Una lucha "histórica": lo que supone que las empleadas de hogar tengan por fin derecho a paro

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(Photo: Isabel Pavia via Getty Images)
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Decía el filósofo George Steiner que aquello que no se nombra no existe. Las empleadas del hogar en España existen y, sin embargo, hasta 1985 no fueron consideradas por primera vez “trabajadoras”, hasta 2011 podían recibir su sueldo en especie –entre otros anacronismos e irregularidades–, y hasta el día de hoy no han tenido derecho a paro cuando eran despedidas de su puesto, como tampoco a otros subsidios. Ser parte de un sector precarizado compuesto fundamentalmente por mujeres, en muchas ocasiones migrantes, y en muchos casos sin documentación en regla, ha penalizado a las trabajadoras, invisibilizándolas y discriminándolas, tal y como denunció el pasado 24 de febrero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en un dictamen que marcaría un antes y un después. 

El Consejo de Ministros está a punto de poner fin a esta “injusticia inaceptable” –en palabras del presidente, Pedro Sánchez– por medio de un real decreto que se aprueba este martes. Es el Ministerio de Trabajo, con la vicepresidenta Yolanda Díaz al frente, quien impulsa esta norma, calificada de “histórica” por quienes llevan años persiguiéndola. “No solamente vamos a concederles la prestación y los subsidios de desempleo a las trabajadoras del hogar, sino que les vamos a conceder exactamente los mismos derechos que cualquier trabajador o trabajadora tiene en nuestro país”, aseguró Díaz este lunes.

Según confirman a El HuffPost fuentes del Ministerio de Trabajo, la cotización por desempleo para las trabajadoras domésticas entrará en vigor “de manera inmediata” cuando se publique en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el nuevo decreto, previsiblemente este miércoles. España cumplirá así los preceptos del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) firmado en 2011, que fue ratificado por el Congreso de los Diputados el pasado mes de junio después de años paralizado. 

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, este lunes en Madrid. (Photo: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, este lunes en Madrid. (Photo: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, este lunes en Madrid. (Photo: Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

“Una reforma histórica que cambiará la vida de mucha gente”

Tras muchos años de trabajo y reivindicaciones, a Arantxa Zaguirre, abogada que colabora con el colectivo Territorio Doméstico y autora de un informe sobre las discriminaciones que sufre este sector, le cuesta disimular su entusiasmo al otro lado del teléfono. “Es una reforma histórica”, dice Zaguirre, sin medias tintas. “Es la primera vez en décadas, desde que se considera ‘trabajo’ la labor de las empleadas del hogar, que van a tener una prestación por desempleo”, señala la abogada. “Se acaba con una discriminación histórica por el hecho de ser mujeres, y también en este caso migrantes”, explica.

Se acaba con una discriminación histórica por el hecho de ser mujeres, y también en este caso migrantes

Las organizaciones estiman que actualmente hay en España unas 600.000 personas empleadas del hogar, de las cuales casi un 95% son mujeres y más de un 70% son de origen extranjero. Zaguirre reconoce que los problemas de estas trabajadoras no desaparecerán con la nueva norma –las que no estén regularizadas no podrán acogerse a estos derechos–, pero asegura: “Va a cambiar la vida de mucha gente”. “Eso no significa que no se pueda avanzar más, pero muchas de las demandas históricas de las empleadas de hogar estarán recogidas en el decreto”, dice la abogada.

Lo que se sabe, lo que falta por saber y lo que se puede mejorar

Arantxa Zaguirre no ha tenido acceso al borrador del decreto, pero sí se ha reunido en varias ocasiones, como parte de las asociaciones, con la ministra de Trabajo y el secretario de Estado, Joaquín Pérez Rey. Entiende Zaguirre que en las negociaciones han participado más ministerios –al menos Hacienda, Inclusión y Seguridad Social– y que quedan por conocer los detalles y letra pequeña del texto, pero confía en que “lo más gordo” estará presente. 

Así, y según ha podido saber la abogada Arantxa Zaguirre, con la nueva norma desaparecerá la figura de despido por desistimiento, que consistía, según lo define, en que el empleador podía despedir a la trabajadora “sin causa” y saliéndole “más barato que el despido normal”. “Ahora se recogerá la posibilidad de desistimiento, pero sólo por motivos tasados”, explica. Esto es: “El despido se va a parecer más al despido por causas objetivas de los demás trabajos, no va a ser barra libre como hasta ahora”.

El despido se va a parecer más al despido por causas objetivas de los demás trabajos, no va a ser barra libre como hasta ahora

También se incluirán protocolos de prevención de riesgos laborales similares a los de empleos parejos y se reconocerán enfermedades propias de la profesión, avanza. Pero hay batallas, difíciles de librar, que las trabajadoras no han conseguido ganar esta vez.

Una es la regulación de las trabajadoras internas, cuyas verdaderas condiciones de trabajo a menudo no tienen que ver con lo estipulado por contrato –si existe– o con lo que dictaría el sentido de humanidad y dignidad. A Edith Espínola, portavoz de la asociación Servicio Doméstico Activo (Sedoac), le “duele especialmente que esto no se haya tenido en cuenta”, reconoce. “Los límites sobre las internas están establecidos, pero luego, en la soledad de los domicilios, no se respetan, y es complicado de abordar”, apunta por su parte Arantxa Zaguirre.

Marcha para reclamar la ratificación del Convenio 189 del trabajo doméstico. En Madrid, el 16 de junio de 2021. (Photo: Cezaro De Luca/Europa Press via Getty Images)
Marcha para reclamar la ratificación del Convenio 189 del trabajo doméstico. En Madrid, el 16 de junio de 2021. (Photo: Cezaro De Luca/Europa Press via Getty Images)

Marcha para reclamar la ratificación del Convenio 189 del trabajo doméstico. En Madrid, el 16 de junio de 2021.  (Photo: Cezaro De Luca/Europa Press via Getty Images)

La norma no tendrá carácter retroactivo

Otro de los puntos que deja a trabajadoras como Edith Espínola “una sensación agridulce” es el hecho de que la norma no será retroactiva. Es decir, si una mujer que lleva cuatro años trabajando en una casa es despedida la semana que viene, sólo habrá cotizado unos días –desde que se publique el decreto–, y no todos los años que realmente ha empleado. “Es una pena”, lamenta Espínola. 

Como ella piensa Javier de Cominges Cáceres, el abogado laboralista que propició la histórica sentencia del Tribunal de Justicia europeo –citada al principio de este artículo– que reconocía la discriminación de las trabajadoras del hogar en España. Para Cominges, la retroactividad debería estar incluida en esta nueva norma. “Es cierto que son trabajadoras que no han cotizado al desempleo hasta ahora, pero porque no las han dejado”, recuerda el abogado.

Es cierto que son trabajadoras que no han cotizado al desempleo hasta ahora, pero porque no las han dejado

Vinculado al derecho a paro, las trabajadoras del hogar también podrán acceder al subsidio para mayores de 52 años –unos 460 euros al mes– una vez agotado el de desempleo, aunque aparentemente también esto tiene letra pequeña. “El  requisito es haber cotizado por desempleo mínimo seis años”, explica Arantxa Zaguirre. 

¿Y para los empleadores?

Queda también por conocer qué tipo de porcentaje de cotización se hará para el desempleo, y cómo esto podrá repercutir a empleadores y trabajadoras. Hace unos días, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, aseguró a Efe que estos cambios no supondrán “un aumento de coste para las familias, los empleadores”, aunque añadió que se aprovecharía para afinar el régimen de cotización y las bonificaciones y reducciones que se aplican.

Por ejemplo, actualmente las familias numerosas tienen una bonificación del 45% en la cotización del sistema de empleadas del hogar, sin tener en cuenta su situación de renta y patrimonio, lo cual podría cambiar ahora. 

“Lo que significa el derecho a desempleo es brutal”

A falta de más detalles, la sensación entre el sector es de satisfacción, aunque también de cautela, después de tantos años ninguneadas. “Estamos en estado permanente de vigilancia y atentas a la letra pequeña”, advierte Edith Espínola. Más optimista, Arantxa Zaguirre ya celebra las medidas: “Lo que significa el derecho a desempleo es brutal”. “Es fundamental que te puedan abonar una prestación cuando te quedes en paro y que no tengas que encontrar un trabajo al día siguiente, porque así a lo mejor puedes dedicar ese tiempo a formarte, o a buscar algo mejor y escapar de la telaraña del empleo del hogar”, apunta Zaguirre.

A veces se nos olvida que esta reforma se desencadenó por una trabajadora del hogar. Esto se consigue después de décadas de lucha

En lo que coinciden Espínola, Zaguirre y Cominges es en quién debe recaer principalemente el mérito de este cambio histórico: en las trabajadoras. “A veces se nos olvida que esta reforma se desencadenó por una trabajadora del hogar, que fue la que llevó al TJUE la denuncia de la discriminación en España”, recuerda Espínola. Arantxa Zaguirre se remonta aún más atrás: “Esto se consigue después de décadas de lucha de las asociaciones de trabajadoras, que han logrado trasladar a la sociedad lo vergonzosas y discriminatorias que eran sus condiciones laborales”. 

En este sentido, Javier de Cominges cuenta que, durante mucho tiempo, se acostumbró a recibir expresiones incrédulas cuando le explicaba a algún conocido que las empleadas del hogar no tenían derecho a paro. Sin embargo, desde febrero de este año, nota que la concienciación es distinta gracias a la sentencia europea y al impulso mediático. “Es que, si no sabes que existe un problema, ¿cómo vas a plantear que se solucione?”, se pregunta sencillamente el abogado. 

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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