Luis de Alba y su triste 'orgullo' de inventar la palabra naco... que además es falso

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Luis de Alba. (Getty Images)
Luis de Alba. (Getty Images)

Todos hemos escuchado la palabra naco en algún lugar. Quizá sea difícil recordar cómo y cuándo por primera vez. Luis de Alba dice que es creación suya. Según contó en entrevista con Escorpión Dorado, fue él quien inventó una palabra que hoy recogen la RAE y la Academia Mexicana de la Lengua: naco. De acuerdo con su testimonio, el personaje del Pirruris —que en un principio se llamó El Chico de la Ibero— nació como una crítica con dedicatoria al clasismo que había visto en primera fila cuando era estudiante, justamente, de la Ibero.

"Me caían en la madre los clasistas. Yo era lagunillero, tepiteño y garibaldeño, pues ya sabrás, con la tropa brava. Empecé a hacer parodia de ese tipo de ondas y así le puse. Ellos usaban una palabra, ‘chundo’, para hablar de lo que es un naco, pero eran clasistas", contó.

El actor mencionó que la idea surgió en una noche de borrachera y que, en su opinión, nunca tuvo la intención de acuñar un término discriminatorio, aunque ese siga siendo el uso esencial de dicha palabra. A pesar de la afirmación del histrión, hay diversos antecedentes que refutan su autoría. Por ejemplo, en 1959 el escritor Francisco J. Santamaría ya daba cuenta de la existencia de la palabra naco y el significado que le otorgaba era el de "indio de calzones blancos".

Por otro lado, Carlos Monsiváis escribió en Días de guardar que naco podría ser una palabra abreviada de totonaco, pueblo indígena de Veracruz. Su uso, según Monsiváis, se remonta a la época colonial, como una forma peyorativa de resaltar “lo que el mestizaje no disipa: los rasgos de origen indígena, el signo de la raza de bronce”. En Escenas de pudor y liviandad, mencionó que la caracterización del naco en el cine mexicano encontraba un precursor evidente en Cantinflas, a quien se denominaba como un pelado.

Al respecto, y según recoge el escritor Enrique Serna en su ensayo El naco en el país de las castas, la palabra naco es una evolución de los términos lépero y pelado, los cuales se habían sucedido desde el siglo XIX como términos despectivos. Serna expone que, efectivamente, la palabra naco se populariza en los 70 y, en ese momento, era muy utilizada por una sección poblacional que veía en peligro sus costumbres debido (entre otros factores culturales y sociales) a la migración del campo a la ciudad. "Por parte de la minoría discriminadora, el mensaje encerrado en el nuevo mote reflejaba una mezcla de indignación y temor: indignación por haber engendrado su propia caricatura, temor a perder un predominio social sustentado en la exhibición del status".

Visto de ese modo, se puede decir que de Alba contribuyó a popularizar el término a nivel masivo, pero no se trata del creador de la palabra, como afirmó en su entrevista: no supo decir cómo surgió la idea de utilizar exactamente esas cuatro letras para caracterizar su idea. Y eso sucede, simplemente, porque la palabra ya existía, como documentó Santamaría. Luis de Alba, en síntesis, masificó el uso de naco. Y con ello, también contribuyó a la banalización de un término despectivo desde sus orígenes, por más que su intención haya sido exactamente la contraria.

Es importante señalar que de Alba también se adjudica la creación de otras palabras y expresiones de uso popular, como "chido" y "te odio con odio jarocho", las cuales, sin embargo, escapan a debates que involucran clasismo y se han adaptado prolijamente a la vida común. Sería tema de otro debate analizar a fondo esas expresiones, pero al menos en el caso de chido, cuyo origen es asturiano, se puede inferir que de Alba hizo lo mismo que con naco: llevar a la pantalla palabras de uso popular que, luego, alcanzaron una fama nacional.

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