Lula y Bolsonaro se sacaron chispas en el primer debate presidencial

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Asuntos como la corrupción, amenazas a la democracia y la misoginia estuvieron en el centro del primer debate presidencial en Brasil, de cara a las elecciones generales del próximo octubre. El intercambio de acusaciones entre el presidente Jair Bolsonaro, que aspira a la reelección, y su principal rival, el exmandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, calentaron el primer cara a cara. El encuentro del domingo 28 de agosto contó con seis de los 12 candidatos al Ejecutivo.

Odios, pasiones, acusaciones y una audiencia récord. Como si se tratara de uno de los famosos dramas de ficción del gigante latinoamericano, el primer cara a cara por la Presidencia de Brasil acaparó miradas y sacó chispas entre los candidatos.

Las acusaciones sobre corrupción, misoginia, el manejo de la pandemia del Covid-19 y una ofensa del actual mandatario, Jair Bolsonaro, a una periodista durante la discusión marcaron el primer debate entre quienes aspiran a ocupar el Palacio de Planalto tras los comicios de octubre.

Bolsonaro apuntó contra su principal rival en las urnas, el popular expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuando lo acusó de liderar el gobierno “más corrupto” de la historia brasileña, tras citar el escándalo de la petrolera estatal Petrobras.

"¿Por qué quiere volver al poder? ¿Para seguir haciendo lo mismo en Petrobras?", afirmó el actual gobernante en medio del debate en el que participaron en total seis de los 12 candidatos inscritos, pero que estuvo marcado por el intercambio de acusaciones entre Lula y Bolsonaro.

La investigación a la que el mandatario hizo referencia llevó al expresidente de 76 años a prisión, entre 2018 y 2019, por controvertidos cargos de corrupción que fueron anulados por la Corte Suprema del país, en 2021.

Da Silva devolvió el golpe a Bolsonaro al señalarlo de “destruir Brasil” y de “difundir mentiras”.

"El país que dejé es un país que la gente extraña, es el país del trabajo, donde la gente tenía derecho a vivir con dignidad, con la frente en alto (…) Este es el país que el actual presidente está destruyendo”, aseguró el líder político de izquierda y quien gobernó el gigante latinoamericano entre 2003 y 2010.

Si bien Lula enfatizó en que su Administración es recordada por su legado de crecimiento económico y las medidas que tomó para reducir la pobreza, sus condenas por soborno son el principal reproche de sus opositores políticos.

La misoginia y la ofensa a una periodista sumaron rechazos hacia Bolsonaro

Los candidatos también se enfrentaron con la justa eclipsada por preguntas sobre el trato del presidente Bolsonaro a las mujeres, un asunto que puede ser crucial para sus posibilidades de reelección.

Pero si ya existían sombras sobre el actual mandatario por su trato a esta parte de la población, su posición empeoró cuando en medio del debate Bolsonaro le gritó a la periodista Vera Magalhães, quien preguntó si la adopción de las vacunas contra el Covid-19 se ha visto afectada por la desinformación difundida por varias personas, incluido el presidente.

“Vera, no podía esperar otra cosa de ti. Duermes pensando en mí, tienes algún tipo de pasión por mí”, dijo Bolsonaro, que luego la acusó de tomar partido y mentir. “¡Eres una vergüenza para el periodismo brasileño!”, señaló.

De inmediato, se produjo una avalancha de críticas entre los participantes contra Bolsonaro y extendieron su solidaridad con la comunicadora.

La candidata Soraya Thronicke, que ganó un escaño en el Senado en 2018 con el apoyo de Bolsonaro, respondió que estaba "extremadamente molesta" por sus comentarios a Magalhães, calificándolos de ejemplo de un hombre que es "un minino con otros hombres y viene hacia nosotras (las mujeres) como un gran tigre”.

Otros candidatos, incluidos Lula da Silva y Ciro Gomes, expresaron su solidaridad con la periodista, cuando en ese momento el tema distrajo la confrontación entre los dos claros favoritos: Bolsonaro y Da Silva.

La senadora Simone Tebet, a quien Bolsonaro también llamó “una vergüenza en el Senado”, le preguntó directamente: “¿Por qué tanta ira contra las mujeres?”.

Bolsonaro, por su parte, replicó que sus adversarios estaban lanzando un “ataque barato” y defendió el historial de su Gobierno en ayudar a las mujeres.

“Basta ya de victimización, todos somos iguales (…) Sancioné más de 60 leyes para defender a las mujeres y estoy seguro de que un gran número de mujeres brasileñas me aman porque defiendo a la familia y me opongo a la liberación de las drogas”, indicó.

No obstante, la agresividad del presidente tiende a resonar entre sus seguidores acérrimos, pero aleja a los votantes indecisos, según resaltó Mário Sérgio Lima, analista político senior de Medley Global Advisors, en Sao Paulo.

“Perdió la compostura con una mujer periodista, destacando su talón de Aquiles, que es su alto rechazo entre las mujeres (…) Esto es muy difícil de cambiar en una campaña cuando no puede ocultar su desdén hacia las mujeres en general, y ellas son más de la mitad de los votantes”, destacó el experto.

Según una encuesta reciente de la encuestadora Datafolha, el 47% de las mujeres encuestadas tiene la intención de votar por Lula da Silva y el 29% por Bolsonaro. El sondeo de 5.744 personas encontró que el 29% de ellas aún podría cambiar su voto. Tiene un margen de error de alrededor de dos puntos porcentuales.

Las acusaciones en torno al poder judicial y la gestión de la pandemia

Algunas de las críticas más duras que enfrentó el jefe de Estado en la discusión provinieron también por sus desencuentros con la rama judicial del país.

“Tenemos un presidente que amenaza la democracia. Necesitamos cambiar al presidente”, aseguró la senadora Simone Tebet, aspirante al Ejecutivo por el partido centrista Movimiento Democrático Brasileño, cuando se le preguntó cómo resolver el conflicto actual entre el Gobierno y el poder judicial.

Las palabras de la legisladora se produjeron debido a que Bolsonaro acusó a esa rama de extralimitarse cuando autorizó una operación policial contra varios empresarios que respaldaron su reelección, después de que un informe de los medios locales los acusara de discutir en las redes sociales un golpe de Estado si Bolsonaro perdía.

Asimismo, Tebet acusó al líder de ultraderecha de retrasar la compra de vacunas y difundir noticias falsas sobre el Covid-19. Incluso, aseguró que algunos de sus ministros la intimidaron durante una investigación de la Cámara Alta sobre la respuesta del Gobierno al virus.

"No te tengo miedo", dijo la legisladora en el debate, señalando con un dedo al presidente.

Sin duda, su manejo frente a la pandemia, que llevó a Brasil a ser una de las naciones más afectadas por la emergencia sanitaria, es otro de los grandes talones de Aquiles del hombre que aspira a la reelección.

Además, sus ataques contra el sistema de votación electrónico de Brasil le han hecho recibir críticas sobre presuntas amenazas a la democracia y eleva preocupaciones de que podría impugnar los resultados en caso de que pierda en las urnas.

Las encuestas de intención de voto, favorables a Lula

Las proyecciones muestran una ventaja de dos dígitos para Lula sobre Bolsonaro.

Las últimas encuestas de opinión del instituto Datafolha muestran un 47% de respaldo para Lula, frente a un 32% para Bolsonaro.

Si ningún contendiente logra ganar más del 50% de los votos válidos en la primera vuelta el 2 de octubre, la elección pasará a una segunda vuelta el 30 de ese mismo mes.

Con Reuters, AP, EFE y medios locales