños satélites, conocidos como CubeSats, para realizar varios experimentos y demostraciones de tecnología.

El viaje de ida a la Luna abarcará varios días, tiempo durante el cual los ingenieros evaluarán los sistemas de la nave espacial y, según sea necesario, corregirán su trayectoria. Orión volará a unos 100 kilómetros. sobre la superficie de la Luna, para después valerse de la fuerza gravitatoria lunar para impulsarse a una nueva órbita retrógrada profunda, u opuesta, a unos 70.000 kilómetros del satélite.

La nave permanecerá en esa órbita durante aproximadamente seis días para recopilar datos y permitir que los controladores de la misión evalúen el desempeño de la nave espacial. Durante esta fase, Orión se desplazará en una dirección retrógrada alrededor de la Luna desde la dirección en que la Luna viaja alrededor de la Tierra.

Vuelta a casa y futuro espacial

Para su viaje de regreso a la Tierra, Orión realizará otro sobrevuelo cercano que llevará a la nave espacial a unos 96 kilómetros de la superficie de la Luna, la nave espacial utilizará otro encendido del motor sincronizado con precisión del módulo de servicio proporcionado por Europa junto con la gravedad de la Luna para acelerar de vuelta hacia la Tierra. Esta maniobra pondrá a la nave espacial en su trayectoria de regreso a la Tierra para ingresar a la atmósfera de nuestro planeta viajando a 11 kilómetros por segundo, produciendo temperaturas de aproximadamente 2.760 grados Celsius. La nave Orion amerizará finalmente en el Océano Pacífico.

El segundo vuelo de Artemis, ya con tripulación, volará en una trayectoria diferente y probará los sistemas críticos de Orión con humanos a bordo. El cohete SLS evolucionará desde una configuración inicial capaz de enviar más de 26 toneladas métricas a la Luna, hasta una configuración final que puede enviar al menos 45 toneladas métricas. Las futuras misiones de exploración con tripulación a bordo de Orión se ensamblarán y acoplarán con la futura Estación Orbital de enlace lunar Gateway.

En definitiva, la carrera espacial ha vuelto a dar uno de esos pequeños pasos que en realidad dejan la pisada de un gigante para la humanidad.

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