Ni Luis Enrique es Clemente ni Nacho Fernández es Michel

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SEVILLE, SPAIN - MARCH 31: coach Luis Enrique of Spain during the FIFA World Cup Qatar 2022 Qualifier between Spain and Kosovo at Estadio Olimpico on March 31, 2021 in Seville, Spain (Photo by Pablo Morano/BSR Agency/Getty Images)
Luis Enrique controla un balón en la banda en un partido oficial de la selección española (Photo by Pablo Morano/BSR Agency/Getty Images)

El asunto es saber cuánto va a durar Luis Enrique como seleccionador español. Si la cosa va bien entre tanto caos y permanece años en el cargo, vamos a tener que acostumbrarnos a algunas excentricidades y calmar un poco los ánimos. Antes de todo este follón de positivos y burbujas paralelas para evitar que un rebrote acabe por completo con la posibilidad de que España dispute la Eurocopa, el gran escándalo fue la convocatoria. Un escándalo que, no nos engañemos, aún sigue, y que mantienen sobre todo los aficionados al Real Madrid y su prensa afín.

El madridismo siempre ha visto a Luis Enrique como un enemigo y razones ha tenido para ello: fichado como delantero estrella del Sporting de Gijón a principios de los 90, Luis Enrique acabó de titular discontinuo como carrilero hasta que llegó una oferta del Barcelona y se fue. Del jugador más bien retraído y con sensación de superado que jugaba en el Bernabéu pasamos a una versión desconocida de líder en el campo, con un matiz agresivo, de nuevo goleador y desesperante por su intensidad para sus rivales. Si a eso le unimos las dos ligas que ganó con Louis Van Gaal, pues la animadversión estaba servida.

Su posterior paso por el banquillo del Barça, un paso ciertamente exitoso con triplete incluido, reforzó esa idea de un Luis Enrique antimadridista, como había sucedido con Javier Clemente en su etapa noventera al frente de la selección. Eso es discutible porque hablamos de un hombre muy pragmático y que por lo tanto cambia de opinión con cierta facilidad si cree que eso es lo que más le conviene. Nada que ver con Clemente en ese sentido. A Luis Enrique siempre le ha gustado un cierto aire de independencia, de "hoy puedo estar aquí, pero mañana puedo estar en cualquier otro lado", un continuo "no os necesito" que probablemente venga de la mala experiencia en la casa blanca.

Ahora bien, rasgarse las vestiduras porque en esta convocatoria no haya llamado a ningún jugador del Real Madrid es un poco absurdo. El madridismo se enfrentó a Clemente durante muchos años pero ahí el madridismo defendía símbolos que formaban parte de su historia. La gran afrenta del técnico vasco no fue tanto apartar a un Butragueño ya en decadencia sino desahuciar por completo a Míchel, al mediático Míchel, aún en un momento de forma bastante aceptable. El hecho de que Míchel no fuera a la selección y fuera, por ejemplo, Aldana, se convirtió en un debate nacional y puede que tuviera sentido. Mientras, Clemente sacaba lo mejor de Fernando Hierro o del propio Luis Enrique, pero eso no contaba. Era Míchel o nada.

Spanish coach Javier Clemente (2nd R) watches, 24 June at the Felix Bollaert stadium in Lens, northern France, during the 1998 Soccer World Cup group D first round match between Spain and Bulgaria. Spain finally found their form 24 June when they beat Bulgaria 6-1 in their final Group D match here, but it all proved to no avail as Paraguay snatched away their last hope of qualifying for the second round by beating Nigeria. (Others are unidentified Spanish team officials) (ELECTRONIC IMAGE) AFP PHOTO ROMEO GACAD (Photo by Romeo GACAD / AFP) (Photo by ROMEO GACAD/AFP via Getty Images)
Javier Clemente rodeado de su equipo técnico antes de un partido del Mundial 98 (Photo by Romeo GACAD / AFP) (Photo by ROMEO GACAD/AFP via Getty Images)

Con Luis Enrique, no sabemos bien dónde está la ofensa. No sabemos exactamente a quién debería haber llevado tan claramente que su ausencia denota un odio contumaz al Real Madrid. ¿A Marco Asensio? ¿A Isco? Entendemos que no, pues ambos eran suplentes incluso para Zidane. ¿A Sergio Ramos, que lleva meses sin jugar dos semanas seguidas a sus 35 años? Bueno, para los muy fieles, igual sí, pero digamos que se puede entender su ausencia sin apelar a conspiraciones. Agotadas las opciones, algunos madridistas pasan a reclamar a Nacho Fernández y, hombre, con todo el respeto a un excelente jugador, no estamos hablando precisamente de Míchel.

Para empezar, Nacho es un suplente del Madrid. Si ha llegado a titular y ha rendido a un altísimo nivel es porque se han ido lesionando todos los que tenía delante. Nacho probablemente sea mejor que Eric García o que Diego Llorente, pero no es un jugador que te vaya a marcar la diferencia en una Eurocopa. Si va, estupendo. Si no va, no creo que haya que formar un circo alrededor. Salir a los medios de comunicación a acusar al seleccionador de antimadridismo porque no convoca a Nacho Fernández tiene un punto cutre, ya lo siento. Y si vamos a repetir el numerito cada vez que no vayan los que queremos apelando siempre a la mala fe, la selección española va a tener un problema.

¿Podría haberse adelantado Luis Enrique a ese problema negociando un poco y cubriendo cupos? Sí, es probable. Pero Luis Enrique no sabe negociar, no ha sabido nunca. A Luis Enrique se le pone Adama Traoré entre ceja y ceja y ya le puedes decir que mejor Canales que no hay nada que hacer. Se le pone Álvaro Morata en la cabeza y no hay Iago Aspas que lo saque de ahí. Aparte, dentro de esta locura aparente, yo sigo creyendo que el seleccionador tiene un plan y que ese plan es precisamente la ausencia del mismo. O eso me gustaría pensar. Ya sabemos hasta dónde ha llegado determinada generación. Probemos la siguiente, jueguen donde jueguen. Hagamos equipo casi como necesidad y esperemos que esa necesidad se convierta en virtud.

Se dice a menudo que la convocatoria de la Eurocopa no tiene ni pies ni cabeza. Pero si no tiene ni pies ni cabeza, si es hasta cierto punto aleatoria, tampoco puede tener un objetivo: hundir al Madrid. Nadie pensó que Vicente del Bosque o Lopetegui fueran a hundir al Barcelona. De hecho, llenaron sus equipos de jugadores blaugranas pese a su pasado madridista. Sucedió así, punto. Todo aficionado tiene derecho a mosquearse porque no están sus jugadores favoritos, pero de rasgarse las vestiduras por Míchel a hacerlo por Nacho hay un trecho. No exageremos el escándalo. Ni Luis Enrique ha declarado una guerra ni el Real Madrid debe sentirse atacado. Las tornas pueden virar en cualquier momento y a Luis Enrique le va a dar absolutamente lo mismo.

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