Luchando contra la extinción de un árbol anticancerígeno

Por Lestath, [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)], via Wikimedia Commons

Una de las muchas razones que existen para proteger la naturaleza es una egoísta: existen muchos compuestos que las especies generan, que aún no conocemos, y que pueden tener una utilidad muy importante para nosotros. Y si perdemos las especies, perdemos estos potenciales medicamentos.

Algo similar ocurre en el caso de una especie de abeto chinoAbies beshanzuensis – que se encuentra en peligro de extinción. El único matiz es que en este caso sí se sabe que puede sernos útil, y en algo bien concreto: luchar contra el cáncer.

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Empecemos por el principio. Los especialistas en química orgánica sabían desde hace tiempo que distintas especies de abeto producen sustancias que pueden ayudar a parar determinadas enfermedades. Y se pusieron a investigar las potenciales aplicaciones del abeto chino en tratamientos contra la diabetes y la obesidad.

Pero claro, debido a la situación de peligro en que se encuentra la especie, emplearon únicamente resto de corteza y hojas que encontraban en el suelo. Esto limita la investigación, ya que se trata de tejido muerto del que el árbol se ha deshecho. Es decir, no contiene todos los compuestos, ni en el estado adecuado.

Al comenzar las investigaciones, se dieron cuenta de que no serviría para tratar las enfermedades que se buscaba combatir. Sin embargo, tenía otra utilidad: una molécula de las que contenía servía como inhibidor de una diana molecular – el producto de un gen concreto – que se emplea para tratamientos tumorales.

De hecho, funcionaba mucho mejor que otras alternativas. El tipo de unión del “compuesto 30”, que es el nombre que le han asignado a la sustancia que han obtenido del abeto chino, es covalente. Se trata del tipo de unión química más fuerte, con lo que desactiva las proteínas de los tumores de manera permanente.

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Todo esto suena muy bien. Y lo hace porque es buena noticia, realmente buena. Pero por desgracia no todo lo buena que podría o nos gustaría que fuese. Porque aún queda investigación por hacer, no resulta tan sencillo sintetizar el compuesto en el laboratorio, y no se conocen todas las variantes posibles. Y no se hará si no se consigue salvar la especie.

Desde que se descubrió el potencial de esta especie su situación no ha empeorado. Pero tampoco ha mejorado, y sigue encaminándose hacia la extinción. Si no se toman medidas, y pronto, de manera inexorable y llevándose con ella posibles tratamientos contra el cáncer.