La lucha sin fin contra el plástico en una playa de Nigeria

Sophie BOUILLON
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Bajo una temperatura de 40 grados, los voluntarios continúan incansablemente recogiendo las botellas de plástico, las bolsas y envases de poliestireno que ensucian la playa de Lighthouse, la más grande de Lagos, en el sur de Nigeria.

La gigantesca megalópolis de 20 millones de habitantes produce entre 13.000 y 15.000 toneladas de basura por día, de las cuales 2.250 de desechos plásticos, según cifras de la empresa local de reciclaje WeCyclers.

A pesar de los esfuerzos oficiales para organizar la recolección de basura y la presencia de pequeñas empresas especializadas, la contaminación por plástico es un gran problema ambiental y de salud pública para la ciudad más poblada de África.

En las playas se forman montañas de basura, como en Lighthouse, la más grande, bañada por las aguas del Atlántico, que se extiende hasta el vecino Benín a lo largo de un centenar de kilómetros.

- Reciclar el plástico -

"Es hora de sensibilizar a la gente de la necesidad de proteger el medioambiente, en particular del plástico", explica a la AFP Chioma Chukwura, una consultora en mercadotecnia digital que se cubre del sol con un sombrero colorido de ala ancha.

Al final de la jornada, el equipo de voluntarios llenó de desechos plásticos 230 bolsas que esperan sobre la arena caliente la llegada del camión recolector.

"Una empresa de reciclaje vendrá a buscarlos", dice a la AFP Owoade Yussuf, organizadora de este movimiento ciudadano independiente.

"La limpieza de las playas mejora la vida de las comunidades locales que podrían ganarse la vida con el turismo", asegura. "Sin embargo, para atraer gente a la playa, se necesita una playa limpia", agrega.

El equipo limpió cien metros de arena, pero todavía queda mucho por hacer.

"Se necesitarían tal vez dos meses, de forma permanente, todos los días, para limpiar esta playa. Y tenemos que encontrar la manera de evitar que el plástico vuelva", dice Ebube Nwosu, informático y voluntario, un poco desilusionado.

Expertos del grupo de investigación francés Polímeros Océanos revelaron en febrero que unos 10 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos del mundo cada año y que su limpieza ya no era posible debido a los altos costos que esto generaría.

Pero, en la playa de Lighthouse, el plástico no es el único problema.

A lo largo de de la costa hay enormes carcasas de barcos naufragados, abandonados discretamente por armadores sin escrúpulos.

Y despejar las aguas costeras de esos desechos es más difícil y costoso.

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