Luchando contra el tabaquismo con una nuez adictiva

Courtesy of Roger Papke, Ph.D.

El tabaquismo es una de las grandes pandemias de nuestro tiempo. El consumo de tabaco está implicado en un gran número de muertes en todo el planeta, y se trata de una sustancia muy adictiva. Así que resulta lógico que se realicen investigaciones para paliar este problema de salud – y para ganar dinero con los tratamientos, no nos engañemos. En ocasiones los métodos son muy creativos, como el último que se acaba de presentar que se basa en emplear otra sustancia adictiva para eliminar la dependencia de la nicotina.

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Pero ¿qué sentido tiene cambiar una droga por otra, creando otra adicción? Resulta que se trata de un método probado y comprobado. No sólo con la nicotina, con muchas otras sustancias – por ejemplo, la heroína – se utiliza otra droga para eliminar el hábito. Porque el sistema más fiable para dejar de fumar, que es la fuerza de voluntad, no le funciona a todo el mundo.

La molécula que se está probando se obtiene de una nuez de la planta Areca catechu. En muchos lugares del mundo, especialmente en Asia, se mezcla esta nuez con hojas de plantas y se masca. Este combinado es altamente adictivo, y también tiene sus peligros para la salud.

Con lo visto hasta ahora, no parece tener mucho sentido emplear una droga como la arecolina – la sustancia adictiva y psicoactiva de la areca – para “quitarse el mono” de nicotina. Pero si se analiza cómo funciona la molécula a nivel neurológico, la cosa toma sentido.

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En las neuronas existen unos centros de recepción de neurotransmisores – las moléculas encargadas de transmitir el impulso nervioso – que se activan con la nicotina. De ahí viene el que esta sustancia presente en el tabaco resulte psicoactiva – “coloque” – y genere dependencia. Los tratamientos paliativos que ya existen interaccionan con estos receptores nicotínicos, y así reducen la dependencia de la nicotina.

El problema es que estos medicamentos no sólo interacciones con los centros responsables de la adicción a la nicotina, también con otros. Y de manera muy poco específica, lo que quiere decir que se unen a lo que encuentran. El efecto de estas interacciones varía con la persona, pero en muchos casos se traduce en depresión o incluso tendencias suicidas.

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En cambio, la molécula que se obtiene de la nuez adictiva sólo interacciona con los centros encargados de la adicción a la nicotina. Esencialmente, porque ambos compuestos actúan de la misma manera. El resto de receptores nicotínicos – que es como se denomina a este tipo de centros – no se ven afectados.

Con lo visto hasta aquí, lo que se consigue es cambiar una adicción por otra. De acuerdo, sin los efectos secundarios de los medicamentos paliativos de la nicotina, pero tal vez no resulte la mejor solución.

Lo que pretende el equipo responsable de la investigación en esta molécula es dar con una sustancia alternativa, una molécula artificial casi igual, que permita eliminar las sensaciones “positivas”, lo que directamente la haría menos adictiva. Y también encontrar las concentraciones óptimas para ir retirando la sustancia alternativa, de cara a eliminar la adicción. Aún queda un largo proceso.

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